sábado, 30 de abril de 2011

CANCIÓN: "SUBCULTURE" - THE AUTEURS ("NEW WAVE" HIDDEN TRACK)

En el estupendo, fantástico y maravilloso "New Wave" de los británicos The Auteurs, de 1993, había un tema oculto al final del disco cuyo título nunca llegué a conocer. Sé que es muy posible que fuera por el hecho de estar oculto (comenzaba unos segundos después de "Home Again" dentro de la misma pista), pero el caso es que, por un tiempo, ese tema se convirtió en uno de mis favoritos de ese trabajo, si bien sólo por un tiempo, pues en el "New Wave" es muy difícil quedarse con un solo tema.

Hace unos días se me ocurrió buscar ese tema en youtube, y no sólo tuve la suerte de encontrarlo, sino que pude enterame por fín -sólo dieciocho años después-, de su título.

Así que ahí va: "Subculture (They Can't Find Him)", una estupenda canción y encima cortita.

miércoles, 27 de abril de 2011

ADICTO A KYUSS...


Adicto a Kyuss, poseído por el stoner que en su día me pasó increíblemente desapercibido, vuelo en catamarán sobre las arenas del desierto de California y trato inútilmente de escapar a la irresistible atracción de ese sol rojo abrasador y generador de nuevos mundos, vuelo en alucinógenos viajes de 50 millones de años luz entre asteroides y gardenias, empujado por huracanados vientos solares que me han de llevar a la libertad de los valles celestiales…




Sí, me he quedado bien a gusto y empapado de esta acojonante banda que en su día me pasó increíblemente desapercibida, deslumbrado como estaba por las estrellas del grunge. Y, sin ser muy conocedor, siento que nadie como ellos ha sabido tomar tan bien el testigo de Black Sabbath y, llevándolo a un nuevo territorio, crear un estilo propio tan reconocible como estimulante; aunque también los puedo emparentar con unos tempranos Soundgarden, o incluso con algunos de los momentos más inspirados de los primeros Smashing Pumpkins (sí, habéis leído bien)… al igual que, navegando entre sus adictivas progresiones, podría reconocer esa huella en posteriores pasajes de Isis o de Tool.



Gardenia, yeahhh Gardenia… la calidad del sonido no es muy buena, pero merece la pena ver esta brutal interpretación (sube el volumen)


No escuché hablar de Kyuss hasta que descubrí a Queens Of The Stone Age (y entonces éstos me habían llegado a parecer la mejor banda del momento…), pero amigo, después de escuchar esos abrasadores riffs con olor a gasolina, y de vibrar con esa demoledora y omnipresente sección rítmica (cómo suena ese bajo, por Dios) y de sentir la intensidad psicodélica de la banda liderada por John García, no tuve ni tengo ninguna duda en quedarme con Kyuss mucho antes que con las estupendas y seductoras reinas de la Edad de Piedra… Adicto a Kyuss, poseído por el stoner que en su día…



Canciones:
1. “50 Million Year Trip (Downside Up)” (Bues For The Red Sun, 1992)
2. “Gardenia” (Welcome To Sky Valley, 1994)
3. “Catamaran” (...And The Circus Leaves Town, 1995)

domingo, 24 de abril de 2011

ALICE IN CHAINS - DIRT (1992)


Este es sin duda alguna uno de los discos que más me impactaron en los 90, y también uno de los que más cariño le tengo de toda mi colección. Ya sabemos lo que ocurría en esos primeros 90, medio mundo estaba deslumbrado por las nuevas bandas llegadas de Seattle que lograron lo que algunos habíamos llegado a creer imposible, revitalizar la presencia de las bandas rock y de las guitarras pesadas y furiosas en las listas de ventas, en la radio, en la televisión, en boca de los más jóvenes y de los no tan jóvenes... Y yo no fui una excepción a ese entusiasmo casi milagroso, sino que me uní a él de manera apasionada disfrutando con cada nueva banda que descubría.


Y visto con la perspectiva de tiempo creo que esos años nos dejaron unas bandas asombrosamente buenas. Es innegable el mérito de Nirvana así como reconocer el hecho de que éstos nos dejaron dos o tres obras tan importantes como alucinantes, con Pearl Jam surgió una banda que ahora es, simplemente, un clásico por encima del bien y del mal, Soundgarden y Screaming Trees nos dejaron auténticas joyas que aun hoy suenan frescas… Pero lo de Alice In Chains para mí fue simplemente impactante, me pareció la banda más diferente y asombrosa de todas las de esa generación, y fue sin ninguna duda la banda cuyo descubrimiento más disfruté.


Debo reconocer que hasta entonces nunca había sido muy metalero (o solo hasta cierto punto), pero ese sonido tan compacto y contundente, los pesados riffs de AIC, esas voces que sonaban tan atractivas como agresivas y atormentadas (la dupla Cantrell/Staley creo que es de las mejores que he escuchado nunca), esos sonidos oscuros a más no poder… me abrieron las puertas a muchas otras cosas que solo después de escuchar a AIC comenzaría a apreciar.



El primer tema que conocí de este disco, y también de la propia banda, fue “Would?”, gracias al soundtrack de la película “Singles” y en cuanto lo escuché tuve claro que esa banda iba a ser importante para mí. Y no digamos ya cuando llegué casa con el vinilo recién comprado en la tienda bajo el brazo. Recuerdo el momento de bajar la aguja y escuchar “Them Bones” y después “Dam That River” (¡pero qué bueno es esto por Dios!) y “Rain Whe I Die” y… no, no puede ser ¿cómo se llama pedazo de maravilla?... “Down In a Hole” (desde entonces uno de MIS temas, así de sencillo) y la salvajada de “Sickman” y… joder, y “Rooster” (¿se ha parido alguna vez una mejor primera cara de un vinilo?)… En fin, que así seguí hasta el final del disco (por cierto, qué miedo la primera vez que escuché “God Smack”) y lo seguí haciendo durante muchas y muchas tardes en las que, nada más regresar de la universidad, lo primero que hacía era pinchar el “Dirt”, sencillamente, necesitaba empaparme de toda aquella música… mientras merendaba.

Sí, en el fondo creo que ese es el verdadero motivo por el que le tengo tanto cariño a este disco: no puedo evitar asociarlo con la suculenta merienda de Colacao con magdalenas a la que era tan aficionado en mis tiempos universitarios cuando regresaba a casa a eso de las siete de la tarde. Colacao con magdalenas y Alice In Chains, una combinación tan rara como efectiva. Como para dejar huella…



Y después descubrí el "Facelift", pero esa es otra historia...

jueves, 21 de abril de 2011

SONIC YOUTH - DIRTY (1992)


No tenía pensado hacer hoy esta entrada, pero tras la escucha inesperada de “Theresa’s Sound World” no he podido contenerme, tenía  que comentar, hablar y rememorar mis sensaciones de cuando compré mi primer disco de Sonic Youth, el fantástico “Dirty”, de 1992. Por entonces ya hacía tiempo que los conocía, pero aun no me había decidido a comprar nada pese a que los temas que había escuchado me gustaban mucho. Supongo que hay músicas (o bandas) que requieren una apertura de mente que a algunos nos cuesta más adquirir que a otros. Por aquel entonces hacía ya bastante tiempo que había sucumbido a bandas como Pixies o The Jesus & Mary Chain, pero sin embargo con bandas como Sonic Youth o Dinosaur Jr. no terminaba de decidirme a  meterme de lleno. Todo tiene su momento.  Y para mí ese momento llegó cuando escuché aquel irresistible (para mí) single titulado “Youth Against Fascism”.



Sin duda ya estaba preparado para Sonic Youth y, por eso, cuando comencé a desgranar y descubrir los  temas de ese doble vinilo la sensación fue de dicha y plenitud total. Me dejé envolver por toda su atractiva y misteriosa oscuridad, o por esa rabia salvaje y nada contenida que habían heredado bandas como Nirvana, o por la bruma velvetiana que parecía flotar sobre todo el disco, o por los ramalazos de airado punk dentro de ese conjunto lleno de piezas de perfecto rock indie y alternativo lleno de ruido, y por los aires experimentales, y por la perturbadora voz de Kim Gordon o por la más llevadera de sus compañeros Moore y Ranaldo. Por la magia hinóptica de temas como “Theresa’s Sound World”.


Sobre todo me dejé atrapar por ese sólido conjunto de estupendas canciones con títulos como “100%”, Chapel Hill”, “On The Strip”, “JC”, “Wish Fulfillment”, “Stalker” o ese temazo, para mí, entre los mejores que han hecho nunca, titulado “Sugar Kane”.



Recuerdo que cuando un par de años más tarde sacaron su siguiente trabajo, de corte bastante más experimental, se me grabó una frase de un crítico, el tipo venía a decir que los Sonic Youth eran un pedazo de banda (eso ya lo sabía) pero que ese disco era sólo para sus verdaderos seguidores, que eran los que les habían conocido antes del “Dirty”, la frase era algo así como “los que se subieron con “Dirty” al carro de Sonic Youth aprovechando la coyuntura (supongo que se refería a la explosión grunge y a su reivindicación por bandas como Nirvana), por favor, apearse en la siguiente estación”. Ese gilipollas me ofendió ¿Quién coño se creía que era para tratarme así? Yo me había subido al ese carro con el “Dirty” ¿Y qué? A mucha honra, comercial o no, es un pedazo de disco. Y desde luego no me he bajado hasta ahora de ese carro. Aunque lo mejor estaba por descubrir…

sábado, 16 de abril de 2011

HELLO, I LOVE YOU ALL DAY AND ALL OF THE NIGHT

Esta es una entrada tonta, pero es que hoy tengo el día tonto. No sé qué hacer, pero sé que tengo ganas de pulicar algo.

Todos mis discos están en España, lo único que me he traído a estas tierras es un Ipod con 4000 canciones en el que hay un poco de todo. Aquí no compro música, me la bajo directamente, pero, seguro que cuando las cosas mejoren económicamente, empezaré a comprar por Amazon como un descosido... bueno, no sé porqué cuento esto... ah sí, The Doors y The Kinks. El otro día, mirando lo que había por el ipod me fijé en que estaban The Doors, hacía mucho tiempo que no escuchaba a la banda de Morrison, así que le dí al play. Sonó "Hello, I Love You", y entonces me acordé de una pequeña tontería que me sucedía allá por los últimos años 80 en que mi pasión por esta cosa del r'n'r era casi la misma que ahora, pero en que mis conocimientos eran incluso menores. Me pasaba que siempre confundía ese tema con "All Day And All Of The Night" de The Kinks. Me hizo gracia porque son dos bandas completamente diferentes. Así que, después de escuchar el tema de los californianos me fui directamente al de los británicos. Por fin me dí el gusto de escucharlas las dos seguidas y así poder decirme ¿Ves como no tienen nada que ver?... O sí.

Pues eso, una entrada tontita... pero dos temazos. Y de paso me he quitado el gusanillo.



lunes, 11 de abril de 2011

MARCHIN' ALREADY – OCEAN COLOUR SCENE (1997)

En aquel año 98 la casa alquilada en la que vivía Juan Manuel era uno de los lugares favoritos de encuentro del grupito de españoles que, de un modo u otro, habíamos terminado sucumbiendo al embrujo de aquella ciudad andina que por aquel entonces aun era hermosa, y conservaba algo del ambiente místico, alternativo, cosmopolita y libre que en su día nos había atraído hasta ella. Quizá fuera porque Juanma fue siempre un tipo abierto y acogedor, algo estrafalario, es cierto, pero acogedor y de buen corazón. O quizá fuera también porque las plantas de hermosas hojas que ocupaban esos tiestos que Juanma tenía repartidos por toda la casa, eran de esas cuyo apodo es uno de los nombres de mujer más hermosos (en su sencillez) que se han inventado. O quizá fuera por la chimenea, o por los acabados de piedra y de madera, o porque siempre había alguna música sonando y haciéndote compañía. Quizá pudiera ser también debido al amodorrante aroma que solía flotar en aquella casa, uno de esos familiares aromas que invitaban a quedarse mucho más tiempo del que las más elementales normas de civismo aconsejarían a cualquier invitado. O quizá fuera porque, de cuando en cuando, llegaba a casa de Juanma un paquete (cuyo remitente ponía Málaga, España) dentro del cual nuestras esperanzas de encontrar alimentos curados que, con el nombre de jamón serrano, lomo, chorizo o morcilla, en aquellas lejanas tierras constituían un lujo solo al alcance de nuestros mejores sueños, eran esperanzas más que fundadas. El caso es que aquella casa fue testigo de mi descubrimiento y rendición incondicional a aquel “Marchin’ Already” llegado como relleno, y por cortesía de un sabio amigo de Juanma, en una de aquellas cajas que todos esperábamos con los jugos gástricos alborotados. Fue testigo de mi descubrimiento y también de las largas escuchas prolongadas hasta la madrugada entre sosegadas conversaciones que fácilmente pasaban de lo profundo a lo surrealista, porque, lo que todos allí tuvimos claro desde un principio, tras escuchar el inicio de “Hundred Mile High City”, es que aquel no era un disco cualquiera.



Debo decir que yo jugaba con cierta ventaja, ya que, aunque por entonces yo llevaba un par de años algo desconectado, recordaba muy bien a aquella banda británica de largo y atractivo nombre, debido a la impresión que me habían causado, en su día, los dos o tres únicos temas que había escuchado de su anterior trabajo, por lo que, al volver a leer aquel nombre que el resto de mis compañeros desconocía, ya estaba preparado para los estragos que aquel disco podía causar entre nuestra pequeña comunidad (o comuna…).



Unos meses después agarré la mochila y me fui rumbo al sur, en un viaje al Fin del Mundo del que ese disco fue parte esencial de su banda sonora, tanto que no puedo rememorar lo uno sin lo otro (al igual que me sucede con la casa de Juanma, que, aunque ya no lo sea, siempre será la casa de Juanma). Un momento especial: la primera caminata de aquel viaje, en Bolivia, junto al Lago Titikaka, en busca de las ruinas de Tiahuanaco. Mientras comienzo a dar mis primeros pasos sobre aquella carretera de ripio, un tema comienza a sonar: “Debris Road”. Aquel viaje no podía salir mal.



¿Esto es un blog de música? Bueno, lo cierto es que nunca he sabido hablar de música. Solo puedo decir que, para quien esto escribe, Ocean Colour Scene es la puta mejor banda surgida de la islas británicas en los años 90, ni Oasis ni pollas (que Aitor me perdone pero la de los hermanitos quizá pueda ser la segunda) ¿Qué se puede decir sino de una banda que en un solo disco tiene gemas del calibre de las tres que he puesto, o de “Better Day”, “Travellers Tune”, “Tele He’s Not Talking”, “Foxy’s Folk Faced” etc y, a pesar de eso, aun no se puede afirmar con rotundidad que ese sea su mejor trabajo? Pues eso.

Hacía tiempo que no me quedaba tan a gusto con una entrada.

lunes, 4 de abril de 2011

ANGEL MARGO

No descubrí a los Junkies hasta el año 91 o 92, en que un amigo me prestó el vinilo de "The Trinity Session" (1988), y aunque ese disco me gustó mucho (la versión del "Sweet Jane", la preciosa "To Love Is To Bury", la completamente cowboy "200 More Miles"... eran una auténtica delicia), lo que me cautivó por completo desde el principio fue la voz y la "angelical" presencia de Margo Timmins.

Probablemente "Misguided Angel" sea mi tema favorito de Cowboy Junkies, y desde que lo escuché por primera vez no puedo evitar pensar en Margo como en una especie de ángel.



Y qué hay de este "Blue Moon Revisited (Song For Elvis)", un ángel cantando para el rey ¿puede haber algo más hermoso?