sábado, 21 de junio de 2014

W.A.S.P. - THE CRIMSON IDOL (1992)


No recuerdo qué canción fue, pero sí lo que sentí la primera vez que, allá por mi adolescencia ochentera, vi un vídeo de W.A.S.P.: una mezcla de repulsión y atracción morbosa ante la pinta algo siniestra y maligna que se gastaba Blackie Lawless, al tiempo que un placer culpable por disfrutar de aquella música que sentía íntimamente como proscrita y alejada del buen gusto y las buenas maneras. También el convencimiento íntimo, aunque quizá inconsciente en esos momentos, de que tarde o temprano los discos de aquella banda iban a tener un hueco en mi estantería. 

Y lo cierto es que así fue, pero más bien tarde. Los ochenta terminaron conmigo iniciándome y descubriendo multitud de bandas y estilos, entre los que el heavy metal no ocupaba un lugar todavía destacado, situación que se acentuaría con la llegada de los noventa y su revolución sonora, que me llevó a la exploración inquieta y constante de nuevas bandas con nuevos sonidos y nuevas formas de acercarse al metal y al rock pesado, entre otros estilos. Lo que no cambió fue ese convencimiento íntimo en forma de cosquilleo en las tripas acechándome cada vez que entraba en una tienda de discos y veía una carátula de W.A.S.P., lo que era más habitual de lo que uno en principio podría pensar. En aquellos años noventa recuerdo que la carátula de “The Crimson Idol” aparecía a menudo en un lugar destacado en las tiendas que frecuentaba y además su diseño y sus colores, blanco, negro y rojo, difícilmente pasaban desapercibidos. Era una buena carátula. Aun así, me pasé toda esa década resistiendo la tentación de comprar ese disco en beneficio de otras adquisiciones normalmente más modernas o más antiguas (nada con “tufo ochentero”, supongo que me entendéis), hasta que con la llegada de los dos mil y el progresivo abandono de prejuicios, un buen día entré en una tienda y, junto con el “Antichrist Superstar” de Marilyn Manson, sin darle más vueltas me hice con “The Crimson Idol” y también “The Headless Children” de la banda californiana. 

Bendita la hora. Aunque aquellos noventa no hubieran sido muy propicios para ese tipo de hard rock/heavy metal de corte clásico, desde que puse el cedé en el reproductor tuve claro que “The Crimson Idol” era un disco muy grande, probablemente (para mí desde luego sin ninguna duda) de lo mejor de esa década en su género. 



“The Crimson Idol” es un disco conceptual casi con vocación de opera rock que narra la historia de una estrella de rock imaginaria de nombre Jonathan Steel, un tipo atormentado desde su niñez que pronto encuentra en el rock and roll y sus excesos un cauce para expresar su rebeldía y dar vía libre a sus frustraciones, y en su repentino y fulgurante ascenso al estrellato y a la fama, una vía de escape de los fantasmas que le atormentan, una huida hacia delante que a la postre no logra sin embargo suplir las carencias que arrastra y que termina con él, en el momento álgido de su popularidad (y sumido en el hueco más profundo de su soledad), ahorcándose en el escenario con las cuerdas de su guitarra carmesí. Un final a lo grande para la historia, y trágico, patético y esperpéntico para el personaje. Y a lo largo del camino recorrido para llegar hasta ahí, diez canciones memorables de épica contagiosa, y de fuerza e intensidad arrolladoras. Este disco tiene todo lo que un amante del género puede pedir: riffs contagiosos, solos orgásmicos, pasajes acústicos, teclados que propician las atmósferas que los temas requieren, teatralidad, melodía, dureza, la balada, momentos calmos y auténticos trallazos… Pero sobre todo, la grandísima voz de Blackie Lawless, que lo borda absolutamente en todos los registros, un verdadero monstruo y un placer para recrearse y deleitarse. 

Para terminar, pese a que ninguna canción está de más en este disco, no puedo dejar de mencionar la adicción inmediata que me produjeron temas como “Arena Of Pleasure”, “Doctor Rockter” (arrolladoras), Chainsaw Charlie (Murders In The New Morgue)” (también arrolladora e inequívocamente nacida para ser gritada y coreada en grandes estadios), “The Idol” (absolutamente épica y magistral) y la intensísima “The Invisible Boy” y su comienzo digno de The Who… 

En fin, por si no se ha notado todavía que me gustó y me gusta el disco, creo que “The Crimson Idol” de W.A.S.P. es una jodida obra maestra que cualquier aficionado al hard rock debería, cuando menos, conocer. Te lo digo muy en serio, ponte a ello.



Canciones:
1. "Arena Of Pleasure"
2. "The Idol"

Album: "The Crimson Idol" - W.A.S.P. (1992)

jueves, 19 de junio de 2014

FUCKING DECADENT GENERATION


W.A.S.P.






¿Recordáis aquellos últimos 80's en que cualquier banda de hard rock/heavy metal que se preciara debía tener (creo que por contrato) su baladita radiable con el correspondiente videoclip? W.A.S.P. no fueron la excepción... pero su caso, al menos, no fue de los más sonrojantes...




Canciones:
1. "Mean Man"
2. "Rebel In The F.D.G"
3. "Forever Free"

Album: "The Headless Children" (1989)

Próxima parada: "The Crimson Idol" (1992)

miércoles, 18 de junio de 2014

MAYHEM - ESOTERIC WARFARE (2014)


No hagas caso de las estrellitas que veas por ahí, lo nuevo de Mayhem es una barbaridad. Una auténtica barbaridad. Estos pioneros de la segunda ola de black metal surgida en Noruega allá por mediados de los noventa han tenido una evolución ejemplar. Mientras Darkthrone llevan ya varios años y discos mirando al pasado ajenos a cualquier interés por innovar o progresar en su sonido (si bien con excelentes resultados en su “The Underground Resistance” de 2013); con Varg Vikernes y su proyecto Burzum empeñado en filosofar y redescubrir la historia de Europa a través de discos de dark ambient de escaso interés; Immortal, si bien aún en activo, habiendo sacado sólo un disco en los últimos doce años y Emperor sin publicar nada nuevo desde 2001; Mayhem se han dedicado a explorar con brillantez nuevos territorios sonoros partiendo siempre de la base irrenunciable del black metal que les puso en el mapa. Su disco de 2014, “Esoteric Warfare”, siguiendo la senda iniciada con el anterior “Ordo Ad Chao” profundiza en el reverso tenebroso del cosmos llevando su black metal al territorio de la psicodelia -oscurísima psicodelia- a la par que combinándolo con elementos de otros estilos como el death, el trash, el doom, el ambient e incluso el jazz para ofrecernos un trabajo lleno de tensión, disonancias y cambios de ritmo cuyo adictivo sonido de conjunto resulta tan crudo como endiabladamente compacto. Attila Csihar no canta, mete miedo, y lo hace en todos los registros imaginables y ninguno limpio; Hellhammer hace tiempo que parece haber hecho un pacto con el diablo para tocar todo lo que toca de la manera que lo toca, y los variados, desquiciados, contundentes y sorprendentes riffs de Teloch y Necrobutcher siempre dejan con ganas de más. “Esoteric Warfare” es un trabajo que se siente profundo, maligno, atmosférico, peligroso, misterioso y amenazador. Una verdadera gozada, oiga. En un año metálico que de momento está siendo bastante discreto, ya he encontrado, por fin, un disco sobresaliente. Esperemos que no sea el último.



Canción:
"Milab" - Mayhem (Esoteric Warfare, 2014)

jueves, 5 de junio de 2014

BLOOD & SCENTLESS APPRENTICE. NUNCA TAN CONTUNDENTES.

Siempre vi a “In Utero” y “Vs” como una especie discos hermanos. Ello tiene que ver, creo, tanto con las circunstancias en que fueron publicados (ambos eran los siguientes tras los trabajos que dieron a sus autores el éxito mediático y planetario), como con el sonido áspero y con pocas concesiones a la comercialidad con el que Nirvana y Pearl Jam respondieron ante la presión y las grandes expectativas generadas en torno a ellos, confirmando sin embargo ante el mundo entero que estábamos frente a dos tremendas bandas que no eran flor de un día. También tiene que ver con la sensación o el sentimiento similar que ambos trabajos dejaron en mí. Recuerdo que me sentí orgulloso al comprobar esa contundente respuesta al desafío, lo sentí casi como algo propio, quizás porque ambas bandas formaban ya parte importante de esa nueva música por la que estaba empezando a apasionarme y de ese cambio y apertura gloriosa que supuso para mí -en todos los sentidos-, la llegada de los años noventa. Ahora quizá suene ridículo, pero recuerdo que en esas primeras escuchas de ambos trabajos cuanto más difícil y arriesgada sonaba una canción, cuanto más dura y demoledora era… más satisfecho estaba yo… Pero claro, no se trataba sólo de tomar riesgo y meter ruido; ante todo hacían falta canciones, y vaya que si las había… 

En fin, tanto rollo para poner dos canciones que, al igual que sus discos, siempre me han remitido la una a la otra, aunque musicalmente no tengan mucho que ver la una con la otra; simplemente, quizá, el hecho de ser lo más contundente en sonido que para mí han grabado Vedder, Cobain y sus respectivos proyectos. En el caso de “Blood” no tengo ninguna duda (nunca Vedder ha forzado tanto su voz y pocas veces PJ han hecho riffs más demoledores); en el caso de “Scentless Apprentice”, quizá podría haberla… pero es que ese riff con el bajo y la batería rematando la faena para no dejar prisioneros es una verdadera apisonadora… Dios, qué orgulloso me sentía ante semejantes despliegues de contundencia.






Canciones:
"Scentless Apprentice" - Nirvana (In Utero, 1993)
"Blood" - Pearl Jam (Vs., 1993)

martes, 3 de junio de 2014

ESPERANDO LOS DISCOS DE...

Opeth, Anathema y Wolves In The Throne Room


Pues sí, este año metálico está arrancando algo remolón en lo que a trabajos sobresalientes se refiere, lo que no significa que no hayan salido buenas cosas, que haberlas haylas… pero en fin, uno ya se empieza a impacientar un poquito por llevarse a los oídos los nuevos trabajos de algunos de los pesos pesados que sacan disco este año (y máxime tras la pequeña decepción que ha supuesto para quien escribe la última y muy esperada -por mí- entrega de Agalloch). Y es que para el futuro inmediato se nos viene la publicación de una serie de trabajos de bandas de renombre metalero sobre alguno o algunos de los cuales tengo depositadas ciertas esperanzas. Es el caso de las bandas cuyos nombres encabezan esta entrada, cuyos primeros singles ya están disponibles en la red, y de los que paso a comentar las impresiones que me han causado.

Empecemos diciendo, antes de entrar en detalles, que ninguno de ellos viene precisamente muy metalero, que digamos; pero eso era algo que ya se sabía de antemano sin menoscabo alguno del interés con el que los esperaba. Vamos por ellos: 

Opeth – “Pale Comunion” (fecha publicación: 26 de agosto): Opeth seguirán profundizando con este disco en su vertiente progresiva en detrimento de la extrema. Se anuncia un disco más melódico en general, con especial hincapié en las melodías vocales (y tratándose de Mikael Åkerfeldt eso en una gran noticia) y en los arreglos de cuerda, pero paralelamente más duro que el anterior “Heritage”, potenciando el lado más hard rock y heavy metal de la banda aunque sin rastro ya del death metal de otras épocas. El disco ha sido mezclado por un viejo amigo de la banda y productor de algunas de sus mejores obras: Steven Wilson. El single de adelanto lleva por título “Cusp Of Eternity” y entra de lleno en el rock progresivo de corte melódico y con fuerte presencia de la parte vocal, como nos anunciaron… pero tras su escucha debo decir que uno espera un poco más de Opeth. En fin, esperemos a finales de agosto para el veredicto final. 

WARNER MUSIC HA BLOQUEDADO EL VÍDEO 
...PERO LA CANCIÓN NO ERA GRAN COSA

Anathema – “Distant Satellites” (fecha publicación: 9 de junio): El caso de Anathema es muy parecido al de Opeth, aunque su abandono del metal extremo para abrazar de lleno el rock progresivo se produjo mucho más prematuramente que en el caso de los suecos. En cualquier caso, los hermanos Cavanagh vienen facturando discazo tras discazo sin apenas altibajos. Y a juzgar por el single “The Lost Song Part 3”, no parece que esa tendencia vaya a cambiar. Se trata de una hermosísima canción de intensidad creciente pero siempre sostenida que atrapa al oyente desde su mismo inicio, lo lleva de la mano, lo acaricia con la magia de sus voces y no lo suelta hasta el acorde final… liberador. En este caso las expectativas se ven cumplidas y superadas. Y por cierto, Steven Wilson también aparece en las mezclas de algunas de las canciones.

SNAPPER MUSIC HA BLOQUEDAO EL VÍDEO,
LA CANCIÓN ESTABA BASTANTE BIEN
... PERO EL DISCO HA TERMINADO SIENDO UN COMPLETO FIASCO

Wolves In The Throne Room – “Celestite” (fecha publicación: 8 de Julio): WITTR no son una banda consagrada como las dos anteriores, pero sí ganaron muchísimo peso en mis aprecios con su excelente “Celestial Lineage” de 2011… el suficiente para que esperara con muchísimas ganas la continuación de aquél en este 2014. Y es que lo que la banda de los hermanos Weaver nos propone en esta nueva entrega, bajo el título de “Celestite”, es una profundización en la vertiente más atmosférica y ambiental de aquel trabajo de black metal y dark ambient, lo que se traduce en el uso generalizado de sintetizadores como instrumento principal y protagonista de todas sus composiciones por encima de las guitarras, que ejercen una labor casi de mero acompañamiento junto a otros instrumentos como flautas, vientos o teclados y en la ausencia de voces. El single de adelanto, “Celestite Mirror”, es una preciosa composición atmosférica y llena de misterio que asemeja un cruce entre Pink Floyd, Vangelis y Sunn O))… Y que me deja con ganas de más, de mucho más… Aquí no hay black metal, pero de belleza y oscuridad andan sobrados. 



Bien, estos son algunos de los discos metálicos que espero con más impaciencia e ilusión en este 2014 y que, como habéis visto, de metálicos tienen más bien poco (caso similar, aunque despertando en mí un interés mucho menor, será posiblemente el de Burzum, publicado ayer, y que parece centrado de lleno en el dark ambient de tintes electrónicos). Hay otros que están también por llegar y que a buen seguro ocuparán dignamente ese espacio de metal más o menos extremo, como los casos de Mastodon (menos) o Mayhem (más), o eso espero también con cierta ilusión…