miércoles, 29 de octubre de 2014

MARROW


"Clearing The Path To Ascend", el último trabajo de Yob, no es un disco en el que que uno se adentra fácilmente, exige atención completa y requiere de quien escucha disponer del tiempo y el valor suficientes para estar dispuesto a lanzarse sin red a un mundo desconocido en el que el doom y el post metal son llevados a una nueva dimensión; una dimensión en la que una vez te adentras solo sales habiendo completado todo el viaje. "Clearing The Path To Ascend" es sin duda uno de los trabajos más pesados, intensos y agotadores de cuantos se han publicado este año, cierto, pero también una de las experiencias más bellas y gratificantes para los sentidos. 

Yo aun me hallo inmerso en ese viaje haciendo nuevos descubrimientos con cada escucha... pero entre tanto me doy unos minutos para animarte a que escuches esta joyita: "Marrow" es el broche de oro con el que se cierra el alucinante trabajo de Yob, dura sólo dieciocho minutos... vamos, dieciocho minutos no es tiempo cuando te dejas transportar a esa dimensión desconocida a la que a algunos sólo puede llevarnos la escucha de una buena canción... Por mi parte, puedo decirte que "Marrow" significa médula, y no te extrañes si es ahí precisamente donde descubres al final que se te ha metido la canción (por cierto, uno de los comentarios al tema en Youtube dice: "This is like a doom Freebird. Instant classic" ... y en mi opinión no va muy desencaminado).



Canción:
"Marrow" - Yob (Clearing The Path To Ascend, 2014)

jueves, 16 de octubre de 2014

SPLENDID & RUSTIC CITY FATHERS


Me hice con “North Star Deserter” al año siguiente de su publicación, tras haberme quedado con la copla del breve comentario que hacía la revista Mondosonoro en su lista de lo mejor del 2007. Recuerdo perfectamente la primera vez que escuché a Vic Chesnutt, a quien hasta ese momento tan solo conocía de oídas. Me impactó su profundidad, el poso de amargura que desprendían sus canciones y la densa oscuridad que envolvía a aquel difícil trabajo. Me impactó también la producción y el sonido, cuyos dos protagonistas absolutos e indiscutibles era la voz de Vic y las guitarras… uf, el sonido de esas guitarras… Con el tiempo me di cuenta de que no era un disco de fácil escucha ni para cualquier ocasión, y digo que con el tiempo porque en un principio me entró y enganchó de primeras y lo escuché muchísimo durante un par de años. Después lo dejé de escuchar también durante bastante tiempo. Para entonces Vic ya se había quitado la vida… recuerdo la tristeza y amargura que sentí al conocer la noticia con algunos meses de retraso… En fin, después, cuando traté de recuperarlo, simplemente no pude, me pareció mucho más oscuro y deprimente de lo que recordaba y las virtudes que antes le había visto ahora no era capaz de encontrarlas… me resultaba extraño... pero sé que era porque mi estado de ánimo sencillamente era incompatible en aquellos momentos con aquellas canciones. Hace un par de días, en mi viejo Ipod de 80 Gb con diez mil canciones que ya se me han quedado demasiado cortas, sonó en el modo aleatorio “Rustic City Fathers”, apenas empezó a sonar esa acústica supe que ya lo podía volver a escuchar y que lo echaba de menos… Y en eso he estado los dos últimos días, recuperando las sensaciones perdidas con aquel disco, que sigue siendo el único que tengo de Vic Chesnutt. He recordado que en aquellas primeras escuchas “Everything I Say”, con su sorprendente aroma grunge (en realidad creo que Chesnutt era un folkie de espíritu grunge), fue la canción que más me impactó y también posiblemente la que más escuché. Pero estos días han sido otras dos, que ya en aquellas primeras escuchas habían dejado su poso en mí. “Rustic City Fathers” siempre me cautivó, y estos días la he escuchado hasta la saciedad. “Splendid”, bueno… he recordado que una vez en esas primeras escuchas me había tumbado sobre la cama un anochecer de invierno después del trabajo (poco antes de perderlo) con el disco de Chesnutt en los auriculares y me había quedado dormido, creo que casi desde el primer tema… me desperté a la media luz de la lamparita de noche con las mágicas y misteriosas guitarras de “Splendid” bailando sobre mí, esa era la sensación, las notas de esa guitarra bailando sinuosa y misteriosamente sobre mí… ni del todo despierto, ni del todo soñando… esos segundos mágicos que a veces tenemos las suerte de disfrutar en ese mundo a mitad de camino entre el sueño y la realidad… esa es una sensación que desde entonces siempre asocio con esta canción… En fin, creo que ha llegado el momento de recuperarlas y compartir la experiencia en el blog… Y juro que al empezar a escribir no pensaba soltar un tocho tan largo…





Canciones:
1. "Splendid" - Vic Chesnutt (North Star Deserter, 2007)
2. "Rustic City Fathers" - Vic Chesnutt (North Star Deserter, 2007)

miércoles, 15 de octubre de 2014

CHRYSALIS


No diré que es la mejor canción del disco, porque si en algo abunda el último disco de los alemanes Dark Fortress es en buenas canciones que conforman además una sólida unidad; pero sí diré que es la que últimamente me tiene más enganchadito. “Venereal Dawn” es un disco de black metal melódico, elegante, a ratos salvaje y a ratos atmosférico, recorrido de principio a fin por una fuerte vibra progresiva, y “Chrysalis” plasma a la perfección todas estas características, sin que ello suponga que la canción abarque toda la variedad y riqueza de matices de los que Dark Fortress hacen gala a lo largo del mismo. Es sólo una muestra...



Canción:
"Chrysalis" - Dark Fortress (Venereal Dawn, 2014)

martes, 14 de octubre de 2014

AURORAE


Tras la desaparición de Celtic Frost en 2006, Tom Gabriel “Warrior” Fischer, emprendió un nuevo proyecto que venía a seguir la senda iniciada con el último y estupendo disco de la legendaria banda suiza (“Monotheist”). Triptykon, así se llamó la nueva banda, debutó en 2008 con “Eparistera Daimones”, un disco que dejaba patente que el ex –líder de Celtic Frost no había perdido un ápice de su pegada ni de su talento compositivo. En este 2014 “Melana Chasmata” viene a confirmar e incluso superar los logros de aquel primer intento con una colección de canciones en las que el death y el blackened thrash se ven complementados por una presencia mucho mayor de elementos doom y gothic que dan al conjunto un ritmo más lento pero lo dotan a cambio de una atmósfera envolvente y cautivadora de la que resulta muy difícil sustraerse. “Aurorae” es una buena prueba de ello, además de (para mí) la mejor canción del disco y probablemente una de las mejores del año metálico (al igual que “Melana Chasmata” estará sin duda entre los mejores discos metálicos de 2014). 

Vamos, anímate y déjate envolver por la seductora oscuridad de “Aurorae”… apuesto a que no te resultará difícil.



Canción:
"Aurorae" - Triptykon (Melana Chasmata, 2014)