lunes, 16 de mayo de 2011

MIS 10 DE DYLAN (6): MY BACK PAGES



La primera versión que escuché, la que más me gusta y la que posiblemente ha motivado que esta hermosísima canción esté en mi lista de 10 dylanianas, es la de The Byrds. Pero en cualquier caso no deja de ser una canción de Bob Dylan y, para quien esto escribe, una de las mejores y más bellas que ha compuesto.

Ah, But I was so much older then,
I’m younger than that now...

Uf… ese estribillo tiene algo de mágico, algo de especial que siempre me cautivó (o quién sabe si es que con la edad estoy empezando a desear creérmelo…).

A finales de agosto del 98, mi amigo Juanma y yo, y otra gente que nos fuimos juntando –en total éramos diez o doce- fuimos a una zona de selva alta a pasar una semana con un chamán. El lugar era idílico y paradisíaco, con una vegetación exuberante entre la que se podía ver todo tipo de flores (especialmente orquídeas) y de aves, y con una cascada cercana que caía sobre una pequeña poza de aguas cristalinas en la que todos y todas nos bañábamos en pelotas. Dormíamos todos juntos en un par de cabañas de madera bastante destartaladas situadas en lo alto de una pequeña colina y nuestra alimentación consistía en una comida al día completamente frugal. No había nadie en kilómetros y kilómetros a la redonda. Un camino de tierra adaptado para el tránsito de vehículos llegaba hasta unas dos horas de allí, el resto era una trocha abierta a base de machete que había que hacer a pie con el equipo y las provisiones. Fueron unos días de ensueño, casi irreales, en los que se estableció una especie de extraña química entre todo el grupo que nos hacía sentirnos “conectados” los unos con los otros y también con todo cuanto nos rodeaba. Apenas nos conocíamos entre nosotros, nos habíamos ido juntando una… dos… tres personas hasta formar ese extraño y variopinto grupo en el que había gente de 6 nacionalidades. Sin embargo, la armonía que reinó entre todos durante esos días nunca más la he vuelto a sentir, no de esta manera. Nos levantábamos con el sol y, tras encender un pequeño fuego para calentar agua y tomar café, té o mate con un pedazo de pan, nos íbamos a recoger agua y buscar leña por los alrededores. Después de eso cada uno hacía lo que le daba la gana hasta el medio día en que nos reuníamos para almorzar. La verdad es que procurábamos no alejarnos demasiado de las cabañas, ya que en la selva, como todos saben, hay animales, pero bueno, salvo por alguna araña un poco grande de vez en cuando, alguna que otra serpiente inofensiva (o eso nos dijo el chamán), o por una noche en que sonaron unos rugidos sospechosamente cercanos, la verdad es que no nos llevamos demasiados sustos. A veces el chamán nos enseñaba las diferentes plantas medicinales que había por allí y a veces recogíamos algunas y algunos las probaban. Pero al final casi todo acababa, como era de esperar, con juerga general y comunal en la cascada. Después del almuerzo era igual, aunque casi todos terminábamos apalancados tumbados sobre la hierba fumando cosas, haciendo una pequeña siesta, o conversando tranquilamente. Todo comenzaba un poco antes de caer el sol, entonces nos reuníamos junto a la hoguera y el chamán repartía la ayahuasca, el que quería la tomaba y el que no, simplemente se quedaba ahí acompañando al resto (queríamos acompañar a nuestros compañeros en su experiencia, ser partícipes de ella… aunque ese día no “viajáramos” estábamos metidos de lleno en ese “viaje”). Un viaje de ayahuasca puede durar cuatro o cinco horas, pero a veces tras un par de horas el chamán ofrecía otra toma para quien quisiera prolongarlo más. Y durante toda la sesión tocaba la flauta y cantaba en lenguas amazónicas diferentes canciones sagradas para inducir y acompañar el trance, que entra siempre muy suavemente. Los primeros síntomas son físicos, sientes que se te agudizan los sentidos, el tacto, el oído… lo oyes todo, lo percibes todo… hasta que finalmente tu cuerpo se relaja por completo y simplemente “sientes” o “ves”. Es curioso, porque puedes estar metido de lleno en tus visiones, tus intuiciones o tus enseñanzas, pero en ningún momento pierdes la consciencia de cuanto sucede a tu alrededor, de quién eres, de dónde estás, de qué estás haciendo y por qué lo estás haciendo; se trata de una experiencia completamente individual pero al mismo tiempo te sientes uno con todo y con todos cuantos te rodean, a veces incluso se produce una especie de extraña conexión entre dos o más personas, como si nuestros pensamientos o visiones pasaran de uno a otro en décimas de segundo, pero sin dejar de estar viviendo tu propia experiencia particular como tus compañeros están en la suya… Mientras tanto el chamán va de uno a otro guiándole en su viaje, cantándole, hablándole, diciendo palabras y cosas que a veces no entiendes y que sin embargo comprendes, a veces paras un rato, simplemente paras y te dedicas a observar a los demás, hablas con ellos, ríes, te matas de risa… o no puedes evitar que te salten las lágrimas… o todo a la vez…, y luego vuelves a meterte de lleno en tu viaje… Ya entrando la madrugada poco a poco la gente se iba retirando a dormir a las cabañas, hasta que te volvías a despertar con el sol y con el canto de cientos de aves. La única música que me llevé para esos días con mi viejo walkman fueron un par de cintas, una de Pearl Jam y otra variada de noventa minutos que normalmente escuchaba tumbado sobre la hierba en la modorra de después del almuerzo. No fue premeditado, pero en esa cinta estaban Love, Jefferson Airplane, The Doors, The Mamas & The Papas, Buffalo Springfield, Bob Dylan, The Byrds… vamos que todo muy flower power, últimos sesentas..., joder, si es que encima recuerdo que me había puesto mis viejos pantalones de la mili y allá en medio de la selva y con ese ambiente tan irreal me sentía que poco menos que un veterano del Vietnam… En fin, desde entonces siempre que escucho “My Back Pages” lo asocio con esa experiencia y recuerdo escucharlo una y otra vez allá tumbado sobre la hierba, entre toda aquella gente completamente desinhibida y rodeado de toda aquella naturaleza… Algo inolvidable... aunque ahora yo me sienta como el jodido protagonista de “Glory Days”





Y para versiones gloriosas la del propio Dylan junto a Roger McGuinn y otros ilustres (o ilustrísimos) amigos del bardo en su concierto del 30 aniversario el 16 de octubre de 1992. Aun recuerdo la sensación de extraña felicidad que sentí en su día cuando vi ese conciertazo inolvidable...



Neil Young,Dylan... My Back Pages por ivaxavi

"My Back Pages" - Bob Dylan (Another Side Of Bob Dylan, 1964)
(The Byrds - Younger Than Yesterday, 1967)

10 comentarios:

4 strongs winds and 7 seas dijo...

Hurricane es grande como cada tema que pueda salir de su puño y letra. My Back Pages es mas que grande, es Dylan en su apogeo y para deleite de sus mas fieles admiradores!
un abrazo
Tsi/Jesse

Lou dijo...

ayahuasca? eso era con lo que encendia el fuego en casa de mis padres..o era hojarasca?..vaya lio.

pásame el numero del chaman...esa historía es real? que pasada de aventura, y que bien la cuentas.

yo tampoco sé vivir sin la música, hace poco la lleve a china.
claro que la selección que te llevaste era la ostia.

Aitor Fuckin' Perry dijo...

Joder, qué historia. Yo ni a tiros me metía en algo así pero desde luego que menuda experiencia, tuvo que merecer la pena, seguro. Normal que te sintieses como si estuvieses en Vietnam, menuda atmósfera irreal escuchando eso en mitad de la nada. Genial post. Y gracias por el video, no lo había visto que recuerde.

Aitor Fuckin' Perry dijo...

Puto Blogger... bueno, se han borrado los comentarios pero al menos no los posts. Me lo he vuelto a leer y, lo dicho, no lo haría pero tuvo que ser una experiencia acojonante.

Paco dijo...

Desde luego esa experiencia no es para olvidar. Supongo que te habrá marcado. De película.
Sobre My back pages: esta celebración fue espectacular y, en concreto, este tema me parece sublime. Por cierto, entre tanta estrella, ¿te has dado cuenta para quién dejaron la estrofa final...?
Un abrazo.

Lou dijo...

por un momento he olvidado que bloguer borro comentarios, ya pensaba que había perdido la cabeza del todo..


dios que envidia, vivir aventuras así...

Lou Rambler dijo...

Aitor: La verdad es que fue acongojante... jaj

Paco: Sublime y gloriosa son las palabras para definir esa interpretación. Detallazo merecido el de Harrison.

Lou: Es cierto que fue una aventura. Don't worry, aun nos falta para perder la cabeza...(espero). Saludos

Ernie Joe dijo...

Menuda experiencia, no se si me atreviría a seguir una aventura así, aunque la idea me parece acojonante.
Hay una versión de los Ramones de su álbum Acid Eaters, está muy bien. Saludos

Coco dijo...

Ah, But I was so much older then,
I’m younger than that now...

Lou, yo es que esta estrofa me la creo absolutamente. Nunca me he sentido tan joven como ahora y, por supuesto, nunca había sido tan viejo como ahora. ¿Paradoja? Sabemos de lo que hablamos, una vez más él sabía de lo que hablaba: "... sus textos ya no le pertenecen, a nosotros nos toca vivirlo. Cuarenta años después, las canciones nos cuentan exactamente lo que ocurre ahora con palabras que no caducarán jamás.".

Lou Rambler dijo...

Ernie Joe: Bienvenido. La verdad es que antes de hacerlo me lo pensé bastante, pero bueno... no me arrepiento, jaja. La versión de los Ramones mola mucho. Saludos

Coco: y si encima te pones a pensar en la edad que tenía cuando escribió esa canción (y otras muchas)... Es alucinante.
Y esa estrofa... tienes razón, puede ser paradójica, pero no hay contradicción en lo que expresa. Un abrazo.