martes, 30 de septiembre de 2014

EL INFIERNO ESTÁ EN MADRID

No, pese a lo que reza el título de la entrada, no hallarás aquí las palabras de un adoctrinado nacionalista catalán de mente estrecha dispuesto a lanzar todo tipo de improperios contra la malvada, cateta y antidemocrática España y contra su prepotente y fascista capital Madrit, máxima representación del mal en este mundo; no, el motivo de este título nada tiene que ver con ese miope (pero lucrativo) nacionalismo periférico que nos golpea con saña en estos tiempos de crisis... y sí todo que ver con esto: 

TEITANBLOOD –DEATH (2014)



Vayamos con los protagonistas: 



Ellos son NSK y J, compañeros de banda y residentes en Madrid, llevan once años juntos y ambos se dedican a la música… perdón, mejor haríamos en decir que se dedican a martirizar los oídos de algunos incautos pariendo discos de death metal de inspiración infernal en una banda llamada Teitanblood. Pues bien, estos angelitos a quienes espero no tener la desgracia de llegar a conocer, son los responsables del artefacto más sucio, inaudible, agresivo y divertido que se haya parido este año y posiblemente en los años venideros. El maligno artefacto lleva por título “Death”, y en él, estos indeseables madrileños, se dedican, a lo largo de siete canciones cantadas (es un decir) en inglés estrambótico e ininteligible, a castigar al oyente practicando un blackened death metal que es puro terrorismo sonoro, un muro de suciedad sónica levantado a base de implacable e imparable monorriff, voces guturales de aliento sulfuroso, desquiciados solos de guitarras chirriantes y brutales ataques de omnipresente batería (acorde al nivel de intensidad de tamaña agresión) además de un incesante y tortuoso ruido de fondo. El disco se abre hiriendo con saña desde el primer segundo al desprevenido oyente (“Anteinferno”) y se cierra con nueve minutos de campanadas eclesiales y cantos gregorianos (“Silence Of The Great Martyrs”) –sí, estos tipos pasan de todo y parecen tocar sólo para ellos mismos- , entre medias, sencillamente, no dan tregua. Las agresiones en forma de canción se suceden con furia y sin pausa, a lo sumo, alguna esporádica y breve ralentización del ritmo, algún solitario riff o golpe de guitarra para tomar aire antes de la siguiente embestida... eso es a lo máximo a lo que puedes aspirar en lo que se refiere a momentos de respiro. Para cuando llegues al final, habrás ardido en las calderas del infierno y, satisfecho, quedarás reducido a ceniza... convertido en un mártir más de la causa del metal extremo. Alabado seas.

Teitanblood ha sido un verdadero descubrimiento y toda una sorpresa para quien suscribe. "Death" es sin duda una de las mejores entregas metálicas de este año.

Este pecado sonoro se llama “Cadaver Synod”, disfrútalo si te atreves.



martes, 23 de septiembre de 2014

"RIVER"... EL RÍO GRANDE DE OPETH

No creo que "Pale Comunion" vaya a contarse entre las mejores obras de Opeth ni entre las más recordadas por sus fans, pero en mi opinión en ello no tiene tanto que ver el abandono del metal extremo (abandono que tras dos discos ya empieza a tener visos de ser algo quizá definitivo para desesperación de buena parte de esos fans), como la dura realidad de que la mayoría de sus ocho nuevas canciones canciones decididamente adentradas en el rock progresivo de tintes setenteros no llegan, salvo en contadas ocasiones, a satisfacer las expectativas que siempre generan (merecidamente) las entregas de los suecos. Con todo, si algo nunca falta en cualquier disco de Opeth, además de diversos momentos para el deleite y el disfrute musical acorde a la calidad de estos tipos, son una o varias grandes canciones que llevarse al oído, y este caso no va a ser la excepción. Así, "Moon Above, Sun Below" y "River", no son sólo las mejores (para mi gusto) canciones del disco, sino también dos grandes canciones. Digámoslo claramete: Opeth no tiene disco malo, sólo discos quizá menos buenos. Os dejo con "River", seguro que os recordará a cosas muy familiares... y quizá sorprendentes en este caso.



Canción:
"River" - Opeth (Pale Comunion, 2014)

miércoles, 10 de septiembre de 2014

WO FAT – THE CONJURING (2014): STONER A LA VENA


Un verdadero chute de intensidad eléctrica, eso es lo que es la quinta y última entrega hasta la fecha de los texanos Wo Fat. “The Conjuring” es un trabajo denso y arrollador que no te da ni un segundo de respiro en su búsqueda de la máxima intensidad sonora, sumergiéndote en un viaje en el que quedas irremisiblemente atrapado desde sus primeras notas y que te zarandea a su antojo a golpe de riffs tan variados como abrasadores y de una sección rítmica tan pesada como implacable, para soltarte extenuado al final tras haberte puesto a volar por la estratosfera. Manteniéndose siempre dentro de las coordenadas del doom/stoner, sus cinco extensas canciones conforman un abrasivo conjunto cuyo sonido parte de unas raíces fuertemente ancladas en el blues para alcanzar alturas espaciales y psicodélicas en unos desarrollos que en ocasiones adquieren tintes de jam sesion de alto voltaje en las que el trío parece dar rienda suelta a todo lo que lleva dentro en forma de densos y pesados riffs con olor a gasolina y afilados solos de guitarra en perfecta armonía con un bajo y una batería que no dejan golpear en ningún momento. La sombra de Kyuss es alargada, pero estos tipos tienen la suficiente personalidad como para no terminar sonando como una réplica de aquella legendaria banda. El disco se abre con “The Conjuring”, una canción de casi diez minutos que tras un breve despegue a las estrellas pone de inmediato todas las cartas sobre la mesa en una escalera de solo, riff, sección rítmica y voz que culmina en orgía de electricidad, orgía que ya se mantendrá hasta el final del disco. Le sigue “Read The Omens”, la salvajada rítmica del disco, una casi frenética canción de estribillo pegadizo caracterizada por los cambios de ritmo y la variedad de sus riffs, uno de los cuales, por cierto, me recuerda mucho al de “The Ancient Ones” de Morbid Angel. “Pale Rider From The Ice” muestra a las claras desde su mismo inicio las profundas raíces blues de la banda, al igual que la siguiente, “Beggar’s Bargain”, que une a aquellas las del southern rock con un pie sobre el acelerador. El disco se cierra con un monstruo que me servirá también de cierre de la entrada. 

En un año 2014 en que el sonido doom/stoner está dando muy buenos discos este es sin duda uno de los mejores. 

Ahora os dejo con el monstruo, una brutalidad de diecisiete minutos, mitad canción mitad jam sesion, mitad viaje espacial mitad inmersión en la profundidades pantanosas del blues, que con el nombre de “Dreamwalker”, cierra el disco de manera contundente y tan abrasadora como todo el conjunto… Supongo que podría haberla puesto al principio y haberme ahorrado tanta palabrería… pero claro, ¿para qué coño querría un blog en ese caso?



Canción:
"Dreamwalker" - Wo Fat (The Conjuring, 2014)

lunes, 8 de septiembre de 2014

I DON'T EVEN LIKE PANTERA ANYMORE!


Sí, ya sabemos cómo es esto, la vida, las relaciones, la familia, las responsabilidades, la madurez… cosas que nos van moldeando y cambiando poco a poco a lo largo de los años, pero… joder, hay ciertos límites que no se deben rebasar, coño, un hombre debe mantener un mínimo de respeto hacia sí mismo... ¡un poco de dignidad y amor propio, joder!

Así es, debemos permanecer vigilantes, no nos vaya a ocurrir lo mismo que al pobre protagonista de esta canción de los muy sureños The Might CouldI don’t even like Pantera anymore… ¿será posible?



Canción:
"I Don't Even Like Pantera Anymore" - The Might Could (The Might Could, 2011)

sábado, 6 de septiembre de 2014

BIENVENIDO RYAN ADAMS


Ayer por la noche escuché por primera vez el nuevo trabajo de Ryan Adams, esta mañana he repetido. Quizá sean insuficiente escuchas para hacer una crítica fiable y consistente de un disco, pero no creo que lo sean para defenderlo y reivindicarlo frente a todos aquellos que ya han salido diciendo que estamos ante un trabajo menor o incluso fallido del bueno de Ryan Adams; y es que en lo que a mí respecta, tras estas dos escasas escuchas, y remarco escasas porque realmente el cuerpo me pide a gritos muchas más, sólo puedo decir que la buena sensación que de momento me han dejado estas nuevas canciones, no tiene nada de menor y sí mucho de gozoso reencuentro con la mejor tradición de un rock americano sencillo, directo, pulcro y elegante en la línea de los mejores Petty, Mellencamp o Springsteen. Así que ¿disco menor? Lo dudo mucho, sencillo, sí, pero de menor nada de nada. ¿Disco fallido? Ni de coña. Visto lo visto (leído lo leído y escuchado lo escuchado) yo creo que estamos más bien ante un trabajo que corre el peligro de ser incomprendido por quienes depositaron en él unas expectativas que quizá estaban fuera de lugar…

Yo mientras tanto seguiré escuchando y escuchando, e intuyo que gozando cada vez más, el nuevo artefacto de Ryan Adams… vamos, es que es tal la sensación que me ha dejado hasta ahora, que hasta podría terminar convirtiéndolo en mi particular imaginario músico-sentimental en la continuación del “Lost In The Dream” de The War On Drugs, ahí es nada… El tiempo lo dirá. 

Esta joyita se titula “Trouble”, ¿alguien ha dicho menor?

viernes, 5 de septiembre de 2014

GRACIAS TOTALES






Canciones:
1. "En La Ciudad De La Furia" - Soda Stereo (Doble Vida, 1988)
2. "De Música Ligera" - Soda Stereo (Canción Animal,1990)
3. "Lisa" - Gustavo Cerati (Amor Amarillo, 1993)