viernes, 26 de diciembre de 2014

25 FAVORITOS DE 2014


Todos coincidimos en que este ha sido un gran año. Por mi parte, la verdad es que he escuchado un montón de cosas y aún así sé que me he perdido otras muchas de indudable calidad. Esta lista es de los discos que de una forma u otra han sido más especiales para mí a lo largo del año, ya sea por la impresión, impacto o sorpresa que me causaron en su día, porque me volví adicto a ellos y no pude soltarlos hasta el día de hoy, por los sentimientos que llevan consigo... o por cualquier otro motivo que haga que los haya sentido especiales  por encima de otros quizá mejores... Lo que quiero decir es que puede que ni siquiera sean los discos que más me gustan en este momento pero sí los que han sido más importantes a lo largo de todo el año (de no ser así, probablemente hubiera incluido por ejemplo el de Bryan Ferry, que hace dos días que me tiene encandilado...). En fin, encendamos los motores y comencemos a transitar esta ruta del rock and roll de 2014. En cada parada simplemente un porqué, aunque en muchas de ellas tendrás la oportunidad de profundizar en la historia del lugar, si lo deseas.





1. THE WAR ON DRUGS Lost In The Dream: Por el descubrimiento, por lo inesperado, por los sentimientos… Salda deudas y reconcilia con un pasado a veces menospreciado. Porque es brillante. Porque es el mejor y punto. Como mejor es también la reseña de Joserra.

2. WOODSWith Light & With Love: Porque me gusta la psicodelia y CSN y The Byrds y The Auteurs. Porque es un sixties meet nineties hecho con pasión y sabiduría cuyo impacto inicial aún no he podido olvidar. Johnny JJ lo describe muy bien.

3. STEVE GUNNWay Out Weather: Porque es un disco sabio en el que ni sobra ni falta nada, que utiliza la instrumentación justa, pero también toda la necesaria, para que todas las canciones suenen tan brillantes como en realidad son. Porque es una joya del folk rock moderno. Chals nos habla de él.

4. LYDIA LOVELESS Somewhere Else: Porque me enamoré de su voz y me volví adicto al sonido de sus guitarras. Porque sus canciones me acompañaron inesperadamente durante días, semanas y meses, pegadas a mí, sin necesidad de llevar la música puesta. Río Rojo me la descubrió y esta es su reseña.

5. THE NEW MENDICANTSInto The Lime: Porque me gustan The Byrds y Teenage Fanclub. Como a Johnny JJ.






6. NOTHINGGuilty Of Everything: Porque con ellos ha vuelto el shoegaze… y me gusta. Por la belleza subyugante de sus melodías y los muros de efectos y electricidad. Por “Somersault", “Guilty Of Everything” y “B&E”, por ejemplo. Algunas canciones aquí.

7. RYAN ADAMS – Ryan Adams: Porque es un nuevo “American Fool”. Aquí una muestra.

8. ROSE WINDOWS The Sun Dogs: Porque me gusta la música del summer of love pero también Deep Purple y The Doors y la psicodelia y el stoner y la flauta y la alucinante voz de Rabia Shaheen Qazi. Hace unos meses le hice la reseña.

9. J MASCIS – Tied To A Star: Porque J Mascis es la mitad o ¾ de Dinosaur Jr. y Dinosaur Jr. es una de MIS bandas y este disco es la parte tranquila y sosegada de Dinosaur Jr., que me gusta tanto como la hiperelectrificada. Para saber más, my friend JJ.

10. BEN WATTHendra: Porque es exquisito, elegante y magistral, y su belleza atemporal cura heridas e invita a mirar hacia atrás con respeto y reconocimiento. Los años nos enseñan y discos como este hacen el resto. Más información en la Land.







11. SIMONE FELICEStrangers: porque fue amor a primera escucha y el amor no necesita razones... Pero también es un disco hermoso y lleno de sensibilidad. Una muestra aquí.

12. DOUG PAISLEYStrong Feelings: Porque es un disco literalmente encantador y siempre que lo escucho lo hago con una sonrisa puesta y pensando que no hay nada más bonito que el country rock. La Land me lo descubrió.

13. IMELDA MAY Tribal: Porque es Imelda May y ha vuelto salvaje como nunca y sensual como siempre. En Río Rojo.

14. LUCINDA WILLIAMSDown Where The Spirit Meet The Bone: Porque Lucinda es sagrada pero al mismo tiempo terrenal y achuchable y siempre llega al alma. Porque es puro y honesto y tratándose de Lucinda nada con esas virtudes puede salir mal. En la Land, como no.

15. JOHN GARCIAJohn Garcia: Porque es un soberbio trallazo de hard... Porque es el puto John Garcia. Punto.










16. FUTURE ISLANDSSingles: por la cascada de voz, y el sonido disco oscuro y ochentero y las superlativas melodías. Porque es sensual y hedonista y al escucharlo me tengo que contonear…

17. SHARON VAN ETTENWhere We Are: Por la voz y la cadencia de Sharon, porque las canciones son hermosas, elegantes y apacibles y me invitan a soñar cuando lo escucho. Por “Our Love”, “Break Me” y “Every Time The Sun Comes Up”, por ejemplo.

18. THE AFGHAN WIGSDo The Beast: porque es un regreso brillante… y esa oscuridad, esas guitarras y esa voz llena de soul… cómo se echaban de menos.

19. HIS GOLDEN MESSENGERLateness Of Dancers: Para recorrer sin prisas millas de carretera, si es en un viejos descapotable bajo un cielo de primavera, mejor que mejor. Sin duda el mejor disco de folk del año. Explicaciones en la Land.

20. THE RAVEONETTESPe'ahi: Porque siempre me han gustado The Raveonettes y cuando menos lo esperaba han sacado su mejor disco… Y por la Velvet y Jesus & Mary Chain y The Ronettes y el shoegaze y la pista de baile… Por “Killer In The Streets”, “Z-Boys” y “Summer Ends”, por ejemplo.









21. DEAN WAREHAM – Dean Wareham: Por Galaxy 500, Lou Reed y el elegante toque psicodélico… Tiene el aroma del summer of love en el s.XXI. Reseña espacial aquí.

22. SPOON – They Want My Soul: Porque molan y suenan guays y bailables y tienen funky y R’n’R y guitarras y les deben gustar los Stones.

23. TY SEGALLManipulator: Porque es loco y brillante, antiguo y moderno, eléctrico y popero, rockero y bailable, libre, alternativo, independiente… un timo… o un genio.

24. SUN KIL MOON – Kenji: Todavía no sé por qué, pero me deja con muy mal cuerpo… y me gusta.

25. ELBOWThe Take Off And Landing Of Everything: Porque nunca me había tomado la molestia de escuchar a Elbow… y cuando lo hice con este disco me gustó mucho. Porque es diferente a todo. 







Llegamos aparentemente al final del camino, pero no, no es así, hay más paradas y desvíos en esta ruta, desvíos en forma de discos que bien podrían haber salido en el programa original de viaje como visitas obligadas y de indudable interés, y por poner sólo algunos ejemplos, podemos mencionar los casos de Marissa Nadler (July), Rosanne Cash (The River & The Thread), Connor Oberst (Upside Down Mountain), The Men (Tomorrow Hits), Lee Fields (Emma Jean), John Fullbright (Songs), Blues Pills (Blues Pills), Royal Blood (Royal Blood), Benjamin Booker (Benjamin Booker), Joseph Arthur (Lou), Damien Rice (My Favourite Faded Fantasy), Bryan Ferry (Avonmore) y seguro que me dejo alguno más...

Hay otro tipo de destinos que, sencillamente, no han tenido opción porque no los he visitado previamente, bien porque no he tenido tiempo aunque les tengo muchas ganas (Reigning Sound, Cracker, Counting Crows, Avi Buffalo, Old 97's, Smashing Pumpkins...), o bien porque, aunque no dudo de su excelente calidad, me ha dado pereza visitar hasta ahora... lo reconozco (Chuck Prophett, Jack White, John Hiatt, Wilko Johnson Roger Daltrey, Leonard Cohen, Bob Dylan...).

Ahora sí, creo que hemos llegado al final. Si crees que falta algún nombre importante seguramente se debe a que no me ha convencido o  me ha decepcionado... Y han sido unos cuantos.

martes, 23 de diciembre de 2014

BLACK METAL 2.14 (II)




Anaal Nathrakh – Desideratum: El último disco del dúo británico Anaal Nathrakh (para pronunciarlo correctamente escucha el conjuro de la creación pronunciado por Merlin en “Excalibur” de John Boorman) es una verdadera apisonadora de black metal casi industrial que no deja piedra sobre piedra, un verdadero muro de sonido plagado de efectos, electrónica, riffs demoledores y ritmo vertiginoso. Un disco directo y sin medias tintas cuyas canciones rara vez pasan de los cuatro minutos (cosa rara para el género) y en el que junto a cierta urgencia death/punk (“Sub Species Aeterni” es un buen ejemplo), se pueden apreciar reminiscencias de Emperor o Craddle Of Filth, y en ciertos momentos de marcado carácter industrial hasta de Marilyn Manson (abiertamente por ejemplo en el principio de “A Firm Foundation Of Unyielding” con toque glam incluido). Otro punto marca de la casa es la gran variedad de registros vocales y el juego que dan al combinarse a lo largo de las diferentes canciones, especialmente cuando hacen uso de una voz limpia de barítono que deja huella (“Unleash”, “The One Thing Needful”, “Desideratum”, “Idol” o “The Joystream”). 







Schammasch – Contradiction: No estoy realmente en condiciones de hacer todavía un comentario muy sesudo acerca de este mastodóntico trabajo, de esta bestia sonora, de este monumento metálico, más allá de lo que acabo de escribir… que ya me parece bastante, dado que prácticamente lo acabo de descubrir y llevo apenas cinco escuchas… y tratándose de un disco doble de canciones largas como es el caso, como que necesitaría unas cuantas más para poder hacerlo. Lo que sí estoy en condiciones de decir es que “Contradiction” es ambicioso, rico, variado y lleno de matices, con un sonido portentoso, un impresionante trabajo de guitarras y voces, con atmósferas subyugantes llenas de oscuro misticismo, que suena apabullante y trascendente y posee unas canciones completas e inabarcables a un tiempo. Lo llamamos black metal, pero tiene detrás tal cantidad de estilos e influencias amalgamados que utilizar esa etiqueta es casi como no decir nada. Por citar algunas referencias me vienen a la cabeza nombres como Behemoth, Triptykon y Watain… También estoy en condiciones de decir que en este momento creo que es mi favorito de los todos los discos incluidos en este repaso y que va a estar muy arriba en mi top del año metálico ¿Canciones? ¿Qué puedo decir? Aún es pronto. 







Nuklear Frost – Subjugation: Un trabajo de signo muy diferente al anterior. En este debut de la banda de Minnesota Nuklear Frost, no parece haber más pretensión que la de facturar un buen disco de black metal más o menos melódico. Lo bueno del asunto es que lo consiguen plenamente. Melodías oscuras, riffs dinámicos y variados y breves interludios de calma en medio de una ferocidad muy bien dosificada. Un disco sólido, homogéneo, rocoso y honesto. No inventan nada nuevo ni pretenden dejarte alelado con la complejidad de sus canciones y la riqueza de sus arreglos… No, simplemente nos presentan siete buenas canciones de sonido afilado que probablemente a su término querrás volver a escuchar porque te habrán hecho pasar un rato de puta madre. Y esto es quizá lo mejor que se puede decir de él. Un disco corto en duración y en número de canciones que se hace aún más corto en la escucha. Por citar algunos títulos “Theist Holocaust”, “The Failure Of Altruism” y “Become Death”, sean quizá mis canciones favoritas, pero eso no significa mucho pues el nivel es en todas muy similar. Muy bueno.



Continuará...

miércoles, 17 de diciembre de 2014

BLACK METAL 2.14 (l)


Si bien este año no ha alcanzado en mi opinión el nivel del anterior en lo que se refiere al metal, si hablamos de subgéneros metálicos y más concretamente de black metal y quizá también de doom en sentido amplio (incluyamos el sludge/drone/stoner doom), la cosa cambia bastante, pues la cantidad de discos notables en esos estilos es para estar más que satisfecho. 

El black metal es un subgénero que con el paso de los años, y especialmente desde mediados de los noventa, se ha ido abriendo a otras influencias y con ello enriqueciéndose de tal manera que las actuales propuestas basadas en él resultan de lo más variadas, sorprendentes y estimulantes. Esta apertura de las bandas de black metal a otros estilos, así como su propia incorporación al sonido de bandas procedentes de otros estilos ha hecho que el espectro del black metal se haya ensanchado enormemente, llegando con ello además a audiencias y a un grado de aceptación que de otro modo, en su originario y deliberado estado underground, hubiera sido impensable. 

Pues bien, aprovechando las bonitas fechas en que nos encontramos, voy a dedicar una serie de entradas a comentar los discos de black metal, en sentido más o menos estricto, que más me han gustado este año, que son un buen puñado y de lo más variado. Aclarar antes de empezar que “Esoteric Warfare” de Mayhem ya fue aquí comentado en su día, por lo que quedará fuera de este repaso. Empecemos.





Nachtmystium – The World We Left Behind: La despedida discográfica de los norteamericanos Nachtmystium, disueltos oficialmente en 2013, ha resultado ser quizá su mejor obra (dejemos a “Instinc: Decay” disputarle ese honor). “The World We Left Behind” es un adictivo cóctel sonoro que combina black metal con heavy metal de ascendencia ochentera (por momentos me recuerda a bandas como W.A.S.P.), sembrado de buenas melodías y riffs contagiosos que conviven sin problemas junto a las cargas de profundidad y descensos al abismo más propios del black metal y con una voz, la de Blake Judd, que suena sucia sin llegar a ser ininteligible. Todo el disco está envuelto por una tenue atmósfera de oscura psicodelia en la que no falta la presencia, siempre en un segundo plano, de elementos electrónicos (la canción homónima quizá sea el mejor ejemplo). Un disco accesible y de fácil escucha en el que destacaría la inmediatez de trallazos casi hard rock como “Fireheart” o “On The Other Side”, la solidez de temazos hipnóticos como “Voyager” o “In The Absence Of Existence” e incluso la belleza de la casi balada que cierra el disco, titulada “Epithaf For A Dying Star”. Mención aparte para “Into The Endless Abyss”, un tema de más de ocho minutos que comienza como una clásica canción de black metal para transmutar hacia la mitad en otra cosa diferente, extrañamente familiar y tremendamente adictiva. Sin duda uno de mis favoritos del año.




Primordial – Where Greater Men Have Fallen: Los irlandeses Primordial engrandecen su nombre disco a disco. Su folk/black metal de raíz celta y ascendencia setentera sigue cautivando y convenciendo y se envuelve en esta ocasión de cierto espíritu doom para producir temazos del calibre del homónimo, “Babel’s Tower”, “Wield Lightning To Split The Sun” o (especialmente) la soberbia “Ghosts Of The Charnel House”. Primordial son a estas alturas un valor seguro y “Where Greater Men Have Fallen” no hace más que confirmarlo. Un disco lleno de épica en el que cada escucha pide una más. Se apodera de ti.






Dark Fortress – Venereal Dawn: Los alemanes Dark Fortress han grabado otro de los grandes discos de black metal del año. “Venereal Dawn” es un disco melódico, elegante, a ratos salvaje (“I Am The Jigsaw Of A Mad God” es un buen ejemplo) y a ratos atmosférico (“The Deep”), recorrido de principio a fin por una fuerte vibra progresiva (“Lloigor” remite inmediatamente a Opeth) y que tanto puede recordar a clásicos del género de los noventa como, a golpe de riff, acercarse al thrash y al death metal (“Betrayal And Vengeance”, “Luciform”). En los temas más largos con sus continuos cambios de ritmo y diferentes pasajes y atmósferas (“Venereal Dawn”, “On Fever Wings”) es quizá donde se puede apreciar una mayor riqueza y variedad de matices, pero son quizá otros como “Chrysalis”, “Odem” o la citada “Betrayal And Vengeance” los que hacen que te enganches al disco a la primera. Todo un acierto.




Continuará...

miércoles, 3 de diciembre de 2014

I DON’T WANT TO CHANGE YOU, DAMIEN

En una reciente entrada de Atalanta sobre el último trabajo de Damien Rice con el apropiado título “Delicado Damien”, Abel Atalanta hablaba de los excesos orquestales del irlandés, excesos que en ocasiones podían hacer un flaco favor a unas composiciones que quizá en su “desnudez” (“naked”, se dice ahora) se podrían revelar en toda su bondad y magnitud… Tras dejarle un comentario en el que decía que, efectivamente, quizá era excesivamente delicado para mí y recibir por su parte la advertencia de que pese a todo el disco contenía grandes canciones, me mostré de acuerdo con él… al fin y al cabo ya me había ocurrido lo mismo con el anterior “O”, que entre tanto exceso contenía gemas del calibre de “The Blower’s Daughter”, cuya imperecedera belleza nada era capaz de ocultar… En fin, con este último trabajo me ocurre otro tanto, la tendencia del “delicado Damien” por ese tipo de excesos me llega a saturar… pero cuando uno se encuentra preciosidades como “The Greatest Bastard” o “I Don’t Want To Change You” se lo puede perdonar todo…



Canción:
“I Don’t Want To Change You” - Damien Rice (My Favorite Faded Fantasy, 2014)

viernes, 28 de noviembre de 2014

UFOMAMMUT – ORO: OPUS ALTER (2012)


Como decíamos ayer, quedaba pendiente una entrada dedicada al segundo de los discos de los que constaba el proyecto “ORO” de los droners italianos Ufomammut para el año 2012… y aunque ese ayer queda ya algo lejos, lo prometido es deuda, y siguiendo con los dichos, más vale tarde que nunca. 

La segunda entrega de ese proyecto, de título “Oro: Opus Alter” y publicada con sólo unos meses de diferencia con respecto a la primera, consta, al igual que aquella, de cinco temas que se suceden sin solución de continuidad entre ellos hasta completar el círculo perfecto en que consiste el proyecto completo de los italianos. De este modo, el final del último tema de la primera entrega enlaza con el principio del primero de la segunda, al igual que el último de ésta hace lo propio con el primero de la anterior, reiniciándose así el proceso de alquimia en busca de la creación de oro que sirve de metáfora para este proyecto. 

Centrándonos en la música y dejando de lado otras cuestiones que podrían llegar a parecer algo pretenciosas cuando no ridículas, hay notables diferencias entre ambos trabajos, lo que sería suficiente justificación para dedicarles entradas independientes. La verdadera justificación sin embargo, reside en que ambos son unos tremendos discazos de drone metal

En esta segunda entrega, manteniéndonos dentro de los esquemas del drone doom de connotaciones espaciales y psicodélicas, se aceleran los ritmos y la música resulta más dinámica y variada –menos “contemplativa”- que en la primera parte del proyecto. A lo largo de todo el disco se palpa una tensión permanente, una electricidad subyacente siempre a punto de estallar sobre la se suceden las continuas subidas y bajadas de intensidad, los ambientes de furia alternados con los de calma o tensión contenida envueltos en atmósferas creadas por los sintetizadores y los efectos de pedal… Pero los riffs son en este trabajo los absolutos protagonistas, hasta el punto de que cabría hablar casi de culto al riff. Riffs en todas sus formas y tamaños que nacen, crecen, se desarrollan, se expanden, se multiplican, se transforman y desaparecen y vuelven a nacer ("Sulphurdew" es el mejor ejemplo). En algunas ocasiones ese crecimiento y expansión son literales, comienza un riff sobrio, desnudo, y poco a poco va ganando en fuerza e intensidad, subiendo un peldaño cada vez y cuando crees que ya has llegado al tope, que ya no cabe nada más masivo que eso, te sorprenden subiendo el nivel aun un punto más… La experiencia de escuchar estas progresiones en un buen equipo puede ser orgásmica, aunque usando el volumen adecuado corres el peligro de no dejar en tu casa un cristal sano… (si a pesar de todo quieres intentarlo te recomiendo que lo pruebes con "Luxon"). Otra diferencia con la primera entrega es que en esta, debido quizá a su mayor dinamismo y variedad, los temas pueden funcionar como entidades independientes, pese a formar parte de un todo completo, de ese círculo perfecto del que hablaba al principio. En fin, creo que podemos dejarlo aquí. Como muestra, “Sublime”, cuarto tema o movimiento del disco, supongo que el momento de la obtención del ansiado y preciado oro en el proceso de alquimia que sirve de hilo conductor del disco.

sábado, 22 de noviembre de 2014

ALICE IN CHAINS – FACELIFT (1990)



Mi primer disco de Alice In Chains fue “Dirt” (1992), vinilo que compré en su día después escuchar ese temazo llamado “Would” en la banda sonora de la película "Singles", y que me pasé un año entero pinchando casi a diario y muy asiduamente durante los años siguientes (en aquella época si para algo utilizaba todo el tiempo libre del que disponía -y era bastante- era para escuchar música)… Claro, estamos hablando de, al menos para quien suscribe, uno de los mejores artefactos surgidos de la prodigiosa década noventera… y en fin, creo que lo que quiero decir es que descubrir a una banda con semejante obra maestra y, visto con la perspectiva del tiempo, también su obra cumbre, no le pone las cosas fáciles al resto de trabajos… Teniendo eso en cuenta, cuando me dirigí a la tienda allá por el año 93 o 94 a hacerme con “Facelift” esperaba disfrutar de un buen o muy buen disco de eso que entonces se llamaba grunge, pero lo que no esperaba era verme tan sorprendido como a la postre me encontré. Y no lo esperaba porque una vez repuesto del choque y el chute que había supuesto “Dirt”, dudaba que el debut que le había precedido pudiera albergar muchas sorpresas. Me equivocaba. Fui doblemente sorprendido: primero por la solidez de todas y cada una de las canciones… aún recuerdo como ese trío inicial formado por la brutal declaración de intenciones de dos minutos titulada “We Die Young”, la absolutamente genial y definitoria de su sonido “Man In The Box” y la adictiva y hard rockera “Sea Of Sorrow” me dejó anonadado y boquiabierto derrumbado sobre el sofá preguntándome si debería darme pellizcos para asegurarme de que lo que estaba experimentando era cierto… porque de verdad no podía creer que ese nivelazo, esa contundencia y esos “cojones” (no sé de qué otra manera decirlo) ya estuvieran presentes de aquella manera en el debut de AIC. Pero lo estaban, y tanto que sí… Lo segundo que me sorprendió, y quizá también lo que más disfruté de esa y sucesivas primeras escuchas, fue comprobar la evolución, el crecimiento y desarrollo que iba de “Facelift” a “Dirt”. Pues efectivamente, si lo que estaba escuchando era un tremendo disco de hard rock/heavy metal con brillantes destellos de originalidad, estaba claro que con el disco que le seguiría la banda había de alcanzar su cumbre creativa explotando y desarrollando al máximo todo aquello que les diferenciaba del resto de bandas de la época, elementos que los hacían originales y diferentes, pero que ya estaban presentes, como una semilla recién germinada y a punto de brotar, en su primer largo. En “Facelift” encontramos el abrumador torrente de voz de Layne Staley, la brutal guitarra de Jerry Cantrell haciendo de auténtico guitar hero, los juegos de voces y las inconfundibles armonías vocales del dúo Cantrell/Staley, los riffs pesados y cortantes y el ambiente oscuro y tortuoso que definen el sonido de AIC, pero el conjunto suena más “clásico” de lo que uno en principio podía esperar después de haberse iniciado con “Dirt”. “Facelift” suena más ligero y es más directo que su memorable continuación, muchos de sus riffs nos suenan conocidos, algunos pasajes sorprenden por su semejanza con otras cosas, las canciones en general son algo menos tortuosas… y no sé cómo explicarlo… pero escuchándolo me venían inesperadamente a la cabeza nombres de algunas bandas de la segunda mitad de los 80 (Faith No More, Guns N’ Roses)... eso es lo que más me sorprendió, tomaban ese sonido que nos había dejado la década anterior para crear algo que sonaba igual pero al mismo tiempo diferente y dar lugar a “Facelift”, el disco perfecto de hard rock/heavy metal para 1990 y punto de partida también de la nueva década y de los cambios que ésta trajo para el rock más pesado… Y en ese aspecto, en esa combinación de sonidos, esa fusión de pasado y futuro… me recuerda también a su coetáneo “Apple”, el genial único trabajo de Mother Love Bone… En fin, creo que me he hecho la picha un lío tratando de explicarme y temo no haberlo conseguido o haber hecho un poco el ridículo… Lo importante al fin y al cabo son las canciones, y si esas tres canciones de inicio antes mencionadas son demoledoras, el disco también tiene vida tras ellas y no hay ni una sola canción de la que uno no pueda disfrutar como un poseso… y así tenemos a “Bleed The Freak”, “I Can’t Remember”, esa especie de inmenso blues torturado y claustrofóbico que es “Love, Hate, Love”, “Put You Down” con su adictivo aire funky, presente ya en algún pasaje de la anterior “Sunshine”, canción que representa a la perfección esa fusión de pasado y futuro que eran los AIC de 1990, “Confussion”, que parece como el ensayo de lo que en “Dirt” sería la enorme “Rooster” o “It Aint Like That” donde ya entran de lleno en ese futuro cercano, como ya sucede en las antes mencionadas “Man In The Box” o “We Die Young”… En fin, que aunque “Dirt” siempre será mi disco favorito de Alice In Chains y también de mis favoritos de aquella década, a “Facelift” no lo tengo en mucha menos estima, con él se empezó a forjar una leyenda que ha dejado el nombre de Alice In Chains grabado para siempre en la historia del Rock and Roll… Y es un disfrute de principio a fin. Como el siguiente documento, por cierto, que aunque algo largo, es para verlo de una sola y disfrutar así de una banda a pleno rendimiento, llena de fuerza y creatividad y a punto de comerse el mundo. También es el reflejo de una época inolvidable para el R’n’R. Señores, con ustedes… 

¡Alice In Chains, Live Facelift, Seattle 1990!


lunes, 17 de noviembre de 2014

LEARNING HOW TO LIVE


Pues sí, voy a seguir una entrada más dándome cariño a mi mismo con canciones que a lo largo de los años han llegado a significar algo más que una simple buena canción que llevarme al oído; canciones que me han acompañado, arrullado y acariciado haciendo de esos momentos algo especial y dejando tras de sí un recuerdo, un sentimiento, una emoción que vuelve a mí cada vez que las escucho.

En lo que a mí respecta, Lucinda Williams es especialista en dejar canciones así, que le acompañan a uno y siempre las escucha con algo más que agrado. Sé que "West" (2006) no se cuenta entre los mejores trabajos de nuestra querida Lucinda, es un disco con altibajos, incluso fallido, pero no exento tampoco de momentos para el recuerdo. Uno de ellos es sin duda "Learning How To Live", canción de la que me enamoré nada más escucharla y culpable además de que mis hijos, desde muy temprana edad, se aficionaran a la música de la de Louisiana o, como decía mi hija en aquella época cada vez que me pedía la canción, "la de la voz roquita"



Canción:
"Learning How To Live" - Lucinda Williams (West, 2006)

jueves, 13 de noviembre de 2014

SHE BOUGHT A TICKET ON THE CENTRAL LINE...


Pertenezco a esa generación de aficionados a rock and roll que descubrió (y sucumbió) a Sprinsgteen con “Born In The USA”, le acompañó hasta “Tunnel Of Love” y se pasó los siguientes veinte años esperando un trabajo digno de su leyenda… Perdida ya casi toda esperanza se dedicó desde entonces a disfrutar, profundizar y valorar todavía más lo que el hombre, el amigo, el confidente, el hermano mayor -el genio y la leyenda- nos había regalado a lo largo de sus dos primeras décadas de carrera… Supongo que nunca podremos estarle lo suficientemente agradecidos por ello. 

“Born In The USA” siempre será un disco intocable para mí por lo que significó de descubrimiento… En todas sus canciones encuentro un recuerdo, un sentimiento, un instante vivido… “Downbound Train” siempre tuvo algo especial, no sé qué es… quizá sea esta intro tan sencilla pero al mismo tiempo tan irresistible que te sumerge instantáneamente en la canción y en la historia que cuenta… La primera vez que escuché el vinilo me levanté para volver a colocar la aguja al principio de la canción… Y así hasta ahora.











Canción:
"Downbound Train" - Bruce Springsteen (Born In The USA, 1984)

martes, 11 de noviembre de 2014

AS LONG AS THE STARS ARE ABOVE YOU...

La otra noche vi una película británica bastante reciente… buenos actores, divertida, romántica, sin demasiadas pretensiones… en fin, lo llamaría buen cine británico si hubiera quedado sólo en eso… Pero no fue así, contaba además con la presencia de la siempre deliciosa Rachel McAdams (confieso que es una debilidad), y encima, como si eso no fuera suficiente para tenerme contento y enganchado frente al televisor, la música también era de primera (algo habitual en el cine británico). Para colmo de bienes, el tema principal de la película era una sencilla, romántica y hermosísima canción de The Waterboys por la que siempre he sentido una debilidad aun mayor que la que siento por Rachel McAdams… “Vaya, así cualquiera te cautiva con una peli”, recuerdo que pensé… Está claro que me tocó la fibra… y además me recordó que ya era hora de regalarle a mi blog “How Long Will I Love You?” de The Waterboys.


Y es que todos tenemos canciones que de una manera u otra, nos tocan la fibra, se nos quedan pegadas y nos acompañan a lo largo de toda nuestra vida. En mi caso, esta es una de esas canciones. 



Empezaré diciendo que siempre me han gustado The Waterboys, pero no me considero un gran seguidor de la banda de Mike Scott, ni siento por ellos la pasión que sienten algunos… aunque puedo entenderla perfectamente. Mi discografía se reduce a lo más típico, es decir “This Is The Sea” y “Fisherman Blues”, vinilos adquiridos durante su etapa de apogeo a lo largo de los años 80. Y no, ni siquiera tengo el “Room To Roam” (1990), al que pertenece esta joya de letra imperecederamente romántica... Sé que algún día le pondré remedio.

Recuerdo perfectamente la primera vez que la escuché. Creo que era el año 91, en esa época estudiaba en Barcelona y vivía en un colegio mayor. Una noche estaba estudiando, y como siempre, lo hacía con la radio puesta. A veces era Radio3 y a veces otra emisora. Había una emisora en la que a partir de las diez u once metían una cinta de música ininterrumpida y prescindían de locutor, lo que era un alivio. Y la verdad es que en general ponían música bastante buena y de todas las épocas… tanto que una temporada me aficioné a escucharla con una cinta de noventa lista para grabar. Normalmente tenía la grabadora en REC, y si la canción que había empezado no me interesaba, ponía pausa y volvía atrás preparado para pulsar de nuevo el REC al terminar la canción… Debo conservar todavía unas siete u ocho cintas grabadas de esa manera… Y sí, es obvio que de esa manera estaba más pendiente de la grabadora que de los apuntes que debía estudiar, pero bueno… cada uno tiene sus prioridades… En fin, aquella noche estaba en esas labores cuando de repente comenzó esta canción; evidentemente dejé correr la cinta… En seguida reconocí la voz de Mike Scott y supe también que aquella romántica y deliciosa canción no estaba incluida en ninguno de mis dos discos de The Waterboys, pero no tenía ni puta idea de si era antigua o reciente… La cuestión es que me cautivó y atrapó al instante y no ha dejado de hacerlo hasta el día de hoy… y sin embargo, aunque varias veces pensé en hacerlo, tampoco me lancé al día siguiente ni en los días y años posteriores a la tienda de discos a averiguar a qué disco de The Waterboys pertenecía… y no lo supe hasta que bastantes años más tarde me adentré en la era de Internet… En fin, por eso digo que no me considero un buen aficionado de The Waterboys, y sin embargo, la cinta que grabé aquella noche, gracias a esa canción ha sido tal vez de las cintas que más he escuchado en mi vida (cabría mencionar que la acompañaban otras joyitas como el “Come Into My Life” de Jimmy Cliff, entre otras). En fin, de cualquier modo siento un gran respeto y un gran aprecio por The Waterboys, y leyendo lo compartido por algunos compañeros blogueros he aprendido también a vislumbrar la magia que habita en ellos… Sé que algún día esta canción (y su disco) pasará a formar parte de mi colección física, como ya forma parte de esa otra colección que uno lleva grabada en su bagaje sentimental...



Canción:
"How Long Will I Love You?" - The Waterboys (Room To Roam, 1990)

domingo, 9 de noviembre de 2014

TALKING ABOUT THE PASSION...


"Se me fueron las palabras. Pensé en el título de la entrada, di con la foto adecuada, pensé en lo que me transmitía la música que estaba escuchando, imaginé líneas y frases con las que describirla, encontré los vídeos de las canciones que quería poner, me senté frente al teclado y… nada, nada de nada. No sentía absolutamente nada, ni tenía nada qué decir. Estaba en blanco, sin palabras y por un momento llegué a temer que incluso sin sentimientos. Frío." 

Sí, esto era el primer párrafo de la entrada anterior. Lo que siguió a continuación no era lo que había escrito en el texto original, al final decidí cambiarlo por unas palabras balbucidas a duras penas sobre las bandas de las que me había empeñado en hablar... Pero lo que escribí en ese texto mutilado era lo que realmente sentía en el momento de escribir... y bueno, no está mal a veces expresar lo que uno siente... aunque sea un sinsentido. Así decía:

"Me jodió. No es bueno hacer entradas porque sí. Lo considero una especie de timo, un fraude. Uno tiene que escribir porque lo siente, lo siente… no se trata de cumplir un trámite, cubrir un expediente ni mucho menos de dar lecciones a nadie… “mira cómo molo, mira cuánto sé”… a la mierda. Si uno escribe entradas sobre música es porque siente esa música, y lo siente tanto que necesita contarlo, compartirlo… passion is not ordinary word... algo que a veces olvidamos… si no fuera por el ejemplo de algunos contadísimos blogueros. Lo importante es la pasión y el sentimiento que pones en lo que haces. No hay más.

Capto al toque cuando una entrada o un blog carece de eso. Instantáneamente dejo de leerlo. Y es que al final uno se da cuenta de que no sólo busca música, no busca lecciones (aunque aprenda mucho moviéndose por la blogosfera), lo que busca realmente es pasión... autenticidad detrás de lo que uno lee. Si no hay eso, todo se convierte en un jodido fraude. Supongo que ese es el significado de la palabra auténtico: todo lo que tiene detrás verdadera pasión, lo que está hecho con sentimiento, sin imposturas, sin querer aparentar ni demostrar… lo haces porque te lo pide el cuerpo, lo necesitas, es algo casi fisiológico; si se trata de escribir sobre música, la música no puede ser el instrumento sino el fin. La música es lo que motiva que estés ahí haciendo lo que haces, no tu afán de notoriedad o de ser escuchado o de que alguien te preste atención de una puta vez aunque sea en un mundo ajeno a tu verdadera realidad… si son esas las cosas que te mueven, da lo mismo que hables de música, de fútbol o de cocina… No me interesa. 

Quizá este blog ha dejado de ser auténtico, no lo sé, puede que me haya convertido también en un timo… Sólo sé que hay una diferencia fundamental de cuando empecé el blog a ahora: antes era la música la que me buscaba para compartirla en el blog, era ella la que me lo pedía a gritos, me lo exigía… ahora soy yo el que tiene que buscar la música sobre la que hablar… Y hablando de hablar, antes me encantaba hablar de música, compartir experiencias, encontrar personas con mis mismas inquietudes, concordar o discrepar con otros blogueros, recibir sus comentarios y dejarles los míos… ahora esa inquietud, ese gusanillo, parece haber desaparecido, ya no espero comentarios, apenas los dejo… ha dejado de interesarme. Antes leía muchos blogs… eso es historia, hace ya un par de años que me aburre la mayoría de lo que leo y casi he dejado de hacerlo… todo me parece una sucesión de lugares comunes con muy poca alma, nula sorpresa y escaso interés… Siempre los mismos nombres, los mismos tópicos… ¡coño, ya sé quiénes son los más grandes! ¡No necesito estar leyéndolo o hablando de ello cada día!... O aquellos que parecen un boletín de noticias, aniversarios y defunciones... Pues vale, estás al día... me alegro por ti, tío... ¿qué más puedes decir? O esos blogs que son tan... "eruditos" que resulta casi un milagro encontrar de vez en cuando algún nombre sobre el que puedas dejar una opinión… ¿Qué vas a comentar ahí “No lo conocía, que interesante, cuánto sabes, qué bien escribes, voy a escucharlo...”? Bueno, eso es lo que hacía antes… pero llega un momento en que resulta algo cansino… la verdad... Está bien conocer cosas nuevas, no quedarse en lo mismo… pero coño, no me trago que haya mucha pasión detrás de todo eso... No sé, puedo estar equivocado, y parte de la culpa debe de ser mía, al fin y al cabo, si uno pierde la pasión, la pierde por todo cuanto le rodea, no sólo por lo que hace… 

Y a pesar de todo me sigue molando tener un blog de rock and roll, qué coño. Y sí, me gustaría seguir haciendo entradas, escribiendo sobre música, compartiendo bandas y canciones… Hasta son bienvenidos con gusto los comentarios, aunque haya dejado de esperarlos… Siempre he hecho mis entradas sobre la marcha, según me lo pedía el cuerpo, y no quiero que eso cambie... Hace años que tengo entradas bulléndome en la cabeza sobre discos o canciones que me han marcado, pero que, llegado el momento de plasmarlas en la pantalla, me da pereza abordar... demasiadas cosas que plasmar, quizá, no sólo música... Por contra llevo los últimos dos años más centrado en el metal y en cosas nuevas dentro de esa onda que antes no escuchaba… Sé que son cosas que interesan a muy poca gente, pero de algún modo me motivan algo más, aunque, por el contrario, mis entradas sobre ello carecen de la pasión de las de antaño, quizá porque no van acompañadas de la carga nostálgica de aquellas… Quién sabe, quizá esto deje de ser en realidad un blog de música y se convierta en uno de “escritura más o menos creativa” sobre música, ni puta idea… ni siquiera sé lo que esto significa...

Esto empieza a desvariar… Tenía ganas de hacer una serie de entradas sobre algunos de los discos de black metal que más me han gustado este año aderezadas además con fotos de tías buenas en esa onda ¿por qué no? (parece que existen, aunque sean modelos contratadas). Y quizá algo parecido sobre doom y sobre prog (sin nada de tías buenas)… E iba a publicar listas con mis favoritos del año… en fin, la verdad es que siempre me han aburrido las listas, pero donde no hay pasión eso es lo que queda: listas. Y este 2014, también hay que decirlo, la verdad es que se presta a ello con el nivelazo que trae, está siendo un año de puta madre a nivel musical, más incluso en el apartado no metálico… es impresionante la cantidad de excelentes discos que han salido y siguen saliendo… Pero esto está resultando demasiado agotador, estar al día quiero decir… Creo que pronto me voy a encerrar a disfrutar de lo conocido hasta ahora… Me cansé de conocer cosas nuevas… Me cansé también de buscar la pasión perdida y de escribir sobre ello…" 

De lo que no me he cansado todavía es de escuchar esta canción…



Canción:
"Talk About The Passion" - R.E.M. (Murmur, 1983)

martes, 4 de noviembre de 2014

ATMOSPHERIC POST


Se me fueron las palabras. Pensé en el título de la entrada, di con la foto adecuada, pensé en lo que me transmitía la música que estaba escuchando, imaginé líneas y frases con las que describirla, encontré los vídeos de las canciones que quería poner, me senté frente al teclado y… nada, nada de nada. No sentía absolutamente nada, ni tenía nada qué decir. Estaba en blanco, sin palabras y por un momento llegué a temer que incluso sin sentimientos. Frío.

Quería hablar de dos discos con ciertas similitudes que he estado escuchando bastante en los últimos tiempos. Ambos provienen de tierra altas de Europa, regiones de clima duro, frío, quizá inhóspito… donde las cumbres de las montañas son azotadas por el viento y sus desiertas playas barridas por el mar embravecido. Tierras que, aunque quizá no haya mucho de cierto en ello, personalmente me gusta imaginar poseedoras de cierto misterio y misticismo, llenas de antiguas leyendas que nos llevan a tiempos muy lejanos… También tierras ante cuya naturaleza imponente el hombre empequeñece… Todo ello de algún modo creo se puede captar escuchando la música que quería comentar… hasta que quise hacerlo y me quedé sin palabras. 

Quería hablar de dos bandas, Falloch, de Escocia y Sòlstafir, de Islandia, que este año han publicado sendos trabajos de post rock o post metal melódico -melódico es aquí el adjetivo fundamental- que probablemente salgan en algunas de las listas de lo mejor del año metálico. La belleza que ambos desprenden puede llegar a ser hipnótica y adictiva, aunque a mí, particularmente, me toca un poco más la fibra la música de los primeros. Al hablar de post rock o post metal debemos hacerlo en sentido muy amplio, pues en ambos discos se aprecia la influencia de otros estilos, pero siempre al servicio de un conjunto homogéneo de atmósfera envolvente. En el caso de los escoceses Falloch, por ejemplo, el uso puntual de una "tremolo guitar" (¿cómo traducirlo en español, por cierto, guitarra trémula, tremolante, temblorosa...?) revela la influencia del black metal, sin que su música pueda considerarse en absoluto black metal, lo que unido a ciertos elementos folk, puede hacer que su sonido nos recuerde en ocasiones Agalloch (aunque en otros momentos puede ser Tool u otro el nombre que se me venga a la cabeza…); y en el caso de Sòlstafir su sonido puede acercarlos por momentos al shoegaze. En ambos, el drone, el doom, el ambient y el prog en la estructura de algunas canciones son también influencia importante que enriquece el conjunto sin que pueda sin embargo adscribirse a ninguno de esos estilos. Post metal atmosférico –atmósfera que envuelve al oyente- puede ser pues un buen modo de referirnos a la música de estas bandas, sin darle a esa etiqueta mayor importancia que la de una mera aproximación descriptiva. Mejor en todo caso hablar de buenas canciones- aunque no me parezcan discos perfectos-, y de épica, de intensidad y de melodía, de fuerza y delicadeza… y de algún modo también de ecos de una naturaleza imponente alumbradora de mitos ancestrales. 

En fin, parece que al final hallé algunas palabras, las suficientes para cubrir el expediente. Algo es algo. Pero yo sigo en busca del sentimiento, de la pasión perdida… Aunque esa ya es otra historia.





Canciones:
1. "Torradh" - Falloch (This Island, Our Funeral, 2014)
2. "Otta" - Sòlstafir (Otta, 2014)

miércoles, 29 de octubre de 2014

MARROW


"Clearing The Path To Ascend", el último trabajo de Yob, no es un disco en el que que uno se adentra fácilmente, exige atención completa y requiere de quien escucha disponer del tiempo y el valor suficientes para estar dispuesto a lanzarse sin red a un mundo desconocido en el que el doom y el post metal son llevados a una nueva dimensión; una dimensión en la que una vez te adentras solo sales habiendo completado todo el viaje. "Clearing The Path To Ascend" es sin duda uno de los trabajos más pesados, intensos y agotadores de cuantos se han publicado este año, cierto, pero también una de las experiencias más bellas y gratificantes para los sentidos. 

Yo aun me hallo inmerso en ese viaje haciendo nuevos descubrimientos con cada escucha... pero entre tanto me doy unos minutos para animarte a que escuches esta joyita: "Marrow" es el broche de oro con el que se cierra el alucinante trabajo de Yob, dura sólo dieciocho minutos... vamos, dieciocho minutos no es tiempo cuando te dejas transportar a esa dimensión desconocida a la que a algunos sólo puede llevarnos la escucha de una buena canción... Por mi parte, puedo decirte que "Marrow" significa médula, y no te extrañes si es ahí precisamente donde descubres al final que se te ha metido la canción (por cierto, uno de los comentarios al tema en Youtube dice: "This is like a doom Freebird. Instant classic" ... y en mi opinión no va muy desencaminado).



Canción:
"Marrow" - Yob (Clearing The Path To Ascend, 2014)

jueves, 16 de octubre de 2014

SPLENDID & RUSTIC CITY FATHERS


Me hice con “North Star Deserter” al año siguiente de su publicación, tras haberme quedado con la copla del breve comentario que hacía la revista Mondosonoro en su lista de lo mejor del 2007. Recuerdo perfectamente la primera vez que escuché a Vic Chesnutt, a quien hasta ese momento tan solo conocía de oídas. Me impactó su profundidad, el poso de amargura que desprendían sus canciones y la densa oscuridad que envolvía a aquel difícil trabajo. Me impactó también la producción y el sonido, cuyos dos protagonistas absolutos e indiscutibles era la voz de Vic y las guitarras… uf, el sonido de esas guitarras… Con el tiempo me di cuenta de que no era un disco de fácil escucha ni para cualquier ocasión, y digo que con el tiempo porque en un principio me entró y enganchó de primeras y lo escuché muchísimo durante un par de años. Después lo dejé de escuchar también durante bastante tiempo. Para entonces Vic ya se había quitado la vida… recuerdo la tristeza y amargura que sentí al conocer la noticia con algunos meses de retraso… En fin, después, cuando traté de recuperarlo, simplemente no pude, me pareció mucho más oscuro y deprimente de lo que recordaba y las virtudes que antes le había visto ahora no era capaz de encontrarlas… me resultaba extraño... pero sé que era porque mi estado de ánimo sencillamente era incompatible en aquellos momentos con aquellas canciones. Hace un par de días, en mi viejo Ipod de 80 Gb con diez mil canciones que ya se me han quedado demasiado cortas, sonó en el modo aleatorio “Rustic City Fathers”, apenas empezó a sonar esa acústica supe que ya lo podía volver a escuchar y que lo echaba de menos… Y en eso he estado los dos últimos días, recuperando las sensaciones perdidas con aquel disco, que sigue siendo el único que tengo de Vic Chesnutt. He recordado que en aquellas primeras escuchas “Everything I Say”, con su sorprendente aroma grunge (en realidad creo que Chesnutt era un folkie de espíritu grunge), fue la canción que más me impactó y también posiblemente la que más escuché. Pero estos días han sido otras dos, que ya en aquellas primeras escuchas habían dejado su poso en mí. “Rustic City Fathers” siempre me cautivó, y estos días la he escuchado hasta la saciedad. “Splendid”, bueno… he recordado que una vez en esas primeras escuchas me había tumbado sobre la cama un anochecer de invierno después del trabajo (poco antes de perderlo) con el disco de Chesnutt en los auriculares y me había quedado dormido, creo que casi desde el primer tema… me desperté a la media luz de la lamparita de noche con las mágicas y misteriosas guitarras de “Splendid” bailando sobre mí, esa era la sensación, las notas de esa guitarra bailando sinuosa y misteriosamente sobre mí… ni del todo despierto, ni del todo soñando… esos segundos mágicos que a veces tenemos las suerte de disfrutar en ese mundo a mitad de camino entre el sueño y la realidad… esa es una sensación que desde entonces siempre asocio con esta canción… En fin, creo que ha llegado el momento de recuperarlas y compartir la experiencia en el blog… Y juro que al empezar a escribir no pensaba soltar un tocho tan largo…





Canciones:
1. "Splendid" - Vic Chesnutt (North Star Deserter, 2007)
2. "Rustic City Fathers" - Vic Chesnutt (North Star Deserter, 2007)

miércoles, 15 de octubre de 2014

CHRYSALIS


No diré que es la mejor canción del disco, porque si en algo abunda el último disco de los alemanes Dark Fortress es en buenas canciones que conforman además una sólida unidad; pero sí diré que es la que últimamente me tiene más enganchadito. “Venereal Dawn” es un disco de black metal melódico, elegante, a ratos salvaje y a ratos atmosférico, recorrido de principio a fin por una fuerte vibra progresiva, y “Chrysalis” plasma a la perfección todas estas características, sin que ello suponga que la canción abarque toda la variedad y riqueza de matices de los que Dark Fortress hacen gala a lo largo del mismo. Es sólo una muestra...



Canción:
"Chrysalis" - Dark Fortress (Venereal Dawn, 2014)

martes, 14 de octubre de 2014

AURORAE


Tras la desaparición de Celtic Frost en 2006, Tom Gabriel “Warrior” Fischer, emprendió un nuevo proyecto que venía a seguir la senda iniciada con el último y estupendo disco de la legendaria banda suiza (“Monotheist”). Triptykon, así se llamó la nueva banda, debutó en 2008 con “Eparistera Daimones”, un disco que dejaba patente que el ex –líder de Celtic Frost no había perdido un ápice de su pegada ni de su talento compositivo. En este 2014 “Melana Chasmata” viene a confirmar e incluso superar los logros de aquel primer intento con una colección de canciones en las que el death y el blackened thrash se ven complementados por una presencia mucho mayor de elementos doom y gothic que dan al conjunto un ritmo más lento pero lo dotan a cambio de una atmósfera envolvente y cautivadora de la que resulta muy difícil sustraerse. “Aurorae” es una buena prueba de ello, además de (para mí) la mejor canción del disco y probablemente una de las mejores del año metálico (al igual que “Melana Chasmata” estará sin duda entre los mejores discos metálicos de 2014). 

Vamos, anímate y déjate envolver por la seductora oscuridad de “Aurorae”… apuesto a que no te resultará difícil.



Canción:
"Aurorae" - Triptykon (Melana Chasmata, 2014)