viernes, 21 de octubre de 2011

IMMORTALITY

La primera vez que escuche el “Vitalogy”, “Immortality” fue sin duda el tema que desde el principio más me atrapó (quizá junto a "Not  Fot You"). Durante años pensé en grabarme una cinta para llevar en el coche con las canciones más tranquilas de Pearl Jam, una cinta que aglutinara esos medios tiempos que la banda de Seattle siempre ha bordado, esos temas de aire folkie que tan bien se le da cantar a Eddie Vedder y esas intensas baladas cercanas a la épica que crecen y crecen… Recuerdo perfectamente la noche en que surgió la idea mientras escuchaba “Immortality” en mi habitación, no sé cuantas veces la debí poner antes de meterme en la cama, pero no sólo se debía a lo bueno que era el tema, sino a que estaba literalmente atrapado en su atmósfera sonora. Entonces pensé en lo buena que sería una cinta de Pearl Jam que atrapara esa atmósfera densa, intensa, y al mismo tiempo tranquila, de principio fin. La verdad es que esa cinta no existe, pero de haber existido probablemente hubiera sido algo muy parecido a esto:

1. Fatal (Lost Dogs)
2. Dissident (Vs.)
3. Yellow Ledbetter (Lost Dogs)
4. Nothingman (Vitalogy)
5. Black (Ten)
6. Better Man (Vitalogy)
7. Off He Goes (No Code)
8. Strangest Tribe (Lost Dogs)
9. Daughter (Vs.)
10. Elderly Woman Behind The Counter In A Small Town (Vs.)
11. Wash (Lost Dogs)
12. Garden (Ten)
13. Indifference (Vs.)
14. Immortality (Vitalogy)

Aparte de las joyitas escondidas del “Lost Dogs”, y de la excepcional "Off He Goes" , el resto de canciones pertenece a los tres primeros discos. No es que después no hayan hecho buenos temas, pero esos tienen la magia, ahí se concentra lo mejor de Pearl Jam. Y por cierto, aunque la cinta no existe, lo que sí existe hace una semana es la lista de reproducción con esas catorce canciones… y suena de maravilla, me tiene tan atrapado como aquella primera noche en que escuché “Immortality”, y las canciones y el orden en el que están colocadas son perfectos. Se la recomiendo a todo buen fan de Pearl Jam que se precie y a cualquiera que no lo sea también.
 

martes, 11 de octubre de 2011

DREAMS COME TRUE



El Rock and Roll realiza tus sueños…

Todavía recuerdo cuando decía (y lo decía muy en serio) que no quería morirme sin haber ido a un concierto de Bruce Springsteen. Desde que lo descubriera con 15 o 16 años gracias al “Born In The USA”, y comenzara también casi de inmediato a recorrer algunas de sus obras anteriores ("The River", "Nebraska") y a acompañarle desde entonces en sus nuevos lanzamientos ("Live 75/85", "Tunnel Of Love"), cada paso que daba en esa carretera que transitaba los surcos del boss me decía lo grande que era aquel tipo a quien pronto adopté como mi hermano mayor. No era sólo la música, era toda su persona, su autenticidad, su compromiso, su honestidad, su pasión, su rock’n’roll… Bruce era una presencia deslumbrante cuyo brillo se agrandaba en mi mente a cada segundo que transcurría de mi jodida adolescencia. Bruce era todo, era mi guía, el espejo en el que me quería mirar… él era todo lo que yo nunca podría llegar a ser, y su música me acompañó como un bálsamo en esos años, llenando mis carencias, poblando mis sueños rotos… Gracias a él realice mi primer sueño, y lo hice temprano. En 1988, a punto ya de salir de la adolescencia, pero siendo todavía un crío, un completo pardillo que poco sabía de la vida salvo que podía ser una mierda, pude verlo en directo en el Camp Nou durante casi cuatro horas, y entonces sentí que había vivido la experiencia más maravillosa e importante de mi vida… y aun hoy sigo conservando ese momento entre ese selecto grupo de momentos especiales y recuerdos que todos guardamos y a los que echamos una mirada de vez en cuando para decirnos que después de todo sí merece la pena haber vivido.



Una de esas cabecitas en la segunda fila es la mía

A principios de 1990 ya podía hablar con cierto conocimiento de causa sobre lo grandes que eran los Stones, con quienes, discográficamente, me había estrenado cuantro años antes con el “Love You Live”, aunque fue poco después, tras escuchar el “Sticky Fingers”, cuando quedé enamorado de ellos para siempre. De ahí al cielo. A principios de 1990 una cosa tenía muy clara (quizá la única): si The Rolling Stones regresaban a España antes de retirarse de los escenarios (entonces veía esa posibilidad como algo muy real) iría a verlos fuera como fuera y por encima de quien hiciera falta. Bueno, esa posibilidad se presentó en Barcelona en junio del 90 y no tuve que pasar por encima de nadie, me bastó con dejar para septiembre el examen final de Estadística I que tenía a la mañana siguiente del concierto, aunque dicho sea de paso, con concierto o sin concierto, reconozco que lo tenía bastante crudo (cómo odiaba a esa profesora…). Lo que cuenta es que de nuevo la música, de nuevo el R’n’Roll, volvía a ser el culpable de que, con poco más de veinte años, ya hubiera realizado otro de los sueños de mi vida. Todavía recuerdo como si fuera ayer la maravillosa sensación de estar en primera fila, tras 2 o 3 horas protegiendo mi espacio a codazo limpio, viviendo ese inicio de concierto en el que unos grandes fogonazos salían del escenario acompañando los primeros acordes de “Start Me Up” como uno de los momentos más emocionantes de mi vida. El resto del concierto no fue diferente… puro sueño haciéndose realidad a cada tema legendario, a cada grito, a cada movimiento y a cada gesto de Mick, a cada guiño cómplice entre Ronnie y Keith, a cada redoble de Charly, a cada solo killer con pose incluida de Keith, a cada… no sé qué decir de Bill salvo que estaba ahí, soso e imperturbable como siempre, pero ahí… Y recuerdo aun con la piel de gallina el clímax y la locura total en la que quedé sumido cuando sonó “Simpathy For The Devil”… sencillamente estaba poseído… Y es que, por encima de los gustos de cada uno, una cosa tengo clara: el Rock and Roll realiza sueños.



Sí, también estuve ahí delante...

Puede que tenga varios motivos para recordar este año 2011 en el futuro, pero sé que el único que seguramente nunca podré olvidar se llama Pearl Jam. Y no exagero ni un ápice el valor que le doy a esta cita si la pongo al mismo nivel que las dos anteriores. Pearl Jam son muy muy grandes. Como dice Aitor, hay grupos que cambian vidas, y Pearl Jam es uno de ellos. Y si Bruce era mi hermano mayor y los Stones eran Dios, Eddie Vedder y Pearl Jam son mis amigos del alma y mis compañeros generacionales, ellos me representan y con ellos me identifico… Pearl Jam son para siempre.



No hagáis caso del sonido, es una mierda, lo que cuenta es todo lo demás...

PJ20 está a punto de llegar…

DREAMS COME TRUE

sábado, 8 de octubre de 2011

18 DE NOVIEMBRE: CITA CON UN SUEÑO


¡Sí!¡Sí!¡Sííí!

Sí, queridos amigos, por fin podré realizar un viejo y anhelado sueño. Pearl Jam vienen a tocar a Lima y yo voy a estar allí para verlo y gozarlo. Por fin. Sabía que este momento tenía que llegar tarde o temprano... aunque eso no quitaba esa inevitable e incómoda sensación de duda que te va carcomiendo por dentro... ¿De verdad ocurrirá alguna vez? Pues sí, claro que sí. A lo largo de estos años en España había estado a punto de ir a verlos un par de veces... pero la pasta era escasa y el rollo festivalero... bueno, siempre me decía que Pearl Jam era demasiada banda para verla como una más entre varias decenas, y que, tanto ellos como yo, nos merecíamos un estadio y un escenario en el que no hubiera nada ni nadie ajeno a ellos y su música...  Al final siempre lo fui dejando para mejor ocasión con la esperanza y la seguridad de que ésta terminaría por presentarse. Y mira tú por dónde esta ocasión ha ido a presentarse donde menos lo hubiera esperado hace unos años.

Y creo que estoy de suerte, porque además de que en esta gira PJ están celebrando sus 20 años como banda (20 años… se dicen pronto… a mí me perece que fue ayer cuando escuché por primera vez el “Ten”), lo cierto es que Vedder, Ament, Gossard, McCready y compañía no se han prodigado mucho por Sudamérica, y esta es la primera vez que vienen a Perú. Y por todo ello han prometido un concierto largo y rico en contenido que dejará satisfechos y extasiados (esto lo añado yo) a todos sus fans, muchos de los cuales llevábamos dos largas décadas acompañándoles y esperando este momento que al fin ha llegado.

Y no sé si es porque todo tiene su momento, o si es sólo fruto de la casualidad, pero ahora siento que está muy bién, que era así como debía ocurrir. No es ningún secreto que la voz de Eddie Vedder está que se sale, con los años ha ido ganando en matices y en profundidad y el tipo está realizando unas interpretaciones que conmueven (¿hay alguien que no se haya emocionado con la última del “Mother” de Pink Floyd?) perfectamente acompañado además por unos compañeros de banda que también bordan todo lo que tocan. Sí, quizás ya no hagan los discos que nos maravillaron en los años noventa, pero a cambio el paso de los años ha dado a Pearl Jam un poso y un aura de clásicos en el mejor sentido de la palabra que no tiene precio. PJ ya son algo muy grande que está por encima del bien y del mal, cuyo nombre ha quedado grabado para siempre en la historia del rock’n’roll. A mi juicio, junto con The Black Crowes, los únicos de su generación que han alcanzado esta dimensión. ¡Y yo estoy a punto de verlos y escucharlos en vivo y en directo! ¡A estos fuckin’ classics a los que tuve el privilegio de ver nacer y crecer… de crecer con ellos!... Y todavía no me lo puedo creer… desempolvaré mis viejas camisas de franela y me voy a ir a gritar, a botar y a vibrar como un descosido, a emocionarme y a sentir que estoy viviendo un momento único e irrepetible... Por unas pocas horas volveré a sentirme en mis veintes…

... pero estoy en mis cuarentas, y eso también está bien, me permitirá disfrutar de esta experiencia de una manera que antes hubiera sido imposible... en buena compañía, de esa que hace que las cosas buenas sean mejores, y ahí me voy con mi mujer (otra fan de Vedder) y con mi hija mayor, a quien ya le va haciendo falta una R'n'Roll experience, una experiencia intensa de auténtico rock’n’roll… y no se me ocurre nada mejor para ello que Pearl Jam.

Doy por sentado que a estas alturas no veremos nada parecido a lo que muestra este vídeo (el recuerdo de esa estética y de esos años quedan ya como una parte imborrable de mi vida)…



Pero, a cambio, muy probablemente disfrutaremos de algo así... and we all gonna feel so alive...



Cuento los días…

jueves, 6 de octubre de 2011

THE WAITING



Sirvan este vídeo, sus intérpretes y la joya de canción que nos regalan, como nexo entre los ecos byrdsianos de las últimas entradas  y lo que se avecina para las próximas. La cuenta atrás está a punto de comenzar, y yo ya no puedo esperar más...