sábado, 3 de octubre de 2015

CHELSEA WOLFE - ABYSS (2015)


No es nada fácil sustraerse al embrujo que emana el último trabajo de Chelsea Wolfe y evitar precipitarse en su abismo de desesperado romanticismo; de la mano de sus guitarras llenas de fuzz y distorsión y una voz que parece surgida de las brumas de un sueño poblado de fantasmas, la californiana te atrapa en un mundo surreal y fantasmagórico y te lleva con ella a las profundidades de una pesadilla cuya banda sonora se nutre de drone, de electrónica, de trip hop, de folk y de ambiente gótico y claustrofóbico, cuyo único centro es el amor apasionado y sin esperanza y su fin la eterna agonía. El disco empieza fuerte, agresivo… molesto incluso, con todo el ruido y los lentos, marcados e implacables golpes descargados en “Carrion Flowers”… pero la oscuridad y las promesas que ésta trae consigo de la mano de una voz embriagadora cual de sirena tentadora, atrapan lo suficiente como para que una vez empiezas con “Iron Moon” ya no puedas despegar los oídos de su escucha… Poco a poco, con el correr de las canciones, la agresividad va dejando paso a la calma, el sonido de las guitarras se atenúa, al tiempo que se abre camino la electrónica y entran la acústica y el cello… y mientras tanto, la brumosa voz de Chelsea Wolfe ya se ha hecho omnipresente y te tiene atrapado por completo bajo su nebuloso influjo… “Maw”, “Grey Days”, “After The Fall”, “Crazy Love”, “Simple Death”… los temazos se van sucediendo y aunque en ellos puedes captar ecos de Mark Lanegan, o de Marissa Nadler o incluso de Portishead… la oscuridad de las composiciones, el misterio que emanan las melodías, la libertad con la que repentinamente atacan unas guitarras distorsionadas y reverberadas, hirientes y afiladas, y el irresistible embrujo de una voz herida y sinuosa, no dejan de recordarte que te hallas sumergido en el mundo de pesadilla color rojo sangre patrimonio exclusivo de Chelsea Wolfe… Y cuando al final despiertas de ese sueño, ya es demasiado tarde, estas irremisiblemente hundido en la profundidad del abismo. 

No, no resulta nada fácil sustraerse al embrujo de Chelsea Wolfe… Ni ganas que tiene uno de hacerlo…

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