lunes, 13 de mayo de 2013

HOLE - LIVE THROUGH THIS (1994)


Propongo un breve viaje de ida y vuelta a los noventa (uno más, por supuesto), un viaje a la rabia y la fiereza de una parte de la música que triunfó en aquellos años en los que las guitarras sonaban feroces y caóticas y los vocalistas eran buenos y estaban cabreados. ¿Dónde están ahora esos vocalistas y esas voces? Lo cierto es que ese tipo de vocalista, protagonista, poderoso y con carácter, tan propio de aquella década, parece haber desaparecido por completo de la música actual. De unos años a esta parte me he descubierto rodeado por todas partes de voces cálidas y maravillosas, cual si un coro de ángeles celestiales hubiera descendido sobre mí para embelesarme con sus excelsas armonías vocales, que, entonando bellas canciones de no menos bellas y sosegadas melodías y sobrias y minimalistas y folkies e indies instrumentaciones, me mantienen presto a caer hipnotizado a las primeras de cambio ante cada nueva muestra de preciosismo vocal y… bla bla bla… Haciéndome olvidar entre tanto sosiego que hay otra música, fuera de la de esos paisajes floridos y campestres, que una vez no muy lejana (… o sí) me hizo vibrar como no he vuelto a hacerlo desde entonces. Y bendito sea el Ipod en el que tengo ya ocho mil canciones entre las que, afortunadamente, esa maravillosa música de pajaritos sigue siendo minoría, pese a que, de un tiempo a esta parte, me haya empeñado en escucharla una y otra vez dejando casi de lado, con algunas excepciones, el resto de estilos menos plácidos y sosegados a los que antes era tan aficionado. Bendito sea el Ipod, digo, y bendito sea éste en su modo aleatorio que me ha permitido romper el hechizo y salir de esa hermosa burbuja y de ese oasis de armonías vocales y música indie, folkie o como quiera que se llame esa mierda que tanto me gusta. Porque ya está bien por mí de voces bonitas y sosegadas, por lo menos de momento... 

Recuerdo que en la década del nueve cero eran otras muy diferentes las voces que me gustaban, voces que muy poco tenían que ver con los cánticos florales de ahora y sí mucho con la fuerza, el poderío y la rabia, el hastío y el cabreo mucho más acorde con los tiempos que corren. Decía al principio del texto que proponía una vuelta a esa década de instrumentaciones furiosas y poco complacientes y sobre todo de vocalistas buenos, enormes digo ahora, y cabreados, y seguro que muchos de nosotros (o por lo menos quienes lean esta mierda) tenemos en mente algunos nombres comunes al pensar en ello. Lo que no creo, sin embargo, o mucho me extrañaría, es que alguien vaya a tener en mente a la persona que yo tengo en estos momentos por ser la verdadera responsable de que, con su música sonando a las primeras de cambio a través de los auriculares enchufados en las orejas, quien escribe, haya logrado romper ese endiablado hechizo y salir, aunque sólo sea por un rato, de esa jaula de oro o de seda en la que se hallaba encerrado: estoy hablando de Hole, o más propiamente, de Courtney Love. Por eso esta entrada reeditada y por eso este reconocimiento a los vocalistas buenos y cabreados, tan diferentes a los angelitos y niños de coro que ahora se llevan, a través de mi recordatorio a esa Courtney noventera, enfadada y ligera de ropa (y siempre dispuesta a quitarse alguna prenda de más) que al cantar pasaba como si nada del susurro a la rabia desatada con un torrente de voz que acojonaba al más pintado. Sí, amigos, quiero hablar un ratito (bastante solo, por lo que veo) de Courtney Love, de su banda Hole ("I want to start a band. My influences are Big Black, Sonic Youth, and Fleetwood Mac") y de su segundo disco (o discazo) “Live Through This”.



Así es, Courtney tenía cosas que decir musicalmente en aquellos años y mucha mierda interior que sacudirse de encima, cosa que ya había empezado a hacer con “Pretty In The Inside” (1991) de forma más sucia y caótica, con un sonido a caballo entre el noise, el punk y la improvisación, del que ella misma renegó años más tarde (por "inaudible") pese a la buena acogida de la crítica con aquel debut, pero que con “Live Throug This” se manifestó con la contundencia de una patada en los cojones al sacar todo eso y mucho más pariendo un disco de extremos, orgánico, crudo, directo y real que aun hoy (esta mañana lo he estado recuperando tras bastante tiempo) escucho con la misma emoción y admiración de hace casi veinte años, cuando lo hice por primera vez recién llegado a casa de la tienda de discos. Entonces la sorpresa, e incluso cierta perplejidad, se sumaron a esos sentimientos cuando, al poner el cedé en el reproductor con la simple esperanza de haber comprado un buen disco del rock al uso de la época, algo a caballo entre el punk y el grunge, me encontré con esas guitarras que pasaban sin previo aviso del sonido acústico al riff eléctrico y al power chord y de la tranquilidad cristalina a la fiereza más sucia y ruidosa, lo mismo que hacía la voz Courtney yendo y viniendo una y otra vez de lo más alto a lo más bajo, de lo más soft a lo más airado a medida que se iban desgranando las canciones que componían el disco… La inicial “Violet”, con Courtney desatada, la batería a todo gas y las guitarras ruidosas y chirriantes aplastando el ritmo de la acústica con cada arranque airado y feroz de la voz Courtney, ya constituía toda una advertencia de que aquella amenaza iba muy en serio, y todas las canciones que seguían hasta el final del disco, la confirmación de que no tenías escapatoria ante semejante despliege, además de una contundente lección de rock alternativo crudo (“Plump” y “Gutless” mostrando la cara más punk y salvaje de la banda, “Miss World”, “Asking For It” o “Jennifer’s Body” combinando con maestría una vez más ese mismo aspecto con el sonido acústico y el medio tiempo) y al mismo tiempo asequible y accesible (grandiosa “Doll Parts”, casi deliciosa “Softest. Softest”) gracias unas melodías de querencia pop que para mí constituyen uno de los mayores aciertos del disco; porque de eso es, mira tú por dónde, de lo que se trata aquí también al fin y al cabo (además de la voz de la voz Courtney y de lo buena que estaba la chica en aquella época): de guitarras y melodías, ni más ni menos, pero con fuerza, poderío vocal y mucho, mucho carácter… justo lo que echo de menos en estos tiempos extraños y convulsos, de voces, sin embargo, apacibles como tiernas caricias... 

Así que Hole, o lo que es lo mismo, Courtney Love y Eric Erlandson (justo es mencionar su trabajo a las guitarras y en la composición), sencillamente lo bordaron con ese disco. Y ya pueden echar ahora toda la mierda que quieran sobre esta mujer, me importa un carajo lo loca, drogadicta, bruja, antipática o viuda de que pueda ser Courtney, el hecho es que “Live Through This” lo parió ella (y que nadie me venga decir que fue el idiota suicida de su marido) y en lo que a mí respecta sólo por eso la tendré siempre en un pequeño pedestal (y además… vale, lo reconozco, en aquella época la chica me ponía muy cachondo… en realidad sigo sintiendo debilidad por ella, aunque me niegue a ver cualquier imagen suya con menos de 10... no, de 15 años de antigüedad). Hasta siempre Courtney, keep rocking.