miércoles, 30 de junio de 2010

THE LONG RYDERS

"The Long Ryders have always been equal parts Steinbeck, Strummer, McGuinn and Haggard". No entiendo mucho de música, pero creo que esta frase del batería Greg Sowders define perfectamente la música de The Long Ryders. En realidad creo que define toda su esencia. Al escucharlos reconozco el amor por la música americana de raíces al mismo tiempo que la fuerza, la inmediatez y el espíritu rebelde y descarado del punk llegado del otro lado del atlántico. La frase de Sowders es concisa y completa, y en una sola línea dice lo que a mí probablemente me habría llevado un párrafo largo aunque insuficiente, en el que probablemente habría tirado de Dylan, de Parsons, de Clark, incluso de Tom Petty y en el que difícilmente se me hubiera ocurrido mencionar a Strummer y con toda seguridad hubiera faltado Steinbeck y toda la Generación Perdida. Pero leo esa frase y suena en mis oídos la música de The Long Ryders. Leo esa frase y los escucho a ellos... y los imagino rodando en su caravana por esas largas y desiertas carreteras de Norteamérica.



Admiro el espíritu de estos tipos, admiro su pasión y su entrega a la causa del rock’n’roll. Admiro esos cinco escasos pero intensos años de carrera, entre el estudio de grabación y la carretera. Cinco años, desde el 83 hasta el 87, en los que nos dejaron tres elepés y un buen puñado de grandes canciones.



Mi descubrimiento fue tardío. En su momento sólo me enteré de “Looking For Lewis & Clark”. Con decir que descubrí antes a The Jayhawks o a Lucinda ya os podéis hacer una idea de mi atraso. Pero ahora veo en esos nombres las huellas inconfundibles de The Long Ryders.



Ya he comentado que no soy muy aficionado a los recopilatorios. Pero “The Best Of The Long Ryders” (2004) es sin duda una excepción. Basta echarle una rápida ojeada para reconocer el cariño y el cuidado con el que lo han hecho. El desplegable interior con el “árbol genealógico” de la banda, lleno de acotaciones y notas al margen con citas y explicaciones de Sid Griffin y compañía, no tiene desperdicio. Además abundan las fotografías. Las extensas líneas escritas por Tom Stevens y Greg Sowders apropósito del disco transmiten perfectamente el espíritu de la banda y te permiten entender porqué les tienes tanto cariño a estos cuatro obreros del rock’n’roll. Y las canciones. Ninguna recopilación es completa, pero los dieciocho temas que componen esta te dejan satisfecho y reconoces en ellas la esencia de The Long Ryders. Aunque si te gustan de verdad probablemente no te conformarás y querrás acudir a “Native Sons”, “State Of Our Union” o “Two-Fisted Tales” para descubrir algunas joyas ocultas. Y lo harás.



Si hay bandas que merecen el calificativo de “entrañables” con toda seguridad The Long Ryders es una de ellas ¿Qué se puede decir si no de unos tipos que como frase de despedida de su disco dejan el siguiente mensaje: “The Long Ryders wish success and happiness to all bands”? Eso lo dice todo de ellos.

GOD BLESS THE LONG RYDERS.

lunes, 28 de junio de 2010

DOS CANCIONES...

Hoy no tengo ganas de escribir, pero sí de botar un poco mientras comparto un par de canciones de rock and roll. Dos temazos, dos súper bandas. Y en concierto, como debe ser.
(sube el volumen)





La primera vez que escuché el tema de Sonic Youth me acordé de Neil Young y en concreto de su canción "Love And Only Love", temazo incluido en esa cátedra del rock alternativo, noise o como quieran llamarlo, que fue"Ragged Glory". Y es que de tal palo vienen tales astillas...

1. "Aneurysm" - Nirvana ("Incesticide", 1992)
2. "Stones" - Sonic Youth ("Sonic Nurse", 2004)

martes, 22 de junio de 2010

PARASITES - PAIR (1994)


- ¿Qué disco actual de alguna banda que no conozca me recomiendas que me compre ya?
- “Pair" de los Parasites – la respuesta de Manolo no se hizo esperar.

Teniendo en cuenta que en aquellos años 1993 y 1994 ir con los colegas en el coche de Manolo, rumbo a la playa o a cualquier juerga que se terciara, era sinónimo de Plimsouls, Teenage Fun Club, Redd Kross, Posies, Hoodoo Gurus, The Chevelles o The Church amenizando el viaje, parece bastante obvio que aquella pregunta ya esperaba cierto tipo de respuesta en cuanto al estilo. Efectivamente, Manolo era fan acérrimo y profundo conocedor de todo lo que tuviera que ver con el power pop, y yo no dudaba de que su respuesta iría por ahí sin necesidad de más explicaciones. Lo que realmente importaba era que, si lo decía Manolo, aquello iba a misa.

En realidad “Pair” no era un disco de power pop… sino un tremendo disco de power pop acelerado, lleno de temas instantáneos y pegadizos, contagiosas melodías y estribillos y guitarras ramonianas, un disco para botar y cantar en voz alta, para disfrutar el momento y olvidarse de los malos rollos. Puestos a buscar referencias o similitudes, en aquel momento lo vi como una combinación de los Ramones y los The Beat de Paul Collins en 1979, pero ya se sabe que estas apreciaciones son muy subjetivas…



Doce temas irresistibles como este “Love Me Too” o el “772” de la anterior entrada (si alguien no lo ha escuchado le recomiendo que lo haga) e incluso una versión del “Both Sides, Now” de Joni Mitchell. Que lo disfrutéis.

jueves, 17 de junio de 2010

SIMPLICIDAD, INTENSIDAD, MELODÍA, ÉPICA

En el Ipod en modo aleatorio ha sonado “772” de los Parasites. Es el tipo canción que al escuchar por primera vez recibo con una sonrisa de “a mí no me engañas” pero ante la que inmediatamente después caigo rendido.

Entra dentro de ese tipo de canciones con cierto aire épico, en este caso más bien trágico, canciones de rabia contenida caracterizadas por una intensidad eléctrica, melódica e interpretativa que apela directamente a tu fibra sensible para atraparte en sus redes. Suelen ser temas de estructura bastante simple y de melodía fácil pero que, a pesar de su aparente simplicidad, e incluso de lo obvio de sus intenciones, en muchas ocasiones me resultan irresistibles.

“772” (Parasites, “Pair”, 1994) reúne todos los ingredientes: una historia trágica, una interpretación con auténtico sentimiento en la que se palpa la rabia apenas contenida, a flor de piel, intensidad eléctrica y melódica… el resultado es un temazo de power pop épico e irresistible, que cierra además un pedazo de disco igualmente irresistible, de hecho acabo de decidir que le dedicaré mi próxima entrada.



Dentro de parecidas coordenadas se mueve “Painkiller” (Backyard Babies, “Making Enemies Is Good”, 2001), el más lento, que no el menos intenso, de ese trallazo punkhardroquero que los Backyard Babies nos regalaron en 2001.



El power pop y el punk más melódico están llenos de estos temas, y si se os ocurre alguno que me podáis recomendar espero que lo hagáis. Os estaré muy agradecido.

Pero hay más, por ejemplo Bruce, siempre Bruce. En el Bruce setentero había mucho soul, sí, pero también mucha épica en temas como “Roulette”, para mí uno de sus grandes temazos, y entra de lleno en esos parámetros. Esta versión en concreto corresponde a un disco de descartes del "The River", y al no tener piano resulta algo más cruda, por ejemplo, que la incluida en el “Tracks”. En cualquier caso daría igual porque “Roulette” es un temazo en cualquiera de sus versiones.



Vaya… estaba tratando de acordarme de más canciones de este tipo ¿Podría ser “Ain’t It Fun”, de los Dead Boys?¿O quizá “Runaway” de Bon Jovi? ¿Alguna de los Ramones? ¿Y las fantásticas bandas de power pop autraliano?... La verdad es que en este momento no se me ocurren títulos ¿Alguien me puede recomendar alguno?

viernes, 11 de junio de 2010

THE AUTEURS – "NEW WAVE" (1993)

Hay temas que desde la primera vez que los escuchas te producen la sensación de que acabas de descubrir algo grande, algo especial. “Valet Parking” fue para mí en su momento uno de esos temas, como también lo fueron por esos años el “Supersonic” de Oasis o el “Fuzzy” de Grant Lee Buffalo y, al igual que con éstos, fue escuchar el tema y decidir que el disco debía estar en mi casa.

Como solía ser habitual fue en Radio3, creo que en el programa Disco Grande, donde lo escuché por primera vez junto con otras canciones igual de especiales, como "American Guitars" o la estupenda “Showgirl”. Me atrapó la voz un punto áspera y a la vez melodiosa de Luke Haines y sus canciones llenas de lirismo y de sobria instrumentación, en las que se apreciaba también una actitud velvetiana y cierto toque glam (había también cierto aire “intelectual”, pero no el suficiente como para llegar a espantarme). Cuando fui a la tienda aun no había llegado, así que cuando Judy, mi enrollada profesora particular de inglés, se ofreció a traerme algún encargo en su viaje a Londres no dudé en pedirle el “New Wave” de los Auteurs, y creo que nunca he esperado con tantas ganas una clase de inglés o de cualquier otra cosa. Y las ganas estaban más que justificadas porque creo que estamos ante uno de los discos más especiales de los 90, lleno de canciones que son una invitación a cerrar los ojos y dejarse llevar por el lirismo y la melodía, interrumpidos de vez en cuando por ciertos sonidos más aguerridos, sin perder en ningún momento ese aire nostálgico, crepuscular y de sobria decadencia que tanto me gusta. “Junk Shop Clothes”, “Starstruck”, “Housebraker”, “Home Again”, los temas citados al comienzo, el fabuloso tema sin título escondido al final del disco… ninguna canción está de más en este trabajo.


Recuerdo haber visto por esa época un documental sobre el emergente britpop en el que se metía a The Auteurs en ese carro, pero que creo que éstos eran algo muy diferente y mucho más especial. Por emparentarlo con alguien de la época lo haría quizás con Suede y su primer trabajo.


jueves, 10 de junio de 2010

AGRADABLE SORPRESA, MANÍAS QUE TIENE UNO, DYLAN...

Interrumpo este pseudoretiro para anunciar y celebrar que esta mañana al abrir mi buzón me he encontrado con el siguiente (y espero que glorioso) artefacto:


Seguro que a la mayoría este tipo de acontecimientos le parecerán lo más normal del mundo, pero no a mí, que me acabo de incorporar (y ya empiezo a pensar que demasiado tarde) a este mundo de la Red y las nuevas tecnologías. Sí queridos amigos, este ha sido mi bautismo en la compra on line, y debo decir que me he sentido like a virgin (sin llegar a tanto como dicen en la peli de Tarantino) con esta experiencia nueva para mí. La única vez anteriormente en que había hecho algo parecido (salvando las distancias) fue a mediados de los 80, en que compré un disco de Eric Clapton por Disco Play. Reconozco que siempre he sido una persona conservadora y por naturaleza desconfiada ante lo nuevo (aunque al mismo tiempo soy un ingenuo de cojones), qué le vamos a hacer, soy así de raro. En el terreno de la música siempre me ha gustado ir a la tienda y mirar y tocar, y escuchar y remirar, y largarme sin nada y volver al día siguiente y volver a mirar y mirar... y así hasta que por fin me decido a llevarme algo. Sin pretender desdeñar la más que posible influencia que en tan extraño comportamiento tiene el hecho de estar siempre bajo mínimos en cuestión de pasta, unido a la posiblidad de que mi carácter un poco masoca me empuje a ir contínuamente a las tiendas para ver todo lo que me estoy perdiendo, en realidad pienso que, simplemente, me gusta ir a las tiendas de discos y cualquier excusa es buena para dejarme caer por allá. Mi mujer, a la que le gustan mucho las tiendas en general, y cuyo reloj se suele detener por completo en cuanto pone el pie dentro de una, tiene la curiosa técnica de comprar asegurándose convenientemente de que lo que compra no la convenza mucho (color, talla, utilidad, oportunidad... cualquier cosa vale), teniendo con ello la excusa perfecta para regresar otra vez a la tienda, incluso varias veces, para cambiar lo comprado. En realidad el artículo es lo de menos, lo que cuenta, lo que creo que le hace sentirse realizada, es estar allí. De hecho compra muy poco y encima, gracias esa curiosa técnica, consigue regresar a casa con veinte cosas diferentes por el precio de una. En mi caso, aunque yo no practico la depurada técnica de los cambios (cuando compro un disco suelo estar bastante convencido y rara vez me llevo chascos, y ya sé que diréis que ya me vale con tanto meditarlo y tantas idas y venidas...), algo parecido me sucede con las tiendas de discos. Una tienda de discos podría ser mi segunda casa y el tiempo se me pasa volando cuando estoy dentro de una, hasta el punto de ser uno de mis mayores entretenimientos. Y por supuesto el simple acto de decidirme por un disco y llevármelo a casa hace que por unos instantes mi realización sea completa.

En fin, mejor lo dejo porque creo que ya me he desviado demasiado del tema, que no era otro que celebrar que ya tengo entre mis manos (obviamente no en este preciso instante) y sonando en mis oídos (en este preciso instante "I Shall Be Released") el "Before The Flood" de Bob Dylan & The Band. Gracias a Tsi porque fue su reseña la que me empujó a interesarme por él y a Joserra por darme el último empujón y recomendarme la versión remasterizada, que es la que me ha llegado.

Así que esto chicos va por vosotros, y también por mí porque creo he dado un gran paso... que temo (yo no, mi bolsillo) será el primero de otros muchos, es muy cómodo esto de apretar un par de veces el teclado y esperar a que te lleguen los discos.... Aunque no renuncio a seguir dejándome caer por la tienda... "the niiiiiight they drooove old Dixie down...", qué maravilla...

Bueno, esto no es del "Bofore The Flood" porque no he encontrado nada, es del "Hard Rain" (que sí Joserra que también caerá) y la versión del tema es muy diferente en ambos discos, pero seguro que nos vale ¿a que sí? "Lay Lady Lay"... y os dejo que tengo que poner el segundo disco (y sí, ya puedo decir que el primero ha sido glorioso)