viernes, 30 de diciembre de 2011

miércoles, 28 de diciembre de 2011

UN AÑO DE ROCK 'N' ROLL


Un año de Rock’n’Roll que sin embargo no he terminado como hubiera querido, que es escribiendo más y dejando más comentarios en otros blogs, porque, en lo que a mí respecta, lo mejor del año ha sido, tanto el gran puñado de buenos discos que considero que 2011 nos ha dejado, como las entradas blogueras que me los han descubierto o que me los han descrito… Ahí están el emocionante “The King Is Dead” de The Decemberists y el correspondiente entradón de Jonnhy, o el "Blessed" de una Lucinda Williams  justamente bendecida por la gran reseña a cargo de Chals, ahí está el regreso, entre las pistas de “Ashes & Fire”, del mejor Ryan Adams, descrito en las sabias palabras de Coco (que no he encontrado para enlazar), o el que para mí ha sido el acontecimiento musical del año, junto con el concierto de Pearl Jam, que no es otro que la vuelta de The Jayhawks con el mayúsculo “Mockingbird Time” y la igualmente mayúscula y emotiva entrada que le dedicó Joserra...

Pero la cosa no acaba ahí, y junto con estos discos de cuyos autores más o menos sabía lo que podía esperar, he disfrutado otros muchos que han sido una sorpresa, bien porque directamente no los conocía: exquisito, reconfortante y misterioso “The Arrow & The Harvest” de Gillian Welch (Chals), y deliciosos, cada uno en su estilo, “Here Before” (The Feelies), “The Graduation Ceremony” (Joseph Arthur), “A Creature I Don’t Know” (Laura Marling) y “Turn Off Your Television” (Turn Off Your Television), cuatro joyas cuyo descubrimiento debo a ANTES CIEGO QUE SORDO o, lo que es lo mismo, a Coco, un tipo que se prodiga poco pero que cuando lo hace sabes que lo que vas a leer y a descubrir tras sus palabras te va a alegrar la vida; o bien, porque aun sabiendo que se trataba de obras de genios minoritarios para paladares exquisitos e incluso habiendo escuchado algunas de sus canciones anteriores, no podía decir en serio que los conocía: es el caso del alucinante “Bon Iver” de Bon Iver (Joserra y otra vez Coco) y del no menos alucinante “Reverie” de Joe Henry (Il Cavaliere); o bien, porque aun conociéndolos y sabiendo lo que podían dar de sí, no esperaba nada de ellos: ahí están “Different Gear, Still Speeding” , el contundente y feliz “aquí estoy yo” del cejijunto supremo Liam Gallagher y sus Beady Eye (Aitor, cómo no), o el renacer sabio y maduro de los Artic Monkeys en el estupendo “Suck It And See” (mi padre). Pero la cosa tampoco termina ahí, porque al hilo de Alex Turner recuerdo lo muy agradablemente sorprendido que quedé cuando casualmente descubrí el muy british, en el mejor sentido, “Colour Of The Trap” del joven Miles Kane (que, aunque no lo descubrí con Coco, en ningún lugar lo encontrarás mejor descrito que aquí), o la nostalgia de otros tiempos que se apoderó de mí tras escuchar “Dye It Blonde” de Smith Westerns (aquí)… Pero no, vamos que no, que la cosa sigue sin acabar ahí, porque mientras escribo esto recuerdo que ayer me pareció estar escuchando (emocionado) a un nuevo Nick Drake mientras daba una primera escucha al “100 Acres of Sycamore” de Fionn Regan gracias a la bendita insistencia de Joserra (el buscador es una mierda); y recuerdo también, por si fuera poco, que tengo todavía pendientes de escucha dos vacas sagradas como son Ry Cooder y John Hiatt, cuyos discos, “Pull Some Dust And Sit Down” y “Dirty Jeans And Mudslide Hymns”, respectivamente, salen en las listas de algunos de mis blogs más apreciados… y recuerdo también que Chals decía hace poco que “Sweeten The Distance”, el último disco de Neal Casal, le había gustado más que el de Ryan Adams, lo que significa que, aun sin haberlo escuchado y pudiendo estar o no de acuerdo con Chals, sé que cuando menos será un discazo y por tanto de obligada escucha… Y también he leído por ahí grandes cosas acerca del último de Kasabian, quienes parece que con “Velociraptor!” han grabado al fin el gran disco perfecto y redondo que les faltaba hasta ahora… Y seguro que me dejo alguno, pero después de esta parrafada, será difícil que alguien me convenza de que este ha sido un año flojito en cuanto a novedades. 

Mi único pero para este año, es un “pero” que se repite año tras año desde hace una década, y es la falta de grandes discos de metal y de hard rock en todas sus variantes. En lo que respecta al hard rock acabo de descubrir gracias a Aitor el “Sensory Overdrive” de Michael Monroe, que tras una sola escucha me ha parecido un gran trabajo… pero qué lejos quedan aquellos años en que no te bastaban los dedos de las dos manos para contar los discos como este… Y lo mismo puedo decir de los metaleros Mastodon, cuyo reciente “The Hunter” me está cautivando un poco más con cada nueva escucha gracias a sus ecos Black Sabbath, Alice In Chains, QOTSA o incluso, por momentos, Pink Floyd… sin embargo puedo decir de él lo mismo que a propósito del de Michael Monroe… ambos son como islas solitarias en medio del océano… 

Dejando de lado las novedades discográficas, este año musicalmente ha tenido para mí otros momentos y acontecimientos importantes que merece la pena recordar. Ahí van los cinco que considero más importantes (no todos buenos): 

1.- Pearl Jam: Antes hablaba del concierto de Pearl Jam, y es que, para mí, ha sido sin ninguna duda EL ACONTECIMIENTO de la década por lo que significó a nivel personal (y además fue un concierto grandioso, intenso y apoteósico). 

2.- Elliott Murphy: Una de las cosas buenas de la blogosfera es que no sólo descubres cosas nuevas, sino que también descubres otras antiguas que para ti son maravillosamente nuevas. Y ese sentido, en lo que a mí se refiere, 2011 siempre será el año en que escuché por primera vez a Elliott Murphy, cuyo “Night Lights” ya me sé de memoria, y casi lo mismo me sucede con “Lost Generation” mientras que, a punto para una primera degustación, me espera “Just A Story From America”. THANKS JOSERRA. 

3.- Megamelómanos: No podemos olvidar la injusta y asquerosa censura a la que fue sometido el blog de Aitor, uno de los mejores y más entretenidos de toda la blogosfera, por parte de Blogger, censura que finalmente le llevó a tener que emigrar a Word Press. Es algo que a todos debería preocuparnos y darnos qué pensar acerca de dónde estamos publicando nuestra obra. 

4.- Bobfest + The Fakeband: Inolvidable y maravilloso todo lo que se montó alrededor del cumpleaños de His Bobness a lo largo del mes de mayo gracias a la pasión y a las buenas artes de nuestro maestro de ceremonias His Joserrasness. La fiebre Dylan nos hizo a todos un poco más felices y nos hizo sentir incluso un poco más cool de lo que ya somos, si cabe. El buen rollo terminó de completarse con la sorpresa de The Fakeband y su disco “Too Late Too Bad”, una joya del rock nacional que voló de Bilbao a Cuzco para alegrarme la vida un poco más. THANKS JOSERRA, AGAIN.

5.- Amy Winehouse: Don’t forget Amy! No sé, pero a mí me da la impresión de que como Amy no sale más de una por década… Sólo por su desaparición, este año, como dice Joserra, ya debería ser calificado de horrible. No hay novedad, aparición ni acontecimiento que repare esta pérdida. 




¿Qué? ¿Que me olvido de algo importante? Es posible, pero yo quiero despedir esta entrada con un buen sabor de boca, y para ello nada mejor que hacerlo bailando al ritmo de “El Camino”, el disco más cool parido en los últimos doce meses, obra y gracia de The Black Keys (que siempre me recuerdan al gran Atalanta). Que el 2012 sea un año mejor para todos. 

viernes, 2 de diciembre de 2011

ACERCA DE MOCKINGBIRD TIME


Me suena a música grande y atemporal, en este disco están Beatles y Byrds, Jefferson y Love… pero también están la magia melódica y esas conmovedoras armonías vocales capaces de traspasarte y que hoy día sólo unos pocos privilegiados como The Jayhawks pueden brindarnos. Esto último era lo único que les podíamos exigir y lo único que podíamos estar seguros de que nos brindarían en cualquiera de sus discos, porque así se lo han ganado. Ni yo esperaba otro “Tomorrow…”, ni siquiera otro “Hollywood…”, ni ellos pretendían ofrecernos más de lo mismo. “Mockingbird Time” es ambicioso y es completo, es sabio y tiene clase, “Mockingbird Time” es un paso al frente, es gran música, es un clásico por encima de épocas y de corrientes, “Mockingbird Time” es un inmenso deleite y un regalo para los sentidos. Estoy de acuerdo con Joserra cuando dice que probablemente contiene la mejor primera cara jamás compuesta por The Jayhawks, el peligro de decir eso es que alguien puede pensar que la segunda no está a la altura, cuando en realidad desprende belleza por todos sus poros. Quizá diría que es la más ambiciosa por la entidad de sus canciones y por lo perfecto de un resultado que emociona y conmueve. Música grande y atemporal… Clark y Harrison… no me canso de escuchar la gloriosa entrada del solo de guitarra en “Hide Your Colours” y de... bueno, el que no lo haya escuchado aún, que lea esto y, además de emocionarse, se dará cuenta de que ya está tardando en hacerlo.

miércoles, 30 de noviembre de 2011

ANCHORAGE

Dentro de esa especie de oleada de finales de los 80 en la que la que una serie de mujeres armadas con guitarras tomaron momentáneamente el poder en la música americana y saltaron además a primera fila de las listas y las radios, fue Michelle Shocked (con permiso de Tracy Chapman) la primera que me deslumbró, y lo hizo gracias a esta maravillosa canción titulada “Anchorage”, que ahora, tras bastantes años, he vuelto afortunadamente a recuperar. Últimamente su letra me puede hacer llorar. Será la edad… 

ANCHORAGE

I took time out to write to my old friend
I walked across that burning bridge
I mailed my letter off to Dallas but her reply came from
Anchorage, Alaska

She said, Hey girl it's about time you wrote
It's been over two years, my old friend
Take me back to the days of the foreign telegrams
And the all night rock and rolling
Hey Chel we was wild then

Hey Chel you know it's kinda funny
Texas always seems so big
But you know you're in the largest state in the Union
When you're anchored down in Anchorage

Hey girl I think the last time I saw you
Was on me and Leroy's wedding day
What was the name of that love song you played?
I forgot how it goes
I don't recall how it goes

Anchorage
Anchored down in Anchorage

Leroy got a better job so we moved
Kevin lost a tooth, he's started school
I've got a brand new eight month old baby girl
I sound like a housewife
Hey Chel, I think I'm a housewife

Hey girl what's it like to be in New York?
New York City, imagine that
What's it like to be a skateboard punk rocker?
Leroy says send a picture
Leroy says hello
Leroy says keep on rocking, girl
Keep on rocking

Lyrics By Michelle Shocked
Short Sharp Shocked (Mercury 1988) / Short Sharp Shocked (Mighty Sound 2003) 



Lo curioso es que no me hice con el “Short Sharp Shocked” (1988) hasta hace relativamente poco tiempo y con él he descubierto un estupendo y delicioso trabajo de música americana en el que la preciosa voz de Michelle atrapa a cada escucha un poquito más. Y ese “Anchorage”… bueno, como p.o.m. que es, nunca pierde su frescura, su encanto, su belleza y su capacidad de arrancarte lágrimas de nostalgia…

miércoles, 23 de noviembre de 2011

CONCIERTO DE PEARL JAM

 La pantalla gigante se me hizo pequeña

Mi mujer está llorando a mi derecha, mi hija menor de edad a mi izquierda gritándole a Eddie Vedder que quiere un hijo suyo, la chica que tengo detrás lleva desde que ha comenzado el concierto lanzando gritos de éxtasis dignos de la grupie más entregada… y yo, por el bien de mi reputación, a duras penas consigo contener mis ganas de hacer lo mismo que ellas y me tengo que contentar con lanzar algún yeaaahhh bien varonil de vez en cuando y poner en riesgo mi vida haciendo headbangin’ y dando botes grungeros en plena grada (aunque pronto me doy cuenta de que semejante ejercicio ya no me sienta igual de bien que hace veinte años)… Pero no, no frivolicemos la cosa más de la cuenta, no vaya alguien a pensar que estábamos en una reunión de grupies en celo en vez de en un concierto de rock, nada más lejos de la realidad… ejem… Lo que sí es cierto, como de algún modo ya sospechaba, es que un concierto de Pearl Jam hoy en día es algo que trasciende lo meramente musical para convertirse en algo más que no sé cómo definir ¿Quedaría muy grandilocuente hablar de una ceremonia de hermandad y conexión entre una banda de rock y todas las almas que acuden a su llamado para invocar juntos la presencia benefactora del espíritu del rock and roll más honesto y apasionado? Quizás, pero no iría muy desencaminado. Para muchos de nosotros es también un sano y maravilloso ejercicio de nostalgia de un tiempo no tan lejano pero sí irrepetible… 



Dudo que haya muchas bandas hoy en día (más bien creo que casi ninguna) cuyos fans sientan por ellos la pasión, el cariño y la veneración que sienten los fans de Pearl Jam por su banda, porque eso es Pearl Jam, su banda, algo que les pertenece, que nos pertenece y nos hace sentir orgullosos. Y Eddie Vedder y sus compañeros lo saben y corresponden con absoluta entrega desde el primer al último minuto de concierto dejándose la piel en el escenario mientras van desgranando durante casi tres horas un temazo tras otro hasta completar los 33 que han decidido tocar esa noche (alucino con esa versatilidad que les ha permitido tocar, en unos pocos meses de gira, como 115 temas diferentes). Eddie se esfuerza en mostrarse cercano y comunicativo con el público, se expresa en un castellano bastante correcto, a mitad de concierto baja a saludar y dar la mano a los afortunados de las primeras filas y Mike McCready sigue su ejemplo… Se los ve contentos y se nota que están disfrutando de la velada y eso no tiene precio. 

Recuerdo cuando me esforzaba en aprender vuestros nombres

En el concierto no han dado tregua, desde el inicio arrollador con “Corduroy” precedido por el “Interstellar Overdrive” de Pink Floyd a modo de intro, hasta los últimos compases de “Yellow Ledbetter”, todo ha sido pura intensidad y emotividad. En cuanto a mí, después de gritar con toda mi alma “Why Go” casi a las primeras de cambio ya tengo claro que esta noche me voy a quedar sin voz, aunque el primer momento (no puedo decir mágico porque toda la noche lo fue) de emotividad y nostalgia desmedida se produce cuando suenan los primeros acordes de “Even Flow” y todos los recuerdos acuden en tromba, y rememoro el día en que compré y escuché por primera vez el vinilo de “Ten”, hace 20 años, y por primera vez empiezo a ser consciente de lo que estoy viviendo aunque no termine de creérmelo. Los momentos como ese se suceden a lo largo de toda la velada, especialmente con los temas de “Ten”, aunque también cuando suenan “Immortality”, “Better Man” o “Daughter”. Con “Jeremy” y con “Alive” se produce una auténtica apoteosis y con el solo de McCready en el segundo el estadio casi se viene abajo. Aunque los temas de “Backspacer” no tengan para mí la misma carga emotiva que los anteriores estoy a punto de soltar la lagrimita (mi mujer no se contiene) cuando Vedder en solitario acompañado de su guitarra canta “Just Breathe” y se la dedica a una pareja de afortunados recién casados, pero sé que mi reputación está completamente a salvo gracias a mis salvajes exhibiciones de headbangin’ con “Blood”, “Not For You”, “Go” o “Porch” y además cuando muevo todo mi esqueleto al ritmo de “V.M.A.” me siento el tipo más sexy del mundo. Y el más realizado cuando entono durante horas, junto con otros miles, el tururututururuuuuuuuuuu final de “Black”. En un momento del concierto me detengo a observar, simplemente observar, a esos cuatro músicos que están alineados al frente del escenario: Gossard, Vedder, Ament y McCready (lamentablemente mi posición me permite ver la batería de Cameron pero no a él), y recuerdo cuando con ese primer vinilo entre mis manos trataba de memorizar esos nombres, al igual que hacía con los de Alice In Chains y otras bandas de la época, y entonces me digo que me alegro mucho de que hayamos llegado hasta aquí… esos tipos son mi generación y estamos en plena forma. Pero no hay tiempo para muchas más elucubraciones porque los temas memorables siguen cayendo y lo de “Rockin In The Free World” casi al final sencillamente no tiene nombre por lo alucinante que resulta ver a todo el estadio gritando esa consigna con una sola voz y a la banda absolutamente entregada y desatada sobre el escenario invitando a subir a la banda telonera a cantarla con ellos y alargándola y alargándola hasta la extenuación. La poquísima voz que me queda a estas alturas me la dejo ahí con todo el gusto. 

Keep on rockin in the free woooorld...

Durante todo el concierto no he dejado de alucinar con la entrega de un público (en su mayoría debe de estar entre los 20 y los 45 años) que parece conocer las letras de todas y cada una de las canciones cantándolas a voz en grito de principio a fin, desde que comienza hasta que termina el concierto, y por ello no sorprende el hecho de que cuando dan el cierre ya nadie tenga fuerzas para pedir más, simplemente la banda ya no da más y nosotros tampoco, y tan solo nos queda irnos a casa para rememorar desde ese mismo instante y durante los días posteriores lo que acabamos de vivir, lo más parecido a un sueño de rock and roll que nos podemos echar a la espalda.

Hasta siempre chicos

sábado, 19 de noviembre de 2011

LR2 Y PJ20



Sólo unas pocas líneas mientras suena el "Why Go" que mi mujer acaba de poner a todo volumen y yo no puedo evitar revivir una vez más, como llevo haciendo desde el mismo instante en que terminó el concierto de ayer, unas imágenes y un sentimiento que difícilemte podré olvidar por el resto de mi vida. Sólo unas pocas líneas porque el cuerpo no me da para más y el tiempo tampoco, mientras el inicio de "Black" me recuerda que no puedo hablar porque esta es una de las 33 canciones culpables de que me haya quedado sin voz. Sólo unas pocas líneas para decir que que hay casualidades maravillosas y una de ellas se dió ayer al coincidir la realización del sueño de ver a Pearl Jam, con el segundo cumpleaños de este blog... difícilmente hubiera podido imaginar mejor y más grande fiesta de cumpleaños para este humilde blog que la que ayer me brindaron Vedder, Ament, Gossard, McCready y Cameron en una de las noches más memorables de Rock'n'Roll que he vivido en mi vida y, sin ninguna duda, la más emotiva. Sólo unas pocas líneas mientras escucho "Garden", aunque ayer no sonara, para deciros que os quiero y que muchas gracias a todos por haber compartido conmigo, con vuestros comentarios y vuestros alucinantes blogs dos años maravillosos de Rock'n'Roll. Sólo unas pocas líneas para decir que en un par de días volveré para contar mi visión de lo que ocurrió anoche, porque realmente valió la pena.

Un abrazo a todos y larga vida a Pearl Jam. Estoy molido pero feliz.

martes, 15 de noviembre de 2011

PEARL JAM: COVERS

Como se está demostrando en esta gira PJ20 (y por si todavía quedaba alguien que a estas alturas no se había enterado) Pearl Jam en directo son una auténtica locomotora de hacer r'n'r, una banda completa, sólida y compacta que no defrauda a nadie de los que tienen la suerte de verlos en vivo. Como toda gran banda de direco que se precie uno de los puntos fuertes de Eddie Vedder y compañía son los covers, de los que incluyen de 3 a 5 por concierto y que, visto lo visto, son un auténtico lujazo, unos covers de muchísimo nivel que debeían hacerse sentir muy orgullosos a cualquiera de los artistas cuyos temas han tomado prestados. Aun se me pone la piel de gallina cuando recuerdo su reciente interpretación del "Mother" de Pink Floyd o cada vez que escucho el  "Crazy Mary" de Victoria Williams. En esta extensa gira Pearl Jam han hecho covers de una gran cantidad de gente, como The Who, The Stooges, Temple Of The Dog, Mother Love Bone, Mudhoney, The Clash, Dead Boys, Victoria Williams etc, etc, y por lo visto en los últimos conciertos por Sudamérica, las versiones que más probabilidades tienen de sonar el día 18 en Lima son el mencionado "Mother" de Pink Floyd, "I Believe In Miracles" de Ramones y el -cómo no- "Rockin' In The Free World" del tío Neil.


Aquí dejo una muestra de cómo se las gastan Pearl Jam cuando se trata de hacer versiones de nivel...










Canciones:
1- "Baba O'Riley" (The Who)
2- "I Believe In Miracles" (Ramones)
3- "Rockin In The Free World" (Neil Young)

miércoles, 2 de noviembre de 2011

SUPERSONIC




Jane, Brigitte, Claudia, Noel, Liam, "Supersonic"... ¿Se puede pedir más? 


Gozarlos a todos en MEGAMELÓMANOS acompañando los inteligentes, divertidos, polémicos y apasionados textos de Aitor sobre ROCK AND ROLL.

PEARL JAM - VS. (1993)


Increíblemente hasta ahora no había publicado ninguna entrada dedicada a un disco de Pearl Jam. No sé bien cuál es razón, puede que tenga que ver con el hecho de que si alguien o algo significa mucho para ti quizá resulta más difícil escribir sobre ello, o que sea simplemente cuestión de pereza por el esfuerzo emocional que supone meterse de lleno con aquello que tanto te importa e intentar transmitir lo que significa (en estos casos lo de la objetividad es lo de menos). Los discos de Pearl Jam han sido importantes para mí, y con el paso de los años se han vuelto más importantes. Me he decidido a hablar sobre el “Vs.” –que posiblemente sea mi favorito-, porque en la época en que lo escuché por primera vez andaba quizá más deslumbrado con bandas como Alice In Chains o Smashing Pumpkins, cuyo sonido me parecía más novedoso que el de la banda de Eddie Vedder. Con “Vs.” todo eso cambió. Recuerdo que cuando vi en los MTV Awards de aquél año la salvaje interpretación de “Animal” (también interpretarían "Keep On Rocking In The Free World" junto a Neil Young, a quien en aquellos primeros 90 ya estaba empezando a venerar como a un Dios) como adelanto de lo que iba a ser el “Vs.” me sorprendió la aridez del tema. Y la sensación cuando tiempo más tarde escuché el disco completo no fue diferente. La primera impresión era que la rabia e incluso el ruido primaban en conjunto sobre la melodía, pese a contener 2 o 3 temas mágicos en ese aspecto, y que los temas sonaban más acelerados y sucios que en “Ten”. Y siendo eso cierto, con las posteriores y más calmadas escuchas fui también descubriendo lo buena que era cada una de las canciones por sí sola y volviéndome adicto al irresistible y arrollador conjunto que todas ellas unidas formaban. Supongo que en esas escuchas tuvieron mucho que ver las cintas de 90 y los kilómetros de carretera.




Ay, las cintas de 90, seguro que varios de nosotros tenemos algunas memorables, recopilaciones de diferentes canciones que hemos realizado con cariño y dedicación y que nos hacen sentir orgullosos cuando las escuchamos. Este no es el caso precisamente de una que yo me grabé para llevar en el coche en aquellos años y que no me costó más trabajo que poner un par de discos y darle al rec., pues lo que había en una cara era casi todo el “August & Everything After” de los Counting Crows (siempre defenderé este disco) y en la otra el “Vs.” de Pearl Jam, y debe de ser de las cintas que más he escuchado y he gozado al volante. Así que supongo que no es extraño que suela asociar el “Vs.” con esas imágenes mías al volante. El viaje de “Vs.” tiene su arrollador inicio en “Go”, canción que deja bastante claros los probables derroteros que tomará el disco en las siguientes pistas, impresión que se confirma acto seguido con esa bestialidad en forma de canción llamada “Animal”, de estribillo adictivo (difícil sacarse de la sesera el sonido de esa guitarrita que lo acompaña) y final contundente. Después de tan acelerado comienzo parece casi obligado el respiro de “Daughter”, una preciosidad en la que levantamos brevemente el pie del acelerador para recordarnos que estamos escuchando a Pearl Jam, una banda que borda como pocas esos sonidos más pausados, antes de volver a la carga pisando de nuevo el acelerador con “Glorified G” y desembocar después en una enormidad de título “Dissident” cuya melodía y creciente intensidad conseguirán que posiblemente siga sonando en tu cabeza mucho tiempo después de hayas llegado a tu destino. El paisaje cambia completamente con “V.M.A.”, con seis minutos el tema más largo del disco, en el que además de la siempre omnipresente voz de Vedder destacan el sonido del bajo y de las percusiones y que nos prepara para el estallido definitivo de furia y rabia que supone “Blood”, un auténtico temazo, una salvajada en la que Vedder gritando sencillamente se sale y en la que una guitarra casi funky años setenta te taladra los sesos, por no hablar de su final que en las primeras escuchas confundes con un principio que te deja con ganas de más y mirando por el retrovisor. Pero no hay por qué preocuparse, porque más es precisamente lo que obtienes en cuanto escuchas el comienzo de “Rearviewmirror” y enseguida sabes que lo que estás a punto de oír es otra de las canciones maestras de Pearl Jam, un tema que instantáneamente se convertirá en clásico, otra joya que difícilmente podrás olvidar, aunque en este momento no tengas tiempo de entretenerte demasiado porque la base rítmica de “Rats” ya se ha apoderado de ti y ahora estás moviendo tu cabeza arriba y abajo y cuando entran la voz y la guitarra ya es todo el cuerpo… Pero tanta intensidad vuelve a exigir un respiro, quizá debamos levantar de nuevo el pie del acelerador, quizá incluso buscar un área de servicio en la que repostar y relajarnos unos minutos antes de iniciar el tramo final de nuestro viaje, y ese merecido reposo es el que nos brinda precisamente “Elderly Woman Behind The Counter In A Small Town”, no olvidemos que estamos viajando con Eddie Vedder y Pearl Jam, por Dios, esos oasis de tranquilidad son marca de la casa, y esta canción es una de las más inspiradas muestras de “los otros Pearl Jam”. Ahora ya estamos preparados para darle de nuevo al contacto, pisar gas, y dirigirnos frescos y veloces al final de nuestro viaje. Las fuerzas renovadas nos permiten arremeter con fuerza con “Leash” y desatar nuestra euforia al cantar su estupendo y pegadizo estribillo mientras esos últimos kilómetros de asfalto van quedando atrás rápidamente, tanto que cuando nos percatamos de que ya casi hemos llegado al final nos vemos sorprendidos, el viaje se nos ha hecho corto, y ahora queremos apurar sus últimos momentos, saborearlos con calma, llegar despacio, disfrutando y recreándonos en el hecho de viajar al volante. Así que ralentizamos la marcha y escuchamos “Indifference” y cuando finalmente apagamos el contacto y nos apeamos del vehículo estamos relajados y satisfechos… aunque un gusanillo en la boca del estómago nos diga que no tardaremos mucho en querer hacerlo de nuevo.



Tras el espectacular debut que supuso “Ten”, “Vs.” fue sin duda un paso adelante, un disco arriesgado y de actitud nada complaciente y sin embargo plagado de temas directos a los que te podías enganchar desde las primeras escuchas. Un disco ni conformista ni continuista en lo relativo a las composiciones que dio de lleno en la diana. Mención especial para la voz de Vedder, que suena sobresaliente y cautivadora en todos sus registros, y para el sonido sucio y aguerrido de las guitarras, además del trabajo de las percusiones y de la base rítmica en general. Por mi parte siempre asocié este disco con “In Utero” (aunque Aitor muy acertadamente haga lo propio con “Vitalogy”) tanto por las circunstancias similares en cuanto a las grandes expectativas generadas antes de su publicación, como por su actitud y similar respuesta frente a esas expectativas. Creo que ambos superaron el reto con sobresaliente, aunque si tuviera que quedarme con uno de ellos eligiría “Vs.”. Para mí, sin duda, una contundente P.O.M. de los noventa.



* Por cierto, me acabo de llevar tremendo susto, y espero que todo quede en eso, pues al intentar enlazar la excelente entrada de Aitor sobre "Vitalogy", me ha salido un estúpido e increíble mensaje diciendo que Megamelómanos ya no existe... Espero que sólo sea una broma de mal gusto... ¡Aitor, vuelve ya!

viernes, 21 de octubre de 2011

IMMORTALITY

La primera vez que escuche el “Vitalogy”, “Immortality” fue sin duda el tema que desde el principio más me atrapó (quizá junto a "Not  Fot You"). Durante años pensé en grabarme una cinta para llevar en el coche con las canciones más tranquilas de Pearl Jam, una cinta que aglutinara esos medios tiempos que la banda de Seattle siempre ha bordado, esos temas de aire folkie que tan bien se le da cantar a Eddie Vedder y esas intensas baladas cercanas a la épica que crecen y crecen… Recuerdo perfectamente la noche en que surgió la idea mientras escuchaba “Immortality” en mi habitación, no sé cuantas veces la debí poner antes de meterme en la cama, pero no sólo se debía a lo bueno que era el tema, sino a que estaba literalmente atrapado en su atmósfera sonora. Entonces pensé en lo buena que sería una cinta de Pearl Jam que atrapara esa atmósfera densa, intensa, y al mismo tiempo tranquila, de principio fin. La verdad es que esa cinta no existe, pero de haber existido probablemente hubiera sido algo muy parecido a esto:

1. Fatal (Lost Dogs)
2. Dissident (Vs.)
3. Yellow Ledbetter (Lost Dogs)
4. Nothingman (Vitalogy)
5. Black (Ten)
6. Better Man (Vitalogy)
7. Off He Goes (No Code)
8. Strangest Tribe (Lost Dogs)
9. Daughter (Vs.)
10. Elderly Woman Behind The Counter In A Small Town (Vs.)
11. Wash (Lost Dogs)
12. Garden (Ten)
13. Indifference (Vs.)
14. Immortality (Vitalogy)

Aparte de las joyitas escondidas del “Lost Dogs”, y de la excepcional "Off He Goes" , el resto de canciones pertenece a los tres primeros discos. No es que después no hayan hecho buenos temas, pero esos tienen la magia, ahí se concentra lo mejor de Pearl Jam. Y por cierto, aunque la cinta no existe, lo que sí existe hace una semana es la lista de reproducción con esas catorce canciones… y suena de maravilla, me tiene tan atrapado como aquella primera noche en que escuché “Immortality”, y las canciones y el orden en el que están colocadas son perfectos. Se la recomiendo a todo buen fan de Pearl Jam que se precie y a cualquiera que no lo sea también.
 

martes, 11 de octubre de 2011

DREAMS COME TRUE



El Rock and Roll realiza tus sueños…

Todavía recuerdo cuando decía (y lo decía muy en serio) que no quería morirme sin haber ido a un concierto de Bruce Springsteen. Desde que lo descubriera con 15 o 16 años gracias al “Born In The USA”, y comenzara también casi de inmediato a recorrer algunas de sus obras anteriores ("The River", "Nebraska") y a acompañarle desde entonces en sus nuevos lanzamientos ("Live 75/85", "Tunnel Of Love"), cada paso que daba en esa carretera que transitaba los surcos del boss me decía lo grande que era aquel tipo a quien pronto adopté como mi hermano mayor. No era sólo la música, era toda su persona, su autenticidad, su compromiso, su honestidad, su pasión, su rock’n’roll… Bruce era una presencia deslumbrante cuyo brillo se agrandaba en mi mente a cada segundo que transcurría de mi jodida adolescencia. Bruce era todo, era mi guía, el espejo en el que me quería mirar… él era todo lo que yo nunca podría llegar a ser, y su música me acompañó como un bálsamo en esos años, llenando mis carencias, poblando mis sueños rotos… Gracias a él realice mi primer sueño, y lo hice temprano. En 1988, a punto ya de salir de la adolescencia, pero siendo todavía un crío, un completo pardillo que poco sabía de la vida salvo que podía ser una mierda, pude verlo en directo en el Camp Nou durante casi cuatro horas, y entonces sentí que había vivido la experiencia más maravillosa e importante de mi vida… y aun hoy sigo conservando ese momento entre ese selecto grupo de momentos especiales y recuerdos que todos guardamos y a los que echamos una mirada de vez en cuando para decirnos que después de todo sí merece la pena haber vivido.



Una de esas cabecitas en la segunda fila es la mía

A principios de 1990 ya podía hablar con cierto conocimiento de causa sobre lo grandes que eran los Stones, con quienes, discográficamente, me había estrenado cuantro años antes con el “Love You Live”, aunque fue poco después, tras escuchar el “Sticky Fingers”, cuando quedé enamorado de ellos para siempre. De ahí al cielo. A principios de 1990 una cosa tenía muy clara (quizá la única): si The Rolling Stones regresaban a España antes de retirarse de los escenarios (entonces veía esa posibilidad como algo muy real) iría a verlos fuera como fuera y por encima de quien hiciera falta. Bueno, esa posibilidad se presentó en Barcelona en junio del 90 y no tuve que pasar por encima de nadie, me bastó con dejar para septiembre el examen final de Estadística I que tenía a la mañana siguiente del concierto, aunque dicho sea de paso, con concierto o sin concierto, reconozco que lo tenía bastante crudo (cómo odiaba a esa profesora…). Lo que cuenta es que de nuevo la música, de nuevo el R’n’Roll, volvía a ser el culpable de que, con poco más de veinte años, ya hubiera realizado otro de los sueños de mi vida. Todavía recuerdo como si fuera ayer la maravillosa sensación de estar en primera fila, tras 2 o 3 horas protegiendo mi espacio a codazo limpio, viviendo ese inicio de concierto en el que unos grandes fogonazos salían del escenario acompañando los primeros acordes de “Start Me Up” como uno de los momentos más emocionantes de mi vida. El resto del concierto no fue diferente… puro sueño haciéndose realidad a cada tema legendario, a cada grito, a cada movimiento y a cada gesto de Mick, a cada guiño cómplice entre Ronnie y Keith, a cada redoble de Charly, a cada solo killer con pose incluida de Keith, a cada… no sé qué decir de Bill salvo que estaba ahí, soso e imperturbable como siempre, pero ahí… Y recuerdo aun con la piel de gallina el clímax y la locura total en la que quedé sumido cuando sonó “Simpathy For The Devil”… sencillamente estaba poseído… Y es que, por encima de los gustos de cada uno, una cosa tengo clara: el Rock and Roll realiza sueños.



Sí, también estuve ahí delante...

Puede que tenga varios motivos para recordar este año 2011 en el futuro, pero sé que el único que seguramente nunca podré olvidar se llama Pearl Jam. Y no exagero ni un ápice el valor que le doy a esta cita si la pongo al mismo nivel que las dos anteriores. Pearl Jam son muy muy grandes. Como dice Aitor, hay grupos que cambian vidas, y Pearl Jam es uno de ellos. Y si Bruce era mi hermano mayor y los Stones eran Dios, Eddie Vedder y Pearl Jam son mis amigos del alma y mis compañeros generacionales, ellos me representan y con ellos me identifico… Pearl Jam son para siempre.



No hagáis caso del sonido, es una mierda, lo que cuenta es todo lo demás...

PJ20 está a punto de llegar…

DREAMS COME TRUE

sábado, 8 de octubre de 2011

18 DE NOVIEMBRE: CITA CON UN SUEÑO


¡Sí!¡Sí!¡Sííí!

Sí, queridos amigos, por fin podré realizar un viejo y anhelado sueño. Pearl Jam vienen a tocar a Lima y yo voy a estar allí para verlo y gozarlo. Por fin. Sabía que este momento tenía que llegar tarde o temprano... aunque eso no quitaba esa inevitable e incómoda sensación de duda que te va carcomiendo por dentro... ¿De verdad ocurrirá alguna vez? Pues sí, claro que sí. A lo largo de estos años en España había estado a punto de ir a verlos un par de veces... pero la pasta era escasa y el rollo festivalero... bueno, siempre me decía que Pearl Jam era demasiada banda para verla como una más entre varias decenas, y que, tanto ellos como yo, nos merecíamos un estadio y un escenario en el que no hubiera nada ni nadie ajeno a ellos y su música...  Al final siempre lo fui dejando para mejor ocasión con la esperanza y la seguridad de que ésta terminaría por presentarse. Y mira tú por dónde esta ocasión ha ido a presentarse donde menos lo hubiera esperado hace unos años.

Y creo que estoy de suerte, porque además de que en esta gira PJ están celebrando sus 20 años como banda (20 años… se dicen pronto… a mí me perece que fue ayer cuando escuché por primera vez el “Ten”), lo cierto es que Vedder, Ament, Gossard, McCready y compañía no se han prodigado mucho por Sudamérica, y esta es la primera vez que vienen a Perú. Y por todo ello han prometido un concierto largo y rico en contenido que dejará satisfechos y extasiados (esto lo añado yo) a todos sus fans, muchos de los cuales llevábamos dos largas décadas acompañándoles y esperando este momento que al fin ha llegado.

Y no sé si es porque todo tiene su momento, o si es sólo fruto de la casualidad, pero ahora siento que está muy bién, que era así como debía ocurrir. No es ningún secreto que la voz de Eddie Vedder está que se sale, con los años ha ido ganando en matices y en profundidad y el tipo está realizando unas interpretaciones que conmueven (¿hay alguien que no se haya emocionado con la última del “Mother” de Pink Floyd?) perfectamente acompañado además por unos compañeros de banda que también bordan todo lo que tocan. Sí, quizás ya no hagan los discos que nos maravillaron en los años noventa, pero a cambio el paso de los años ha dado a Pearl Jam un poso y un aura de clásicos en el mejor sentido de la palabra que no tiene precio. PJ ya son algo muy grande que está por encima del bien y del mal, cuyo nombre ha quedado grabado para siempre en la historia del rock’n’roll. A mi juicio, junto con The Black Crowes, los únicos de su generación que han alcanzado esta dimensión. ¡Y yo estoy a punto de verlos y escucharlos en vivo y en directo! ¡A estos fuckin’ classics a los que tuve el privilegio de ver nacer y crecer… de crecer con ellos!... Y todavía no me lo puedo creer… desempolvaré mis viejas camisas de franela y me voy a ir a gritar, a botar y a vibrar como un descosido, a emocionarme y a sentir que estoy viviendo un momento único e irrepetible... Por unas pocas horas volveré a sentirme en mis veintes…

... pero estoy en mis cuarentas, y eso también está bien, me permitirá disfrutar de esta experiencia de una manera que antes hubiera sido imposible... en buena compañía, de esa que hace que las cosas buenas sean mejores, y ahí me voy con mi mujer (otra fan de Vedder) y con mi hija mayor, a quien ya le va haciendo falta una R'n'Roll experience, una experiencia intensa de auténtico rock’n’roll… y no se me ocurre nada mejor para ello que Pearl Jam.

Doy por sentado que a estas alturas no veremos nada parecido a lo que muestra este vídeo (el recuerdo de esa estética y de esos años quedan ya como una parte imborrable de mi vida)…



Pero, a cambio, muy probablemente disfrutaremos de algo así... and we all gonna feel so alive...



Cuento los días…

jueves, 6 de octubre de 2011

THE WAITING



Sirvan este vídeo, sus intérpretes y la joya de canción que nos regalan, como nexo entre los ecos byrdsianos de las últimas entradas  y lo que se avecina para las próximas. La cuenta atrás está a punto de comenzar, y yo ya no puedo esperar más...

jueves, 29 de septiembre de 2011

GENE CLARK Y THE BYRDS. TURN! TURN! TURN!


Como un tren atravesando un plácido paisaje, un tren como supongo que eran los de antaño, de esos que creo que ya no se hacen, si es que alguna vez existieron… hermosos, elegantes y construidos con cariño, de esos cuyo paso convierte un momento cotidiano en algo extraordinario, en un lapsus en el tiempo en el que no podemos hacer otra cosa que contemplar y seguir ahí clavados contemplando su adiós en la distancia de un atardecer que también nos abandona poco a poco… mientras su sonido y sus ecos permanecen con nosotros mucho tiempo después de haberlos perdido de vista… Así es “Set You Free This Time”, así es como yo siempre la he visto y escuchado, porque es una de esas canciones bien hechas que te alegran cuando las oyes llegar y te deleitan mientras las ves pasar y que, mucho tiempo después de haberse marchado, permanecen en tus oídos acompañándote y suspendiendo tu mirada y tus pensamientos en un instante, real o imaginario, que fue bueno y hermoso, aunque ya se perdió y ahora debas dejarlo marchar… Una de las más hermosas gemas byrdsianas, una canción difícilmente superable en su belleza y sencillez y en el hondo calado de su tono melancólico… esa harmónica final que se va y se va y se va… hasta que tienes que dejarla ir… Todo en esta composición está a tono con la densa, trabajada y hermosa letra de Gene y su sentida interpretación… Cuenta la leyenda que Gene la compuso durante la gira británica de The Byrds de 1965, tras una noche de copas en compañía de Paul McCartney en el club de moda londinense Scotch Of St James.

“The World Turns All Around Her” es una canción, tan hermosa como romántico su título, en la que todavía se dejan sentir los ecos beatle presentes en algunas de las composiciones de Clark para el anterior álbum de The Byrds, aunque la trasparente melodía, las estupendas armonías vocales y la inconfundible guitarra de McGuinn hace de ella una pieza deliciosamente y netamente byrdsiana.



“If You’re Gone” es una poética composición en tempo de vals, en la que destacan, además de la siempre sagrada melodía, el excelente trabajo vocal de Clark con el contrapunto de las 12 cuerdas de McGuinn, y la presencia de un instrumento de fondo cuyo nombre desconozco, pero cuyo uso parece fue como un preludio a los tintes más experimentales que los Byrds tomarían a partir de su siguiente disco.

Estas son las tres aportaciones de Gene Clark al segundo álbum de The Byrds, el “Turn! Turn! Turn!”, publicado en diciembre de 1965, un álbum en el que las versiones volvían a tener una importante presencia si bien las composiciones originales cobraban mayor importancia que en su debut, incluyendo, además de las tres de Clark, dos de McGuinn, una de ellas firmada junto a Crosby en su primera acreditación como compositor en The Byrds.


Pero yo debo decir que, desde que descubrí su historia, no puedo evitar escuchar el “Turn! Turn! Turn!” con una especie de sabor agridulce, no sólo por ser el disco en el que se comenzó a gestar la salida de Gene Clark de The Byrds, sino porque algunas de las cuestiones que condujeron a esa salida, privaron también a este álbum de ser tan redondo como su predecesor o incluso superior a él. Y es que las envidias entre los miembros de la banda habían comenzado a aflorar y el principal objeto de estas envidias no era otro que Gene Clark debido a las mayores rentas que éste recibía como autor de la mayoría de composiciones originales de la banda, lo que provocó que algunas de sus mejores composiciones de ese periodo quedaran relegadas a aparecer en caras b de singles o que simplemente quedaran inéditas.



Este fue el caso de dos temazos que Gene había llevado a las sesiones de grabación de “Turn! Turn! Turn!”, y que, por causa de sus envidiosillos compañeros, finalmente fueron excluidos del disco original. “She Don’t Care About Time”, una verdadera y romántica joyita que contiene un trabajo de guitarra inspirado en una pieza de Bach, apareció sólo como cara b del single “Turn! Turn! Turn!”. Mientras que “The Day Walk” (Never Before)”, un trabajado y sólido temazo con letra de inspiración dylaniana quedó inédito por más de 20 años. 



Y la verdad, escuchando el “Turn! Turn! Turn!” no es difícil darse cuenta de que la versión del “Oh Susannah” final está de más, sencillamente no está a la altura del resto del disco. Y el tema que la precede, el “Wait And See” firmado por McGuinn y Crosby, sin ser una mala canción, está bastante lejos de nivel de las dos mencionadas canciones de Clark. Por lo me resulta inevitable jugar a imaginar lo bueno y redondo que hubiera sido ese trabajo de haber incluido al final “She Don’t Care About Time” y “The Day Walk” (Never Before)” en vez de las otras dos. En fin…



Afortunadamente, como casi todo en esta vida tiene remedio (o eso dicen…), en la edición en CD remasterizada de “Turn! Turn! Turn!” se hizo algo de justicia y los dos temas de Clark fueron incluidos a modo de bonus tracks.

Y ahora sí, no pensaríais que iba a dejaros marchar sin poner antes el “Set You Free This Time”. Ahí va esta maravilla que para mi gusto constituye el momento más inspirado del álbum. Después de esta entrada también yo dejaré marchar a Gene Clark por una buena temporadita, pues lo que se avecina en el blog a partir de ahora será bastante diferente… Hasta pronto Gene, set you free this time…

viernes, 23 de septiembre de 2011

GENE CLARK Y THE BYRDS. MR. TAMBOURINE MAN


"People don't give enough credit to Gene Clark. He came up with the most incredible lyrics. I don't think I appreciated Gene Clark as a songwriter until the last two years. He was awesome! He was heads above us! Roger wrote some great songs then, but Gene was coming up with lyrics that were way beyond what he was. A very poetic man and very, very productive. He would write two or three great songs a week". "He was the songwriter. He had the "gift" that none of the rest of us had developed yet.... What deep inner part of his soul conjured up songs like "Set You Free This Time," "I'll Feel A Whole Lot Better," "I'm Feelin' Higher," "Eight Miles High"? So many great songs! We learned a lot of songwriting from him and in the process learned a little bit about ourselves. At one time, he was the power in the Byrds, not McGuinn, not Crosby—it was Gene who would burst through the stage curtain banging on a tambourine, coming on like a young Prince Valiant. A hero, our savior. Few in the audience could take their eyes off this presence." (Chris Hillman)

No soy nada original, lo sé, estas declaraciones se pueden encontrar fácilmente en la Wiki tecleando Gene Clark, pero es que viniendo de quien vienen y diciendo lo que dicen eran obligadas en una entrada como la presente.

En estas entradas que estoy dedicando cada cierto tiempo a la figura del californiano Gene Clark, le toca ahora el turno a su etapa con The Byrds, donde verdaderamente se forjó su carrera (como la de todos sus compañeros) y con quienes, si bien su estadía en la banda como miembro pleno y oficial fue corta, su historia se prolongó bastante más en el tiempo en forma de idas y venidas, reuniones y, sobre todo, con grandes canciones que iremos repasando en sucesivas entradas.

Nadie duda del enorme talento de todos y cada uno de los miembros de los Byrds originales, pero entre los años 1964 y 1966 ese talento llevaba, sobre todo, un nombre y un apellido en The Byrds, y éste no era otro que Gene Clark. Por ello no es de extrañar que los sencillos de la primera etapa de la banda, que solían ser versiones (y qué versiones), llevaran casi siempre como cara b una canción de Gene Clark; y que el primer single con un tema original de The Byrds como cara a fuera la maravillosa "Set You Free This Time", obra cómo no, de Gene, quien se echó a la espalda a esos prometedores chicos para darles, con sus composiciones y sensibilidad, el status de grandísima banda capaz de codearse con Beatles y Stones que pronto adquirieron. De hecho, si nos fijamos en los dos primeros y magníficos discos de The Byrds, los dos únicos en los que Gene figura como miembro oficial (excepto el último del 73), la inmensa mayoría de las composiciones originales de la banda (y las mejores) eran suyas.



Por supuesto, cuando comencé a hacerme con los discos de The Byrds no había para mí ningún nombre propio salvo el de la propia banda, cuyas canciones y sonido me atrapaban por igual vinieran de quien vinieran, e incluso es muy probable que si entonces me hubieran preguntado por un nombre y una característica dentro de la banda hubiera citado a Roger McGuinn y su 12 string Rickenbacker, antes que a Gene. Pero estas entradas son para él, ni siquiera para su gran banda, sino sólo para él, y no pretendo comentar los discos de los Byrds en los que participó Gene como tales, sino ceñirme sólo a sus aportaciones en los mismos. Aportaciones casi siempre sobresalientes y que nos dan una idea del talento y genialidad que desde el principio tuvo este tipo.


Hoy le toca el turno a “Mr Tambourine Man” (1965), disco que literalmente creó ese género que tanto nos gusta a muchos de nosotros llamado folk rock y donde ya quedaban de manifiesto las características que harían grandes a los Byrds, el sonido de la guitarra de McGuinn, las maravillosas armonías vocales (en las que tuvo mucho que ver la pasión de Clark por los Everly Brothers), con Clark y McGuinn cantando al unísono y Crosby una cuarta por detrás, y la combinación del folk dylaniano con las melodías de los Beatles. Y a ello es obligado añadir el talento compositivo de Clark, que firma los cinco temas originales de la banda (dos de ellos junto a McGuinn) en un disco dominado por las versiones, eso sí, espléndidamente llevadas a su terreno, y que con sus maravillosas melodías dotó a The Byrds de ese irresistible punto de nostalgia que tanto me gusta.



Y es que las cinco canciones de mi californiano favorito para ese gran disco no son cualquier cosa: para empezar el inmortal “I’ll Feel A Whole Lot Better”, de entrada uno de los mejores temas de la carrera de Clark y también de los Byrds, y que ya ha sonado en el blog más de una vez. Le sigue una maravilla de clara influencia beatle firmada a medias con McGuinn llamada “You Won’t Have To Cry” e inmediatamente a continuación “Here Without You”, un tema de contagiosa melancolía dominado por la melodía y las preciosas armonías vocales. En la cara b del vinilo encontramos otras dos composiciones de Clark, la hermosa y romántica balada “I Knew I’d Want You”, que fue cara b del primer sencillo de la banda (“Mr. Tambourine Man”), y la rockera “It’s No Use”, nuevamente firmada a medias con McGuinn y en la que éste se adelantaba a su tiempo introduciendo un solo de guitarra de claros tintes psicodélicos.



Decir para terminar que cuando en 1996 se reeditó el disco en CD se incluyeron varias bonus tracks (en su mayoría tomas alternativas de los mismos temas), entre las que se incluía otro tema de Gene Clark titulado “She Has A Way”, también de influencia beatle y que pese a haber sido descartado del álbum original, no desmerece en absoluto del conjunto.

Y eso es todo, amigos. No se pierdan futuras aventuras de Gene Clark y The Byrds.

miércoles, 14 de septiembre de 2011

(A LITTLE BIT OF) BYRDS' SOUND

Probablemente haya sido inducido por alguna de las ultimas entradas de Tsi, o de Agente Cooper, o de Aitor o de Joserra... pero este momento tenía que llegar tarde o temprano, es algo que me sucede de manera recurrente, algo que ni puedo ni quiero evitar, simplemente un buen día despierto sumido en ese estado... y ese estado se prolonga por tiempo indefinido... y durante ese tiempo no deseo escuchar otra cosa que no sea ese sonido... ese sonido que tiene mucho que ver con el de una banda llamada The Byrds... y el de otras muchas bandas y solistas que, desde que McGuinn, Hillman, Clark, Crosby y cía., nos lo regalaran por primera vez, lo han recuperado en canciones o discografías enteras para regocijo de nuestros oídos. Ahí están las canciones de The Long Ryders, algunos temas  de REM o de Tom Petty, de los gloriosos y entrañables Teenage Fanclub... etc, etc, etc. Así que, ahí va...

¡Larga vida al Byrds' sound y a los tipos que lo cultivan!






¿Alguien dijo que el "Ring" de The Connells (1993) era un disco de una sola canción? A ese disco le debo una entrada, y si alguien dijo esa estupidez alguna vez es que no se tomó la molestia de escucharlo en serio. Un disfrute de principio a fin, una gozada... Una joya del power pop en general y del sonido Byrds en particular.




Bueno, y esto no podía faltar... Sí, The Jayhawks, pero no sólo The Jayhawks, sino especialmente  ese tema de su último disco llamado "She Walks In So Many Ways", que es el único que he escuchado hasta ahora, y desde luego no me cansaré de hacerlo hasta tener en mis manos el CD en formato físico, porque este tema es hermoso, una preciosidad de la que uno no se puede cansar... y buena parte de la culpa la tiene, además de las voces de Louris y Olson, ese encantador e irresistibe sonido Byrds...





¿No es esto una preciosidad? Parece que a algunos (supuestamente) "expertos" no les ha gustado el "Mockingbird Time" (he leído por ahí que si los temas son mediocres, que si no hay química, que si ha sido una vuelta motivada por las necesidades de cuenta corriente...)... pues ¿qué queréis que os diga? Allá ellos con su profesionalidad y sus opiniones tan bien fundadas... pero yo estoy por la PASIÓN, y ésta en la blogosfera tiene un nombre y un lugar: Rockandrodri Land, y si Joserra escribe lo que escribe y siente lo que siente sobre el nuevo trabajo de The Jayhawks... yo no tengo ninguna duda de lo maravilloso que debe de ser ese disco (y las lecciones de química para los que se toman esto como una ciencia...).

Y ahora edito para meter una más en la lista, esta maravilla de temazo y de banda que Joserra me acaba de descubrir, y que sí, suena byrdmaniaca total. No conocía a los irlandeses The Thrills, pero si todos sus temas son como este "One Horse Town" muy pronto me haré incondicional...



Y ahora sí, ahora ya toca, ya es la hora de escuchar a los verdaderos culpables de mi adicción, porque la verdad es que no hay nada como los originales, como esos chicos de guitarras limpias y voces cristalinas... ¿Qué tema poner de The Byrds? Ummm... eso es fácil, agarras sus seis primeros trabajos (para acertar al 100%) y escoges un tema al azar... A ver... ¿Cuál ha salido?




Esta entrada va especialmente dedicada a Joserra por el tercer cumpleaños de su Land, donde nos enseña a todos cada día a cultivar la pasión por el Rock and Roll.
¡Feliz Cumpleaños and long life to the Land!

Canciones:
1. "Two Kinds Of Love" - The Long Ryders (State Of Our Union, 1985)
2. "I Need Direction" - Teenage Fanclub (Howdy!, 2000)
3. "Burden" - The Connells (Ring, 1993)
4. "She Walks In So Many Ways" - The Jayhawks (Mockingbird Time, 2011)
5. "One Horse Town" - The Thrills (So Much For The City, 2003)
6. "Goin' Back" - The Byrds (The Notorious Byrd Brothers, 1968)

lunes, 5 de septiembre de 2011

DISCOS, POR FAVOR

Me gusta que me hagan regalos. Sí, es raro, pero… ¿qué le voy a hacer?… me encanta recibir obsequios, desenvolver los paquetes quitando el papel poco a poco mientras mi curiosidad y emoción por saber lo que contienen se van acrecentando… Me gusta tanto que desde hace ya muchos años, con el fin de ponérselo más fácil a las buenas gentes que todavía tienen ánimos para mimarme de esta manera, y para que no digan que soy un tipo complicado de satisfacer, he dejado claro a todo el que me conoce que cuando se trata de regalos tiene muchísimas posibilidades de acertar si éstos tienen forma de disco y sirven para escuchar música. Y funciona. Incluso logré convencer de ello a mi madre, quien no terminaba de comprender cómo aquella horrible música que yo escuchaba podía hacerme más feliz que las maravillosas y coloridas prendas que ella se empeñaba en regalarme... Recuerdo que en mi último curro, unas Navidades, organizamos un "amigo secreto" entre toda la gente de la empresa. Como yo era casi un recién llegado y mis compañeros no sabían de mi extraña afición, empecé a ir diciendo por ahí, como quien no quiere la cosa, que lo que a mí me gusta es que me regalen discos… dejando además caer la coletilla “preferiblemente de rock”…, como no podía ser de otra manera, alguien captó la indirecta, y llegado el momento fui felizmente obsequiado con el recién salido y largamente esperado “Chinese Democracy”. Que sí, lo digo en serio, esa porquería de disco me hizo muy feliz y lo consideré un gran regalo de Navidad… Joder, era el “Chinese Democracy”, diez años escuchando hablar de él… ¿Cómo no iba a querer comprarlo, aunque sólo fuera para cagarme en el cretino de Axl? Y así lo hice… pero igual me hizo muy feliz y es el mejor recuerdo que guardo de ese compañero de curro.

En esta ocasión todas las bendiciones y agradecimientos van para mi padre. La semana pasada me mandó un paquete (los que leen el blog hace tiempo probablemente sepan que hace un año emigré a Perú), y en el interior… dos discos… ¡Dos discos! ¡Coño, qué felicidad! La verdad es que eran discos que, de no haber sido por medio de un regalo, probablemente nunca hubieran llegado a mis manos, mi larga lista de prioridades en ese sentido no me lo habría permitido, pero aun así estoy feliz con ellos, porque además, por el tipo de discos que son, se nota que mi padre se lo ha currado para tratar de mandarme algo que me guste, se ha esforzado… y eso no tiene precio. Para que os hagáis una idea de la sensibilidad musical de mi padre diré que, cuando de niño le pregunté, lleno de sincero interés y curiosidad, que quiénes eran los Beatles, me dijo por toda respuesta que eran unos melenudos que gritaban mucho y se quedó tan ancho (y yo tan desilusionado). Y ese viejo, mi viejo, de 73 años, se ha ido a una tienda de Palma de Mallorca y me ha mandado a Perú un disco de Artic Monkeys y otro de ¡Fountains Of Wayne!... No sé, pero a mí me pareció casi surrealista… y encantador. Maravillosamente encantador. Por supuesto me he dado el tiempo de escucharlos detenidamente para comentarlos aquí. Es lo mínimo que puedo hacer. Ahí va:







Fountains Of Wayne – “Sky Full Of Holes” (2011): Recuerdo que conocí a Fountains Of Wayne a finales de 2003 con motivo de la excelente crítica que recibió su disco de ese año, “Welcome Interstate Managers”, un lujoso trabajo de power pop melódico y lleno de matices, que no tardé en adquirir y que creo que fue de lo mejor de aquel año. Pero la verdad es que después de eso, nada, me olvidé de ellos por completo y no los volví a escuchar, ni me volví a interesar por lo que habían hecho antes ni después de aquello. Hasta ahora. “Sky Full Of Holes” es un disco que se deja escuchar con agrado de principio a fin, power pop de guitarras, lleno de buenas melodías, por momentos algo simple y dulzón, y con alguna incursión en los sonidos del country y del folk. En algunos temas me recuerda a los primeros REM, o a Long Ryders y le veo alguna similitud con el último disco de The Decembrists, aunque para mi gusto queda muy lejos de la inspiración y genialidad de todos los mencionados, quedando como un disco con altibajos en el que sin embargo no faltan buenos y disfrutables temas como “A Dip In The Ocean”, “Workingman’s Hands”, “A Road Song”, “Richie And Ruben”, “Hate To See You Like This”, la vital y alegre (con trompeta incluida) “Radio Song” o esta “The Summer Place” que abre el disco de manera excelente.







Artic Monkeys – Suck It And See (2011): Aquí creo que subimos un peldaño y nos ponemos con un disco de muchísimo nivel y que me ha sorprendido, pues, después del único tema que había escuchado del mismo, un “Don’t Sit Down ‘Cause I’ve Moved Your Chair” muy en la onda de Oasis y que me hacía presagiar que los monos árticos no andaban muy inspirados, no esperaba encontrarme con el artefacto que finalmente sonó en mi reproductor. El disco para mi gusto tiene dos partes, un primer tramo en el que dejan clara su gran versatilidad con un puñado variado de temas en el que no hay ninguno malo y sí un par de ellos buenísimos (“Black Treacle”, “The Hellcat Spangled Shalalala”), y en el que predominan los sonidos más ásperos y aguerridos, y una segunda parte, que comprende las cinco últimas canciones, que es la que me ha tocado la fibra y la que definitivamente me ha sorprendido y convencido. Y es que en esos cinco extraordinarios temas que van desde “Reckless Serenade” hasta “That’s Where You’re Wrong”, la voz de Alex Turner suena tan sabia, madura, cálida y elegante al entonar sus inspiradísimas melodías (con el perfecto contrapunto además de un agudo sonido de guitarra cercano a mis “guitarras limpias”), que su escucha se convierte en un deleite y una auténtica caricia para los oídos, haciéndome pensar por momentos en nombres como Paul Weller o Ray Davies, tipos de los que, sin ser un gran conocedor, estoy atrapado de un tiempo a esta parte gracias a la siempre benefactora influencia de Joserra y su Land. Pues eso, “Suck It And See”, una estupenda y agradable sorpresa de los Artic Monkeys. Un gran regalo.