lunes, 8 de agosto de 2011

SMASHING PUMPKINS - SIAMESE DREAM (1993)


Tratando de ser objetivo debo decir que creo firmemente que la obra cumbre de Smashing Pumpkins, tanto por su carácter ambicioso y excesivo como por su resultado, fue el “Mellon Collie And The Infinite Sadness” de 1995, disco en el que un Billy Corgan que parecía haber dado rienda suelta a todas sus ideas, locuras y ansias grandilocuentes sin dejarse nada en la recámara, lejos de estrellarse estrepitosamente, como sucedería con las posteriores producciones de la banda, alcanzó sus máximas cotas de genialidad, logrando una obra maestra de proporciones monumentales. Así lo creo y asumo lo que digo. Sin embargo, dicho esto, debo decir también que MI disco realmente inolvidable de Smashing Pumpkis, el que me cautivó, me alucinó y me convenció por completo desde los primeros compases de “Cherub Rock” hasta los últimos de “Luna” fue el maravilloso y poderosísimo “Siamese Dream” de 1993.


Conocí a la banda de Billy Corgan, al igual que a otras de la época, cuando me hice con la banda sonora de la película “Singles” (1992). El tema “Drown” incluido en ese disco me llamó la atención desde el principio por el potente y compacto sonido de su base rítmica y por esa mezcla de dulzura y dureza que con el tiempo se convertirían en el signo distintivo de los mejores pumpkins, pero que en aquel entonces me pareció un verdadero descubrimiento que me hizo prometerme a mí mismo no perder de vista los futuros progresos de aquella prometedora banda. Y ese “progreso” llegó al año siguiente con el nombre de “Siamese Dream”, y lo ciertyo es que no me lo pensé dos veces antes de correr a la tienda y hacerme con él, máxime después de escuchar en la radio temazos como “Cherub Rock”, “Today” o “Disarm” que anticipaban una auténtica orgía de ternura y electricidad envueltas en un muro de sonido inusualmente compacto que sin embargo superó todas mis expectativas.



Desde la rabia desatada de “Geek USA” al sosiego acústico de “Disarm”, desde el chute de intensidad galáctico-psicodélica de “Silverfuck” a la balada de aires maravillosamente setenteros “Spaceboy”, desde el riff hipnótico de “Rocket” hasta el trance final de “Hummer”, desde la fuerza irresistible de “Cherub Rock” o el poderío eléctrico de “Quiet” hasta la inspirada delicadeza de “Soma” o “Luna”, desde la aparente intrascendencia de “Sweet Sweet” hasta la perfección hecha canción y hecha single llamada “Today”. Escuchar y sumergirse en “Siamese Dream” y dejarse envolver por su sonido compacto y poderoso, dulce y delicado, intenso y eléctrico, dejarse taladrar los sesos por los solos de guitarra de Billy Corgan y transportarse al mundo de los sueños por la magia de estas trece canciones constituye para mí una experiencia absolutamente plena y reconfortante, y hoy también de reencuentro con algunos de los más gloriosos años (quizá los últimos) de la historia reciente del Rock’n’Roll. Tiernos como una canción de cuna, contundentes como un directo a la mandíbula, esa es la esencia de los mejores Smashing Pumpkins y “Mayonaise” su mejor y más agradecida muestra:


Sí, ya sé que la única figura imprescindible en los Pumpkins era Billy Corgan, pero a mí siempre me dio un morbazo tremendo la presencia al bajo y a la voces de la aparentemente modosita D’Arcy Wretzky , y digo sin pudor esa presencia se convirtió en un aliciente más para que me convirtiera en fan de esa banda.

Decir para terminar que si “Siamese Dream” ya me sorprendió desde la primera vez que lo escuché, cuando, quizá un año y medio después de aquello, me compré su primer disco, el excelente “Gish” (1991), le concedí todavía mucho más valor al comprobar la evolución de la banda, tanto en el perfeccionamiento de su sonido como en la construcción de sus canciones. Y eso que “Gish” ya es todo un trallazo lleno de fuerza y frescura con temazos irresistibles como “I Am One” o “Siva”, pero es que la evolución es palpable y hace de esa primera trilogía de los Smashing Pumpkins una de las mejores historias de esa gran década. ¿He comentado ya que me gusta el “Siamese Dream”?

7 comentarios:

Aitor Fuckin' Perry dijo...

Oh, este disco era sublime. Los tres primeros discos de Smashing Pumpkins eran tan especiales y tan buenos. No hace falta que "asumas" las críticas, tienes toda la razón. Aquel doble es mítico, aunque a mí me gusta más éste. Hace siglos que no escucho este disco, te leo y ya casi no recuerdo las canciones, sólo unas pocas. "Tiernos como una canción de cuna, contundentes como un directo a la mandíbula, esa es la esencia de los mejores Smashing Pumpkins", la has clavado ahí. A mí la que me flipaba más era 'Soma', qué manera de ir subiendo por una canción.

PD: A mí D'Arcy siempre me dio mal rollo, ¡parecía un maniquí (De porcelana, eso sí)!

Alex Noiser dijo...

Los tres primeros de los Pumpkins eran muy muy buenos. Eran una bandaza antes de que a Corgan se le fuese la mano con la electrónica y se creyera Lian Howlett de The Prodigy.

Siamese es un discazo, Disarm es una de las canciones más relajantes del mundo. Geek Usa es un cañón y Cherub Rock... mítica.

Excelente entrada. Un saludo!

Lou dijo...

ufff! no dejas de sorprenderme...

Pedro dijo...

Ufff tremendo disco y tremenda canción que es Mayonaise, mi favorita de los pumpkins, parte esencial del soundtrack de mi vida.

Saludos dsd Lima

Coco dijo...

Te leo y casi me reconozco.
Mi primer disco de los Pumpkins fue “Siamese Dream”, poco tiempo después, “Gish”. “Mellon Collie”, excesivo, sin embargo era capaz de escucharlo seguido y quedarme con ganas de más. Quizá fuera la edad, pero “Disarm” me sigue desarmando y el disco de las siamesas es el que mejor ha soportado el paso del tiempo, del grupo de Corgan y de cientos de los nacidos y crecidos en la era del grunge. Y no es por llevar la contraria: a mi me encanta “Adore”. Arriesgado, delicado, precioso, un cambio demasiado brusco para quienes todavía descubrían matices en su anterior monumental obra. Yo la trilogía la amplio a tetra, el resto ya es otra historia...

Atalanta dijo...

Caminos paralelos. Varios años estuve enganchado a este disco, a esta banda. Dios, qué excitante resultaba entonces cada descubrimiento. Un abrazo, apenas tengo tiempo para leeros

Lou Rambler dijo...

Aitor: "Soma" es buenísima, no es nada fácil elegir una de ese disco. En cuanto a D'Arcy... quizá sea por eso que dices de la muñeca de porcelana que a mí me ponía... quien sabe, jaja Puestos a elegir bajista me quedo con Melisa Auf Der Maur. Saludos

Alex: Muchas gracias. Sin duda esa trilogía fue de lo mejor de esa década. Saludos.

Lou: Eso es bueno. Besos.

Pedro: Bienvenido. Mayonaise es brutal, recuerdo en las primeras escuchas del disco fue la que más me impactó. Saludos desde Cuzco.

Coco: No había pensado en eso del paso del tiempo, pero tienes razón, sobre todo con respecto al Mellon Collie, que hace siglos que no lo escucho, mientras que las siamesas siguen cayendo de vez en cuando. Con el Adore supongo que me pasó lo que dices, aun estaba descubriendo matices del anterior... Le podría dar otra oportunidad. Un abrazo.

Atalanta: Ey, cuánto tiempo. Desde luego musicalmente esa fue la época más excitante de mi vida. Buenos tiempos. Tampoco yo ando con mucho tiempo para leer. Un abrazo.

Gracias a todos por comentar.